La teoría operacional alemana tuvo su origen en dos circunstancias muy concretas: por un lado que Alemania, rodeada de enemigos superiores a ella en algún aspecto: humano, industrial, comercial… se veía obligada a derrotar a sus enemigos con rapidez, para evitar que estos pudieran desplegar todos sus medios en una guerra de largo alcance que Alemania no podía soportar.

Por otro las teorías, anteriores al inicio de la Segunda Guerra Mundial, que promovían una guerra de movimientos rápidos para derrotar al enemigo mediante una batalla de aniquilación: Vernichtungsschlacht. Estas teorías, que tenían su origen en el ejemplo de la antigua batalla de Cannas y en la más contemporánea, batalla de Sedan de 1870, habían llevado a la escuela de Schlieffen a plantear una maniobra que llevara al cerco y a la destrucción del ejército enemigo en una única batalla. En el verano de 1914 esta maniobra fracasó, enfriando en gran medida al Estado Mayor alemán con respecto a las posibilidades de la guerra móvil.

La batalla de cerco de Sedan en 1870, que provocó la derrota definitiva de Francia.

Sin embargo, pensadores como Guderian, y sobre todo Manstein, y la aparición de nuevos medios técnicos como los carros de combate y los aviones, volvieron a poner la cuestión sobre el tapete: el resultado, no sin muchas discusiones, fue el plan operacional que derrotó al ejército franco-británico en mayo de 1940. Aquel fue el inicio de la llamada Blitzkrieg.

¿Qué pretendía esta forma de operar? Pretendía rodear al enemigo, mediante un ataque en una o en dos alas, para destruirlo en una batalla de aniquilación táctico-operacional, obligándolo a abandonar la lucha. Como podemos ver, era pues una vuelta a ideas antiguas, pero con medios modernos.

El gran problema de la teoría era que pretendía lograr un resultado estratégico: la rendición del enemigo, con medios operacionales y tácticos: la batalla concreta. Si lo analizamos desde el punto de vista de la batalla de Francia de mayo de 1940, podemos decir que la ruptura del frente francés en Sedan fue un acontecimiento táctico, la carrera hacia la costa que supuso el “Corte de Hoz” fue la parte operacional, y la huida de las tropas británicas y una cantidad importante de tropas francesas por Dunkerque, fue el fracaso estratégico.

El plan Schlieffen, buscando el cerco de las tropas aliadas en 1914.

La diferencia fundamental con la “batalla profunda” preconizada por los pensadores soviéticos, tal vez ya la haya adivinado el lector. Mientras que la idea soviética pretendía atacar el llamado “sistema” militar enemigo en su totalidad, obteniendo un resultado operacional con cada acción, y el resultado estratégico pretendido mediante la sucesión de golpes operacionales; la Blitzkrieg alemana pretendía su resultado estratégico con un solo golpe operacional, que destruyera un solo elemento del “sistema”: su ejército.

El plan del Corte de Hoz, la maniobra de cerco que pudo ejecutarse.

En Francia la idea alemana dio resultado en parte debido a que el plan aplicado era bueno, pero también debido a factores internos del ejército y del gobierno franceses, de su logística, de sus comunicaciones y de otros muchos elementos de su “sistema” que hicieron que, sin buscar destruirlo, los alemanes consiguieran anularlo mediante su brillantísima primera ofensiva. Sin embargo esta misma idea fracasó en la Unión Soviética, a pesar de los inmensos cercos a los que se vio sometido el Ejército Rojo. Los ingentes recursos gastados por los alemanes reduciendo las bolsas soviéticas permitieron que el “sistema” militar de sus enemigos quedara intacto. La industria se trasladó más allá de los Urales, sus inmensas reservas humanas permitieron la leva de más soldados, su sistema político y su nudo de comunicaciones más importante sobrevivieron en Moscú, y recibieron recursos vitales de sus aliados occidentales por medio del préstamo y arriendo.

El saliente de Kursk, y los avances <profundos> soviéticos posteriores

A pesar del fracaso de 1941 los alemanes siguieron insistiendo en las maniobra de cerco durante toda la guerra, sin ser capaces de abandonar esta única idea a pesar de que ya en Kursk los soviéticos consiguieron superarla y contraatacar con una brutal serie de ofensivas profundas que marcaron el principio del fin de la guerra.

