Con motivo del reciente aniversario de la Guerra de las Malvinas nos trae Esaú Rodríguez un artículo sobre los antecedentes históricos y políticos del conflicto.

ARA Heroína

El hecho histórico de las Malvinas que pretendemos estudiar va marcado en el tiempo por varias fechas claves; la primera, el 6 de noviembre de 1820 primera vez que se iza la bandera albiceleste en las Islas Malvinas; posteriormente el 3 de enero de 1833, en que dicha bandera fue arriada por la tripulación de un buque de guerra inglés y remplazada por los colores británicos, y 149 años después cuando el 2 de abril de 1982, fuerzas argentinas ocuparon las islas en una operación relámpago, y volvieron a izar su enseña… la cual no duraría demasiado porque 2 meses después, el 14 de junio, las fuerzas anglosajonas la arriaron de nuevo hasta el día de hoy.

HISTORIA DE UNA ISLA

La historia del proceso de creación de la República de Argentina no es el tema a tratar en este artículo, pero la posesión y pérdida de las Islas Malvinas sí lo es, por lo que debemos partir del momento en que las Islas son reclamadas por primera vez por las que entonces eran las “Provincias Unidas del Río de la Plata”. Nos encontramos en 1820, designada esa época como “la anarquía de 1820”, con varias guerras civiles internas y un gobierno en desbandada. En septiembre de ese año una Junta de Representantes de Buenos Aires llama a Martín Rodríguez al gobierno de la Provincia (desde 1820 a 1824) En este periodo se estableció una Asamblea de representantes, se creó un Banco y una Universidad, se reorganizó la Hacienda y se reformó la policía y la administración de justicia y sobre todo, se ensancharon las fronteras de la provincia.

Es en este momento que se manda izar la bandera argentina en las Islas Malvinas,  un 6 de noviembre de 1820, en un intento de afirmar sus derechos sobre las anteriores posesiones españolas. Este punto es conflictivo, por cuanto debemos pensar cuánto de dichas posesiones les “pertenece” a este gobierno sucesorio, que surge tras rebelarse contra el gobierno legítimo español, y en qué se basa para considerar de esta nación dichos territorios (y no de otro de los muchos que surgen en ese momento, ¿cercanía?, ¿anticipación?)

Para ello se envía a la isla a la fragata ARA Heroína, al mando del Coronel Jewett, con un fin intimidatorio hacia una caza brutal y exterminadora que de las ballenas se estaba haciendo en estas tierras por parte de balleneros británicos y estadounidenses (amenazando los recursos económicos rioplatenses) A bordo de esta nave llega el considerado primer gobernador (aunque otros autores no lo consideran así, puesto que era el director de una colonia penal en la isla principal) Pablo Areguatí, en 1823.

Nombramiento de Jewett

Un dato importante para la historia que analizamos es que el 25 de febrero de 1825 Gran Bretaña reconoce a la nueva nación argentina sin mencionar, explícitamente, la posesión de las Islas Malvinas, por cuanto parece que no eran del interés de la Corona Británica (esta teoría es defendida por los historiadores argentinos desde entonces)

No podemos entender el dominio argentino de las Islas sin hablar de sus gobernadores, y que como veremos, nunca les fue realmente bien. Sin ir más lejos, el tercero y último, el general Benjamín Menéndez, llegó a Puerto Argentino (Port Stanley) cinco días después del asalto anfibio, 7 de abril de 1982, y como hemos visto, tuvo un gobierno exiguo de apenas 2 meses.

Pero el primero Gobernador “oficial” con cargo de Comandante Político y Militar del Archipiélago es nombrado el 10 de junio de 1829 (9 años después de la primera bandera izada) siendo el comerciante Louis Vernet, que había representado un papel importante en el intento de fundar un asiento en las islas, fundando poblaciones, y potenciando la economía local. El período en que gestionó la isla terminó al igual que el general Menéndez, puesto que perdió su cargo en el curso de unas crisis internacional, y en una triste época argentina, la llamada “Época de Rosas”

Jewett

Rosas fue un dictador de las Provincia de Buenos Aires, y es conocido porque durante sus 23 años de gobierno, no primó más interés que el suyo, siendo además una época de guerra continua en la misma “Confederación Argentina” y contra otras naciones, y es esta situación la que terminó de sellar el destino de las Malvinas argentinas.

En la siguiente ocasión la protagonista fue la naciente Estados Unidos. Vernet trató de imponer las normas argentinas con respecto a la pesca, como había comunicado el gobierno argentino en 1820, y visto el absoluto desprecio por parte de varios capitanes al esquilmar las colonias de focas, Vernet se apoderó de tres barcos norteamericanos, el Harriet, el Breakwater y el Superior, que según el gobierno de los Estados Unidos, se dedicaban a una actividad legal. El representante norteamericano en Buenos Aires, George W. Slacum, protestó por una acción más propia de piratas que de una nación moderna, y amenazó con tomar represalias, (muchos ven en este diplomático la fuente principal del conflicto posterior) apoyando sus palabras con un navío de guerra, el USS Lexington que casualmente estaba en la zona.

USS Lexington

En este momento el gobierno británico decide aprovecharse de la situación y declara que no reconoce el control del archipiélago por parte del gobierno argentino, por cuanto no había renunciado a su soberanía tras la evacuación forzada de 1774, la cual no había invalidado sus derechos territoriales sobre las mismas (teoría defendida por los historiadores británicos desde entonces)

Bajo este pretexto, el capitán de la Lexington, Silas Duncan decidió dar una demostración de poder, desembarcando hombres en las islas Malvinas, y destruyendo todas las instalaciones militares, arrasando con los edificios, apoderándose de las pieles de foca, arrestando a la población, y definitivamente, retirándose tras declarar que las islas carecían absolutamente de gobierno (res nullius). La consecuencia política fue una ruptura entre Argentina y los Estados Unidos.

Viene de Islas Malvinas vs Falkland Islands (II) – Historia de una isla

  1. Cyrano says:

    ” Inter arma enim silent leges ”

    No hay mayor razón de peso en el derecho internacional, que el peso de las armas.
    Quien crea lo contrario, no sabe nada de historia.

    Vae victis.

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