De forma general, las sesiones solían efectuarse utilizando los medios que ya hemos comentado: reproducciones del terreno y de las unidades, complejas reglas que permitieran simular los combates y sus resultados o, en su defecto, la presencia de uno o varios árbitros que eran quienes decidían qué sucedía en virtud de las decisiones tomadas por los mandos sobre el terreno. Cada uno de los dos sistemas tenía sus ventajas: el sistema de árbitros dejaba en manos de estos el resultado de las operaciones simuladas, de modo que si las arriesgadas teorías de los oficiales participantes coincidía con los puntos de vistas promovidos por los árbitros, solían triunfar, en caso contrario no era así, y en ambos casos se suscitaban acaloradas discusiones que siempre resultaban positivas. Esta subjetividad quedaba anulada cuando se aplicaban reglas determinadas, pero en este caso la ejecución de la simulación se volvía mucho más complicada, a veces tanto como las verdaderas operaciones militares.

Durante las dos guerras mundiales cada país tuvo sus propias experiencias con estas simulaciones.

Hindemburg, el Kaiser y Ludendorff analizando una serie de mapas.

Probablemente, donde más se empleó esta técnica fue en Alemania, empezando ya desde antes de la guerra de 1914. Es llamativo indicar que tanto el Plan Schlieffen como la ofensiva de Tannemberg habían sido intensamente practicados antes de ser ejecutados, siempre con resultado positivo, y es curioso indicar que la ofensiva de Tannemberg salió exactamente según el plan, y fue una resonante victoria, mientras que sustantivas modificaciones de última hora del Plan Schlieffen provocaron su fracaso.

Durante el periodo de entreguerras, siempre en Alemania, se introdujeron aspectos políticos en estas simulaciones, y el mismísimo von Manstein propuso, en 1929, un escenario en el que era Polonia la que invadía Alemania. Miembros del Ministerio de Asuntos Exteriores fueron invitados para hacer el papel de la Sociedad de Naciones y de los dirigentes políticos de ambos países.

La era hitleriana y el profundo rearme de Alemania llevaron a la práctica de <<juegos>> que probaron las posibilidades de interactuación entre el ejército de tierra, la fuerza aérea y la marina. Es muy probable que planes como el de la invasión de Noruega (Op. Weserubung), entre otros, fueran el fruto de estas simulaciones. Debe notarse que estos juegos no se limitaban exclusivamente al ejército de tierra y a su interactuación con las demás fuerzas, sino que también Karl Dönitz ejecutó sus propias simulaciones (en 1938-39), con las que preparó la batalla del Atlántico. De ellas nació la táctica de la manada de lobos, que se cumplió, y una reflexión que indicaba que serían necesarios al menos 300 submarinos, lo que no se cumplió.

Karl Dönitz, que probablemente fue el inventor de los wargames sobre submarinos.

Durante la guerra continuaron ejecutándose simulaciones para preparar cada operación de envergadura, siempre que fue posible; pero a veces el tiempo era tan escaso que la simulación se convertía en realidad. Así sucedió en noviembre de 1944, cuando Model reunió a sus generales para simular un ataque estadounidense en la zona de unión entre el 7 Armee y el 5 Panzerarmee que, casualmente, se inició en la realidad mientras se ejecutaba el <<juego>>. La reacción alemana fue fulminante, claro que las órdenes ya habían sido enunciadas y preparadas.

Japón siempre había sido un gran admirador del ejército prusiano, y en consecuencia no es llamativo que importara la técnica del Kriegspiel, y la empleara con éxito ya en la guerra Ruso-Japonesa de 1904-5, cuyas interesantísimas operaciones terrestres aún son muy desconocidas.

La escasa participación del imperio nipón en la guerra de 14-18 nos lleva directamente a la guerra contra China y, sobre todo, a la segunda guerra mundial en el Pacífico. Una de las características de las simulaciones japonesas es que en todo momento trataron de tener en cuenta los factores económico y político, lo que explica perfectamente la fluidez y la velocidad con la que Japón llevó a cabo su expansión militar durante los primeros seis meses a partir de diciembre de 1941.

Las simulaciones ejecutadas en la Escuela Militar y en la Escuela Militar Naval de Tokio fueron sumamente interesantes, y para 1942, por ejemplo, prepararon un escenario de ofensivas consecutivas que debían ir contra las Islas Aleutianas, Midway, Islas Fidji, Nueva Caledonia y ataques aéreos contra Hawaii y la costa oriental de Australia hasta Sidney. En intensivas sesiones de cuatro días, los oficiales nipones fueron simulando estas acciones, sin embargo su peculiar carácter se inmiscuyó.

El poortaviones japonés Akagi, insumergible en las simulaciones, fue hundido en, durante la batalla de Midway, en la realidad.

Ya hemos comentado el riesgo que, en un momento dado, podía suponer el arbitraje. En las simulaciones niponas los árbitros se inmiscuyeron demasiado. Si en la preparación de la batalla de Midway se dio como resultado la pérdida del Akagi y del Kaga (dos de los principales portaaviones de la flota nipona), el Almirante Ukagi decidió reducir las pérdidas solo al Kaga, que además reintrodujo luego para las operaciones posteriores, como si solo hubiera sido dañado. Nunca se les ocurrió simular la posibilidad de pérdidas mucho más graves. Otro de los aspectos revelados por esta simulación fue la necesidad de concentrar todos los portaaviones en una sola flota, lo que tampoco se hizo, enviándose dos a las Aleutianas y dejándose en reparaciones los dos que habían sido dañados en la batalla del Mar del Coral.

