SAN PETERSBURGO. La visita está llegando a su fin y más allá de Rusia aún no parece haber sucedido nada nuevo. Raymond Poincaré y el Zar Nicolás II se hallan uno junto a otro asistiendo a un imponente desfile militar. 70.000 hombres que marchan al son de (que sorpresa) “Sambre et Meuse” y la “Marche Lorraine”.

Tropas rusas desfilando en un campo de maniobras, antes de partir a la guerra.

Lo más llamativo es que los soldados no llevan puesto el uniforme de gala, sino el color caqui de los entrenamientos.

Es la penúltima reunión oficial de hoy, la última, como es costumbre, la celebrarán los mandos subordinados para concretar los últimos detalles. Va a ser a las 18:00, cuando Viviani, un tanto recuperado, acordará con Sazonov las instrucciones que ambas potencias enviarán a sus embajadas en Viena con la intención de ejecutar una gestión conjunta, en la que expresarán a los austríacos su esperanza de que no harán nada que pueda comprometer el honor y la independencia de Serbia.

No obstante, lo que en realidad pretenden es contrarrestar el ultimátum de Austria, que saben que llegará, amenazando a esta para evitar que lo envíe o para atemperar las exigencias que contenga.

 

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Viene de: El Día del Ultimátum, a primera hora. Todo Empezó con una Llamada Telefónica.

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