Una de las afirmaciones más comunes sobre la batalla de Kursk es que la STAVKA (el alto mando soviético) estaba perfectamente al corriente de cuáles eran las intenciones de los alemanes en Kursk, cosa totalmente cierta. ¿Cómo fue eso?

En primer lugar, hay que tenerlo en cuenta, porque la conformación del frente en el este invitaba claramente a elegir Kursk como objetivo de un ataque en pinza, que era la maniobra favorita de los alemanes. De hecho, lo llamativo, en este sentido, es que los alemanes no estuvieran preparados para la ofensiva sobre Orel (“Operación Kutusov”) lanzada por los soviéticos el 12 de julio contra el saliente que ellos mismo tenían al norte de Kursk, y que era igualmente goloso.

El Cazacarros Elephant fue una de las armas secretas alemanas en Kursk.

En segundo lugar, además, la STAVKA recibió mucha información importante de diversas fuentes de inteligencia. Citaremos las tres principales:

–   En primer lugar la red “Lucie”, basada en la persona del alemán Rudolf Rössler, un agente soviético basado en Suiza, que transmitía a Moscú la información que obtenía del misterioso “Werther”, un hombre muy cercano a la cúpula de la Wehrmacht, actualmente desconocido y que tal vez ni siquiera existió. Sin embargo no nos resistimos a indicar las dos opciones más espectaculares. Por un lado, que hubiera podido tratarse del propio Reinhard Gehlen, jefe del servicio de información sobre los ejércitos extranjeros en el este. Sin embargo este, en sus memorias, va mucho más allá, acusando al mismísimo Martin Bormann de haber sido un agente soviético. El odio mutuo entre ambos y el hecho de que Gehlen escribiera sus acusaciones durante la guerra fría no ayudan a creer lo que dice. Más allá de estas historias de espías, las opciones más plausibles es que fueran el general Hans Oster, perteneciente a la Abwehr (la oficina de inteligencia militar alemana), o bien una máquina, como veremos ahora.

Reinhardt Gehlen

–   En segundo lugar “Ultra”, las descodificaciones británicas obtenidas en Bletchley Park que, según iban fluctuando las relaciones anglo-soviéticas, eran transmitidas a Moscú o no. En el caso concreto de la batalla de Kursk fueron comunicados a los soviéticos algunos de los mensajes obtenidos, principalmente interceptados a la Luftwaffe, referentes a la concentración de fuerzas para “Zitadelle”, por la vía diplomática; pero también es posible que muchos otros informes fueran transmitidos por los británicos por medio de Lucy, aprovechando al inexistente “Werther” como tapadera.

Rudolf Rösller (Lucy)

–   Y en tercer lugar, los propios servicios de información soviéticos, ya muy mejorados en comparación con los primeros años de la guerra, que por lo que se ha podido deducir de los archivos actualmente desclasificados, fueron la auténtica fuente de información de lo que se estaba preparando. Estos servicios se sirvieron principalmente de la observación aérea, de las averiguaciones hechas por los partisanos, de la información comunicada por rusos obligados a trabajar para los alemanes (especialmente muchos ferroviarios) y de los interrogatorios de prisioneros capturados en el frente.

 Partisanos.

En conclusión, lo cierto es que, sumándolo todo, sabían mucho.

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