Iniciamos hoy una Serie GEHM nueva con las Cruces Victoria  otorgadas por Gran Bretaña, y comenzaremos por la primera que se concedió en la Segunda Guerra Mundial.

El HMS Glowworm instantes antes de embestir al Admiral Hipper

Gerard Broadmead Roope era un capitán de corbeta que con su destructor el HMS Glowworm mantuvo un épico encuentro con el crucero pesado alemán Admiral Hipper en los prolegómenos de la batalla de Narvik. El propio capitán del crucero alemán, Helmuth Heye, propuso a Roope para la Cruz Victoria a través de los intermediarios de la Cruz Roja. El arrojo y el valor demostrados por el capitán Roope son dignos de ser recordados en los anales del combate naval y por eso hoy lo rememoramos aquí.

El capitán de corbeta Gerard Roope ganó su VC antes de la batalla de Narvik. Pero la historia del HMS Glowworm solo se conoció cinco años más tarde. Así, aunque la acción épica fue de hecho el primer enfrentamiento naval de la guerra en el que alguien obtuvo la VC, la concesión en sí fue una de las últimas de la guerra, cuando debía haber sido una de las primeras. El Glowworm (1.345 tns) era uno de los destructrores que participaba en la operación junto con el Hardy y los demás destructores de la clase H. El combate tuvo lugar 48 horas antes de la batalla de Narvik.

capitán de corbeta Roope

Las últimas noticias que se recibieron a bordo del Hardy del destructor Glowworm fueron que este destrutor de la clase G estaba escoltando al crucero de batalla Renown. Durante el 7 de abril, un hombre cayó por la borda en el agitado mar del Norte. El tiempo empeoró de un minuto a otro, y en los esfuerzos de la nave por rescatarlo perdió el contacto con la fuerza británica principal. Con las condiciones atmosféricas volviéndose casi imposibles, Roope, como capitán del Glowworm, redujo la velocidad a 8 nudos. Entonces se estropeó el girocompás y tuvo que navegar con la brújula magnética.

Al amanecer del día 8 de abril de 1940 el destructor trataba de encontrar a otra parte de la fuerza naval que participaba en la operacion. Pero no logró encontrar navío alguno. Súbitamente, los vigías del Glowworm divisaron un destructor no identificado. De inmediato se le pidió que se identificara. La respuesta no tardó en llegar: se trataba de un barco sueco. Entonces abrió fuego. Treinta segundos más tarde, sobre un mar tempestuoso el Glowworm divisó un segundo destructor, y entonces dio comienzo un valeroso combate en inferioridad de condiciones.

Pronto se desató el infierno entre los tres destructores, a pesar de lo agitado del mar, maniobrando todos a máxima velocidad y disparando todos sus cañones. El mar tambien luchaba, y una ola gigante barrió la torre de dirección de tiro del destructor británico, lanzando a dos hombres al agua y resultando otros varios heridos. Seguidamente hicieron blanco sobre el destructor enemigo de cabeza. El Glowworm intentó logró evitar que lo tocaran y siguió luchando. A continuación se produjo un pequeño respiro.

El HMS Glowworm navegando en las bravas aguas del Mar del Norte

Los alemanes rompieron el contacto pese a ser dos contra uno. ¿Qué estarían tramando? Roope sospechaba que intentaban atraerlo a algún sitio, pero decidió que era su deber continuar buscando el combate o intentar averiguar que otras unidades tenían los germanos en el mar. Esperaba poder divisar algún pez gordo y poder radiar sus movimientos, lo que supondría una información vital para las operaciones navales británicas en el mar de Noruega.

El Glowworm siguió navegando. Unos minutos más tarde apareció de repente el crucero pesado alemán Admiral Hipper, de 10.000 toneladas. Ahora el enfrentamiento era de ocho cañones de 203mm, doce de 105mm y doce de 37mm contra los cañones de 105mm del destructor. Todos los hombres del Glowworm sabían cual iba a ser el destino de su buque. Roope se determinó entonces a producir el máximo daño posible al enemigo antes de que hundieran su nave. Luego, comenzó el combate.

