Artículo de Oleksandr V. Danylyuk para RUSI. A medida que la estrategia de Rusia cambia a una basada en la superioridad de efectivos, ¿cómo puede Ucrania responder a la amenaza?

Soldados rusos en el campo de tiro

La agresión rusa en Ucrania, que al principio fue concebida como una guerra relámpago y luego, en mayo, se convirtió en una guerra de desgaste, ha pasado ahora a una fase de guerra total. La escala y las formas de movilización masiva en Rusia indican que el número real de movilizados puede ser significativamente mayor a los 300.000 hombres anunciados por Putin. Según los servicios de inteligencia ucranianos, es probable que Rusia esté intentando movilizar entre uno y tres millones de personas. Esto también lo indica indirectamente la retirada de almacenes y transferencia a las tropas de armas y equipos militares obsoletos. Es obvio que Rusia no tiene la capacidad de dotar a un número tan grande de tropas de equipos modernos en un periodo de tiempo tan corto.

Desde mayo de 2022, los rusos apuestan por una superioridad de fuego absoluta gracias a un mayor número de sistemas de artillería y una cantidad de munición prácticamente ilimitada. A pesar de algunos éxitos que las tropas rusas pudieron conseguir gracias a ello en Lisychansk y Severodonetsk, no consiguieron cambiar el rumbo de la guerra. La exitosa ofensiva de las tropas ucranianas en la región de Járkov en septiembre fue un claro indicador de que, sin un cambio significativo de estrategia, los rusos podrían sufrir una aplastante derrota el año próximo. Al planificar su nueva estrategia, los dirigentes rusos se centraron obviamente en conseguir una ventaja cuantitativa en cuanto a efectivos.

Esta decisión se debió probablemente al hecho de que Rusia –con una población de 144 millones de habitantes- dispone de mayores recursos de movilización (25-27 millones de personas) que Ucrania, con una población de unos 40 millones. Un aumento significativo del número de tropas, tal y como planean los rusos, debería reforzar la defensa de los territorios ya capturados, así como permitirles llevar a cabo operaciones ofensivas desde el norte, incluso desde el territorio de Bielorrusia.

Hombres llamados a filas empiezan la instrucción

Sin duda, en una situación así, Ucrania necesitará aumentar también el número de sus propias tropas y crear al menos 25-30 nuevas brigadas. Al mismo tiempo, para enfrentarse con éxito a la agresión rusa en esta nueva etapa, Ucrania no debería centrarse en lograr una ventaja numérica, dada la imposibilidad de conseguirla. Teniendo en cuenta la experiencia adquirida por la OTAN durante la Guerra Fría y reflejada en los conceptos de FAFO y Batalla Aeroterrestre, Ucrania debería aspirar a conseguir una superioridad tecnológica, con capacidad para golpear centros de control, sistemas de defensa aérea, sistemas de guerra electrónica, concentraciones de tropas y logística militar enemiga a una profundidad de hasta 200-300 kilómetros.

Para ello, Ucrania necesitará principalmente sistemas de misiles tácticos, así como un número significativo de aparatos de ataque, tanto aviones como helicópteros. Ucrania ha utilizado con bastante éxito sus propios misiles tácticos Tochka-U desde el principio de la invasión rusa. Sin embargo, sus reservas no son ilimitadas y es prácticamente imposible continuar la producción ante los constantes ataques de misiles. En esta situación, la única forma de llenar este vacío es mediante la asistencia técnica internacional.

Sin embargo, el importante aumento del número de tropas rusas no solo crea retos para Ucrania, sino también oportunidades. Las dificultades que han surgido en el proceso de movilización en Rusia –en particular, el gran número de personas que han huido al extranjero para evitar ser llamados a filas – han obligado al gobierno ruso a utilizar medidas coercitivas e incluso a realizar redadas de reclutas. La falta de formación adecuada y el envío de estas personas al frente inmediatamente después de la movilización provocará un aumento significativo de las bajas entre el personal, lo que socavará el ya bajo nivel de moral y el mal estado psicológico y la motivación de los militares rusos. La proporción de rusos que expresan una actitud negativa hacia la movilización ha aumentado ya a más del 70%.

Se puede decir que, en relación con la movilización de civiles, el régimen de Putin se enfrenta a la mayor crisis interna de todos sus años de existencia. Así lo indican también las duras críticas a la movilización por parte de la oposición, de los representantes del gobierno ruso e incluso de los propagandistas. El inevitable crecimiento de los sentimientos contra la guerra y antigubernamentales en Rusia crea unas condiciones únicas para preparar a la población rusa para el reconocimiento de la falsedad de la política agresiva del régimen, que debe ser aprovechada a la hora de planificar y llevar a cabo operaciones en el ámbito humano.

Las opiniones expresadas en este Comentario son las del autor y no representan las de RUSI ni las de ninguna otra institución.

Artículo original de Oleksandr V. Danylyuk en RUSI

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