El teniente José Ramón Gavilán, integrante de la 3ª Escuadrilla Azul, derribó el 7 de marzo de 1943 a un avión soviético con el borde de su propia ala izquierda. Era por la mañana temprano y Gavilán volaba con su Bf-109 sobre el sector de Shisdra en misión de caza libre.

De repente,  vio un grupo de aviones combatiendo y se lanzó contra uno de ellos. Se cruzaron de morro y estuvieron a punto de chocar. Según Gavilán, aquel piloto sabía lo que hacía. Le costó tanto al español cogerle la cola al avión soviético que , cuando lo consiguió y comenzó a dispararle, se dio cuenta de que el cañón se había encasquillado, lo que obligó a Gavilán a acercarse aun más para acertar con las ametralladoras.

Con la atención puesta en el colimador se cegó demasiado y se acercó tanto al avión enemigo que tuvo que pegar un tirón a la izquierda para salirse de la estela; era demasiado tarde. Le cortó el timón de profundidad como si fuera un queso con su ala izquierda, cayendo el avión ruso en barrena. El avión de Gavilán pegó un tornillazo del que consiguió salir por encontrarse a buena altura.

El primer pensamiento de Gavilán fue saltar, pero al comprobar que su Bf-109, a pesar de las vibraciones, volaba, desistió, al percatarse de que se hallaba detrás de las líneas rusas. Pensó en llegar a  las líneas propias y aterrizar, pero una vez allí, pensó que quizás podría llegar a la base. Gavilán tenía que volar el avión ayudándose con la pierna para poder sujetar la palanca. El tubo pitot había desaparecido, y por supuesto, no tenía indicación de velocidad.

En el aeródromo de Seschschinskaja la pista se encontraba helada y Gavilán no se atrevía a volar a baja velocidad por miedo a entrar en barrena y por tener inoperativos los flaps. Así que se encomendó a la suerte y tomó tierra a 200 km/h, parandose el avión después de recorrer un buen trecho. Cuando Gavilán bajó del avión, pudo comprobar que al menos 2 metros del ala izquierda estaban destrozados. Fue entonces cuando pensó que el Messerschmitt volaba realmente bien.

Nunca estuvo seguro si el avión que había derribado era un Yak o un Hurricane. Por esta acción y por dos derribos anteriores en Orel, recibió la Cruz de Hierro de segunda clase. Posteriormente recibiría la Cruz de Hierro de primera clase y alcanzaría un palmarés de 9 victorias en el frente ruso.

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