El II Cuerpo de Ejército de la British Expeditionary Force de 1940 estuvo, igual que el I, formado por tres divisiones de infantería, dos de ellas pertenecientes al ejército profesional, la 3.ª y la 4.ª, y otra del territorial, la 50.ª. Esta fuerza estuvo comandada por el teniente general lord Alan Brooke, de quien ya hablamos en la entrada dedicada a los mandos del cuerpo expedicionario, motivo por el que lo obviaremos aquí.

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Bernard Law Montgomery, primer vizconde Montgomery de El Alamein.

Hay que decir que este cuerpo de ejército ofrece material sobrado para extenderse sin recurrir a su jefe, ya que al mando de la 3.ª División estaba quien sería uno de los generales más célebres, y polémicos, de la Segunda Guerra Mundial: Bernard Montgomery. Es difícil reducir a unas pocas líneas la biografía militar de este personaje. Conocido por su marcado egocentrismo, la impresión se matiza al saber que, hijo de un vicario, no pertenecía a las tradicionales familias militares británicas, y aunque su padre fue nombrado obispo de Tasmania, tener que emigrar tan lejos tampoco debió de ser una alegría para el joven, sobre todo si se tiene en cuenta que su madre parecía más interesada en su labor como mujer de eclesiástico que como protectora de sus hijos, y habían sido nueve, que una de sus hermanas murió a edad temprana y otros tres emigraron de allí en cuanto pudieron.

Militarmente hablando, la 3.ª División de Montgomery tuvo una magnífica actuación durante la campaña de 1940, realizando una serie de maniobras complejas con gran eficacia, entre ellas el desplazamiento, en tan solo unas horas, desde sus posiciones en torno a Turcoing hasta el norte de Ypres para taponar la brecha hacia la que se dirigían los alemanes, salvando a la fuerza expedicionaria de quedar aislada del mar. Durante la Operación Dynamo, el reembarque desde Dunkerque, y tras el ascenso de Alan Brooke, «Monty» tomó el mando del II Cuerpo de Ejército, pero sus acerbas críticas (que raro) contra el mando de la BEF provocaron que fuera relegado de nuevo al mando de su división. Durante el verano de 1940 y al ser su división la mejor equipada del Ejército británico, se le encomendó elaborar planes tanto para la invasión de las Azores como de Irlanda, ninguno de los cuales fue ejecutado, y posteriormente ascendió al mando del V Cuerpo de Ejército, donde protagonizó una intensa serie de disputas con su superior inmediato, el teniente general Claude Auchinleck. Tras pasar por el mando del XII Cuerpo de Ejército, Montgomery fue ascendido al mando del Southern Command, sustituyendo a Auchinleck, a quien, no deja de ser casualidad, también sustituiría, en el verano de 1942, al mando del Octavo Ejército, momento en el que detenemos esta narración, pues las andanzas de este general son de sobra conocidas.

De izquierda a derecha: Montgomery, Alan Brooke y Dudley Graham Johnson.

La 4.ª División de Infantería estuvo, en Francia, bajo el mando del general Dudley Graham Johnson, un hombre que había nacido en 1884 y luchado en la Guerra de los Boers, en la Primera Guerra Mundial y que, en 1940, se enfrentaba a su tercera guerra con 56 años a sus espaldas. Volvemos a encontrarnos aquí con la misma dicotomía que en las entradas anteriores: oficiales que triunfaron y oficiales que no, lo que nos lleva a pensar que la remodelación sufrida por el ejército británico tras la campaña de Francia debió de ser muy intensa. En el caso de Johnson, tras volver a Inglaterra fue nombrado comandante en jefe del Aldershot Command, e inspector de infantería, en 1941, puesto del que se retiró en 1944 para convertirse en coronel honorario de los South Wales Borderers. Moriría en 1975.

Finalmente tenemos a Giffard Le Quesne Martel, un hombre que había sido crucial, durante el periodo de entreguerras, en el desarrollo de los carros de combate británicos y la doctrina para su empleo; y conocido por ser el inventor del puente móvil capaz de ser tendido por un carro de combate o del puente modular, del que derivaría el puente Bailey, muy utilizado durante la guerra.

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Giffard le Quesne Martel, a la izquierda, jugando con carros de combate. A su derecha podemos distinguir al polaco Sikorsky, al británico Churchill y al francés De Gaulle. 

Ya durante la batalla de Francia, y mientras estaba al mando de la 50.ª División, de infantería, lo que no deja de ser curioso, tuvo la ocasión de dirigir carros de combate en acción, ya que estuvo al mando del contraataque blindado de Arrás, que tanto preocupó a Rommel y que fue crucial en la decisión alemana de detener la ofensiva acorazada. Tras la evacuación se convirtió en comandante en jefe del Royal Armoured Corps, y cuando el puesto fue abolido se le envió a dirigir tropas en Birmania y la India, antes de convertirse en jefe de la misión militar británica en la Unión Soviética, donde se dio cuenta de la importancia que estaban adquiriendo las tácticas de carros del Ejército Rojo. Se marchó de Moscú el 7 de febrero de 1944, pero no para participar en la campaña europea, sino para retirarse, cosa que hizo en 1945, tras haber perdido un ojo durante uno de los bombardeos de Londres.

 

 

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