Mucho antes de que los cañones del Glowworm tuvieran al Admiral Hipper a distancia de tiro varias salvas de proyectiles de 203mm volaban en su dirección, estallando sin piedad en la superestructura del navío británico. Para evitar los daños en la medida de lo posible Roope ordenó que se tendiera una cortina de humo y que se dirigieran a toda máquina contra el crucero alemán. En el mismo momento en que el teniente Roberts Ramsay lo tuvo a tiro disparó una salva de torpedos.

Momentos antes de colisionar con el Admiral Hipper

Mientras tanto, el destructor británico comenzó a incendiarse. Uno de sus cuatro cañones estaba ya fuera de combate. Entonces Roope decidió embestir al Admiral Hipper. Navegando a toda máquina a través de un diluvio de fuego se dirigió contra uno de los costados del navío alemán. Un gran estruendo anticipó el choque de la quilla del destructor contra la superestructura blindada del Admiral Hipper. Los marinos británicos cayeron al suelo por la fuerza del choque.

Roope logró ciar con su nave unos 400 metros y desde allí le largó una salva al crucero logrando un impacto en el buque alemán. Sin embargo las cuadernas habían quedado muy maltrechas con el impacto. Entonces un proyectil alemán atravesó el compartimiento del timón, otro voló la estación de radio, matando a la mayoría de los radio telegrafistas, y un tercero entró bajo los tubos lanzatorpedos, cruzó toda la manga del buque y estalló en la cabina del capitán, que en ese momento se empleaba como enfermería.

Otro proyectil abrió un enorme agujero junto a la sala de máquinas y otro más estalló bajo la superestructura. El Glowworm se escoraba peligrosamente a estribor. Entonces, Roope dio la orden de abandonar el barco. Ramsay lo acompañaba en el puente. Eran los dos únicos supervivientes en aquel puesto. Roope le dijo que fuera a buscar tablones de madera y cualquier cosa que flotase.

Recreación del momento en que el HMS Glowworm embiste al Admiral Hipper

Una gran parte de la tripulación estaba herida. Los que estaban todavía ilesos se pusieron los chalecos salvavidas y luego se los colocaron a los heridos. El jefe de máquinas Gregg apareció e informó a Roope de que había liberado el vapor para evitar que hubiera explosiones. Apenas hubieron saltado por la borda el Glowworm zozobró, quedó bocabajo durante unos momentos y luego se hundió.

Ramsay comenzó a nadar, a su alrededor podía ver un montón de cabezas y chalecos salvavidas de miembros de la tripulación que manoteaban en el agua. El Admiral Hipper paró máquinas, largó un bote y comenzó a recoger supervivientes, aunque Roope no se encontró entre ellos, pese a haber sido visto en el agua.

Ramsay fue llevado ante el capitán alemán, que le dijo que el impacto del choque del destructor británico había dañado una batería de tuvos lanzatorpedos del Hipper, había inundado dos compartimientos y había dejado fuera de servicio el sistema de rede de agua potable. Los prisioneros fueron trasladados a Trondheim y el Admiral Hipper tuvo que regresar a Alemania para que le practicaran algunas reparaciones en dique seco.

El HMS Glowworm o lo que queda de él tras la colisión con el Admiral Hipper

De la tripulacion británica del Glowworm, compuesta de 149 hombres solo sobrevivieron 31. El capitán Roope y otros 117 marinos británicos murieron en las aguas heladas. La condecoración se haría esperar, pero finalmente se le concedió la Cruz Victoria al capitán Roope. La primera ganada en la Segunda Guerra Mundial.

Si te gustó, te puede interesar El Corsario Alemán Stier y el Buque Liberty Stephen Hopkins

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.