La falta de éxito no redujo la importancia de estas simulaciones, que seguirían practicándose a lo largo de toda la guerra.

Viene de Del Kriegspiel al Wargame, algunas notas sobre la historia de los “Juegos de Guerra”

  1. dani says:

    Si, la guerra rusojaponesa de 1904/5 es más conocida por las batallas navales, pero las batallas terrestres también son muy interesantes. Hubo muchas innovaciones que luego se aplicaron en la IGM. Desde crio me ha interesado mucho esta guerra pero en español es mu y difícil encontrar nada. Recuerdo que en tiempos estuve leyendo en una enciclopedia italiana artículos sobre esta guerra jajajajaja

  2. Carlos López says:

    Hola a todos.

    Supongo que el tema de poner reglas a los juegos de guerra para decidir su resultado, es en realidad un ejercicio tan imposible como determinar el resultado en la guerra real.

    Después de todo, «ningún plan resiste el primer contacto con el enemigo».

    En el caso de que el resultado lo fijen unos árbitros, estarán aplicando toda su experiencia y conocimiento, pero será algo subjetivo.

    Por otra parte, si se aplican reglas fijas establecidas de antemano, estas no podrán contener, por lógica, todas las posibilidades y combinaciones de un enfrentamiento, ya que estas son virtualmente «infinitas». Por lo tanto, habrá que llegar a un compromiso entre fidelidad a la realidad y funcionalidad del juego.

    En cualquier caso, creo que ese tipo de juegos han sido (y serán) muy útiles, porque pueden poner sobre el tapete dificultades con las no se había contado de antemano.

    No sé si es nuestra época tecnológica estos juegos se hacen mediante complicadas simulaciones por simulador, que evalúen todas las posibilidades, como si de una partida de ajedrez se tratara…

    Saludos.

  3. Carlos Sánchez says:

    Interesante el artículo pero dado el tema que trata resulta algo flojo, en mi opinión, ya que no menciona ni a Napoleon ni a H.G. Wells quienes finalmente pusieron de moda los wargames y la colección de figuras históricas(e incluso al mismo zar Pedro I El Grande, quién jugaba con «soldados» de verdad donde algunos resultaban muertos en sus violentos juegos a las afueras de Preobrazhenski,pueblo que dió nombre a uno de sus regimientos de guardias):
    http://www.abc.es/20111018/archivo/abci-napoleon-pinonero-coleccion-soldados-201110181210.html
    http://www.google.es/imgres?imgurl=http://3.bp.blogspot.com/-WRteMbNz3SI/UTN_L_PbthI/AAAAAAAAIGo/ens1Q0B3r-g/s320/HG_Wells_playing_to_Little_Wars.jpg&imgrefurl=http://curistoria.blogspot.com/2013/03/litte-wars-de-wells-el-primer-juego-de.html&h=351&w=500&sz=211&tbnid=ZY4Q7i_P1dSOeM:&tbnh=90&tbnw=128&zoom=1&usg=__-ZovOinugVC57PbpYsjc-m3OJAk=&docid=k7PppyXy-1mlvM&sa=X&ei=tB4RUqyIIq2O7AaO34HwBQ&ved=0CEcQ9QEwAg&dur=4249

    Saludos

  4. Javier Veramendi B says:

    Buenas noches Carlos.

    Ciertamente el artículo no es completo, de ahí que fueran «algunas notas», y no un desarrollo completo del tema.

    Dicho esto, aprovecho para recordar que en Gehm esamos abiertos a las aportaciones de calidad que querais enviarnos, tanto en forma de entradas como en el apartado de publicaciones y estudios, así que si te animas… 😉

    Un saludo.

  5. Carlos Sánchez says:

    Agradezco la invitación Javier ,si puedo más adelante intervendré pero ahora mismo mi lucha está centrada contra la enfermedad.Pese a todo colaboró como verás en el próximo Almena dedicado a la batalla de Nieupoort 1600 con mis amigos más próximos y en éste caso,mi amigo Enrique(autor), tuvo la suerte que aún no había dado la cara lo que me tiene ahora mismo postrado casi continuamente.
    Lo que sí puedo es leer tanto la página como el blog (recientemente conocido) , de una calidad ambos excepcional(hace 1 mes que os conozco y he leído mínimo entre 1 ó 2 artículos diarios).
    Saludos y gracias , estaremos en contacto…

  6. Javier Veramendi B says:

    Muchos ánimos entonces, Carlos, y por la parte que me toca le daré la vuelta a la pelota y si sugieres algún tema me comprometo a investigarlo y subir algún reportaje (me arrepentiré, lo se).

    A parte, por si no lo has hecho ya, te recomiendo que te pases por la web de Histocast, algunos de cuyos programas son francamente buenos. http://www.histocast.com

    Un saludo.

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