Otro de los aspectos en los que la historiografía de la batalla de Kursk ha sufrido un cambio radical es en lo que a las bajas humanas se refiere.

Empezando por los soviéticos hay que decir, ante todo, que no tenemos una idea concreta de cuantas bajas sufrieron, pues las cifras que se conocen –para toda la campaña de Kursk- oscilan entre las cantidades ridículas que fueron publicadas (o mejor, publicitadas) durante el estalinismo, y las elevadísimas cifras que indicaron los historiadores posteriores, tan hinchadas que para autores de la talla de David Glantz y Jonathan House tan solo reflejaban el anticomunismo de quienes las citaban, y no la realidad histórica.

También es cierto que el principal problema a la hora de evaluar las bajas que sufrió el Ejército Rojo durante la batalla de Kursk es que este, a lo largo de toda la guerra, contabilizó sus pérdidas humanas de forma errática, sin atenerse a periodos fijos ni a métodos de cuantificación sistemáticos, siendo el resultado, cuando menos, confuso.

Hoy en día, en todo caso y por agarrarnos a algo, dos fuentes rusas, aunque dispares, pueden orientarnos sobre las bajas sufridas por los soviéticos durante la batalla de Kursk, es decir, del 5 al 17 de julio de 1943:

–  Por un lado, el general Krivosheev, en un amplio estudio publicado en Moscú en 1993, las cifró en un total de 177.847 bajas por todos los conceptos: muertos, heridos y desaparecidos o prisioneros. De estas, 70.330 fueron definitivas: muertos y heridos irrecuperables.

–  Sin embargo estas cifras son criticadas por el historiador ruso Boris Sokolov, quien en una obra colectiva publicada en 1996 indica que los estadillos de las unidades reflejan una pérdida de personal más elevada, llegando a cifrar las bajas totales en unos 317.000 hombres.

Como se podrá ver, la horquilla final es amplia, pero algo es algo.

En lo que a los alemanes se refiere, nada más terminar la batalla la propaganda estalinista cifró las pérdidas sufridas por la Wehrmacht en 70.000 muertos y 2.900 carros de combate, 195 cañones de asalto y 844 piezas de artillería destruidas. Nada más lejos de la realidad en lo que a material se refiere, pero había una parte de verdad en la cifra de bajas humanas.

Las fuentes de la propia Wehrmacht indican, efectivamente, la cifra de 70.000, sin embargo esta se refiere a bajas por todos los conceptos (muertos, heridos y desaparecidos o prisioneros). Esto cambia por completo el resultado del análisis, pues si tenemos en cuenta que el ejército de tierra alemán solía sufrir una proporción de heridos/muertos de 4 a 1, entonces 70.000 bajas totales podrían ser, “grosso modo”, 14.000 muertos y 56.000 heridos (de ser cierta la cifra de 70.000 muertos, esto hubiera supuesto, según la misma proporción, otros 280.000 heridos)

Sin embargo los estudios estadísticos de Zetterling y Frankson, cifran, con más precisión, las bajas alemanas en 9.329 muertos, 45.405 heridos y 1.993 desaparecidos; es decir, un total de 56.727. Algo menos del total de 70.000, pues, pero al menos en este caso la diferencia es casi aceptable.

 

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