Otro de los hombres que contestaron a la famosa carta fue el Coronel Walter H. Taylor, quien en tiempos de la batalla era miembro del estado mayor de Lee. En su respuesta Taylor decidió no ceñirse específicamente a los cinco puntos planteados, sino que planteó su respuesta partiendo de una pregunta básica: ¿Porqué no tuvo éxito la causa confederada?, para después ir desgranando los demás asuntos. Según Taylor la respuesta a su pregunta de partida es sencilla: <<Escasez de hombres y de recursos.>> De hecho, su primera explicación fue puramente numérica: según el censo de 1860, y excluyendo Maryland, Kentucky y Missouri, los estados secesionistas sumaban una población de 5.000.000 de hombres blancos, contra 19.000.000 en los estados unionistas. Además, el sur no tenía marina, y sus puertos se vieron bloqueados de inmediato, con lo que se vio aislado del resto del mundo.

 

El General Lee, con dos de los miembtos de su Estado Mayor. Taylor es el de la derecha.

Siguiendo con su guerra de números, Taylor pasó a desmentir la información de que, en el momento de la invasión, el Ejército de Virginia del Norte fuera más fuerte de lo que lo había sido nunca, pues contaba tan solo con 68.000 hombres; de los cuales solo estuvieron en Gettysburg 62.000, y de los que, tras la campaña, volvieron a virginia tan sólo 49.000.

Cambiando de asunto, Taylor se mojó también en la cuestión planteada en el punto 1º, que la invasión del norte solo sirvió para aunar la voluntad del enemigo, dando una respuesta ambigua: que fue así debido a la derrota, pero que no lo hubiera sido en caso contrario; para concluir finalmente, que en 1864 Grant se encontró a las tropas nordistas en la misma situación en la que habían estado en 1863. El sur había ganado un año.

 

Una imagen de Getysburg, en tiempos de la batalla.

Con respecto al lugar de la batalla y la cuestión de la invasión, Taylor concluyó que el ejército de Virginia del Norte, así lo consideraba Lee, era el mejor (cualitativamente) que había desplegado hasta entonces la confederación, y que en consecuencia aquel era el momento indicado para lanzar dicho ataque, con la esperanza de infligir al enemigo una gran derrota y amenazar la capital federal.

Finalmente, con respecto a la batalla propiamente dicha, Taylor no puede dejar de incidir en la enorme desventaja que supuso la carencia de caballería. La cuestión es compleja porque el propio Taylor [en su calidad de miembro del Estado Mayor de Lee] reconoce que a Stuart se le había otorgado cierta discreción sobre como actuar, pero también indica que debía proteger el flanco de Lee, sirviendo de pantalla entre el ejército confederado el federal. Según Taylor, JEB Stuart <<consumió algo de tiempo persiguiendo y capturando un tren de suministros, y cuando se dio la vuelta para unirse a la columna principal del ejército, se encontró con que el general Hooker [aún al mando del Ejército federal del Potomac] se había interpuesto entre ellos.>> No alcanzó a Lee hasta última hora del 2 de julio, pero para entonces este ya se había dado de bruces con el ejército federal, y entablado batalla.

 

El General Longstreet, que no estaba de acuerdo con el ataque, pero recibió la orden de ejecutarlo.

A partir de aquí el relato de Taylor pasa a centrarse en los dos primeros días, marcados fundamentalmente por dos errores: no tomar las alturas al final del día 1 y el retraso en los ataques del día 2. Sin embargo hasta entonces el ejército confederado había obtenido la victoria, ambos días, ganando terreno y golpeando duramente al enemigo, por lo cual resultaba perfectamente aceptable insistir al tercer día en el mismo tipo de táctica: <<se pensó que una continuación del ataque, como lo había hecho Longstreet, ofrecía promesas de éxito.>>

Sin embargo el día 3, nuevamente, Longstreet se retrasó, y muchas de las fuerzas de que disponían los Cuerpos de Ejército de Longstreet y Hill no atacaron (de las nueve divisiones con que contaba el total del ejército, solo atacaron dos). Curiosamente, hay un detalle que Taylor no menciona: que Longstreet nunca quiso lanzar ese ataque, y fue una orden tajante de Lee la que lo obligó. Sin embargo, si concluye, más bien tajantemente, diciendo que si otras unidades se hubieran sumado a la lucha, se habría podido obtener el éxito, igual que concluye diciendo que de haber sabido Lee como se iba a ejecutar el ataque, hubiera tratado de maniobrar tal y como Longstreet había aconsejado, pero que, sin embargo: << se sintió lo suficientemente fuerte como para tomar las líneas enemigas, y creo [Taylor, personalmente] que se habría alcanzado el éxito si su plan hubiera sido ejecutado fielmente.>>

Este es, probablemente, uno de los puntos de vista más discutibles de los que se emitieron entonces.

  1. dani says:

    Hay que tener en cuenta que para el ataque del día 3 se usaron solo dos divisiones, porque eran las únicas que estaban enteras, las otras habían sido usadas los otros días y habían sufrido muchas bajas. En aquellos tiempos y con un ejército amater, las unidades raramente podían ser usadas en más de un ataque, el descalabro emocional era tremendo.
    Por otra parte pensar que la derrota hubiera hundido al norte, no me convence, el norte tuvo otras derrotas y no se derrumbó.
    Los números hablan solos, efectivamente a largo plazo el sur estaba derrotado, pero con ataques aceleró la derrota. No creo que ganara un año con el ataque al norte.

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