¿Qué hubiera pasado si los alemanes hubieran empleado las tácticas soviéticas de ataque profundo en 1941? Es una interesante pregunta para cerrar esta serie de entradas, y abrir un debate posterior.

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  1. Carlos López says:

    Hola Javier.

    Un par de reflexiones respecto a esta última entrega (por supuesto, opiniones personales).

    – Creo que en pleno siglo XXy contra una nación industrializada, la idea de alcanzar un resultado estratégico tan ambicioso (la rendición del enemigo), con un sólo golpe estratégico, es un poco irreal. Los ejércitos eran mayores que en el siglo XIX; no había una “casta especial” de soldados, sino que con las levas forzosas podían reunir grandes cantidades de tropas (hasta casi acabar con la población masculina de determinada edad, como en el caso alemán). La tecnología moderna hacía que la capacidad de destrucción de estos ejércitos fuera enorme sin requerir una especialización muy elevada del soldado de “a pie” (aunque ésta fuera deseable).
    – Por otra parte, aunque Alemania hubiera querido emular el sistema soviético, no creo que hubiera podido por falta de medios, tanto humanos como materiales; esto era especialmente cierto a partir de 1943, cuando los bombarderos de la RAF y la USAAF arrasaban sistemáticamente el país.

    Pero como dije al principio, es sólo mi opinión, y ahí queda para debatir sobre ella.

    Un saludo.

  2. Carlos López says:

    Sólo aclarar que en el primer punto de mi comentario anterior quería decir “un resultado estratégico con un solo golpe táctico”, que como comenta Javier, es lo que los alemanes esperaban obtener con su Blitzkrieg.

    Esto les salió bien en Francia, aunque pudo no haber sido así (estoy deseando que aparezca el nuevo libro de Ediciones Platea que trata sobre esto). Pero la URSS era mucho más grande y al final acabaron en el escenario que más temían: una guerra prolongada y en dos frentes.

    Saludos.

  3. Javier Veramendi B says:

    Si, yo también lo estoy esperando. Jejeje.

    Con respecto a lo que dices, hay que tener en cuenta algunos acontecimientos. Por ejemplo, en Sedan, en 1870, los alemanes consiguieron destrozar al Ejército Francés con una sola batalla, y ambas eran naciones industrializadas.

    En agosto 1914 el plan Schlieffen no funcionó, pero hay análisis que achacan esto sobre todo a la ofensiva que lanzó el ala sur de las fuerzas alemanas en Alsacia y Lorena. Se supone que estas tropas tenían que ceder ante el ataque francés, haciendo que las tropas imperiales se adentraran hacia el Rhin y facilitando que el ala norte las envolviera por retaguardia. Pero las hicieron retroceder, y parte de estas fuerzas acabaron combatiendo sobre el marne.

    Con respecto al sistema soviético, lo cierto es que hay un debate muy intenso sobre los acontecimientos de 1941 desde la batalla de Smolensk hasta el ataque hacia Moscú. Algunos generales, como Guderian, abogaron desesperadamente por olvidar la bolsa de Kiev y atacar la capital soviética, completamente desguarnecida en ese momento. Si seguimos las tesis soviéticas, esto hubiera supuesto aislar un nuedo de comunicaciones vital (prácticamente se partía el país en dos), un centro industrial importantísimo, fuentes de recursos considerables y, sobre todo, la cabeza política de la Unión. Sin embargo los alemanes se preocuparon más por rodear y aniquilar a las tropas soviéticas en torno a Kiev.

    Opino.

  4. dani says:

    No fue solo Sedan. En realidad había más tropas cercadas en Mezt. El ejército que fue derrotado en Sedán iba en su rescate. Entre los derrotados en Sedán y los cercados en Mezt lo mejor del ejército francés había sucumbido o neutralizado. Aún así Francia ya como república pudo organizar nuevos ejércitos como para alargar la guerra 6 meses.

  5. Carlos López says:

    Entonces, quizá la mayor diferencia sea de tamaño, tanto en espacio físico a conquistar como en número de hombres disponibles para el ejército.

    La extensiones aparentemente inagotables de la Unión Soviética llevaban al límite la cadena de suministros alemana. Para un ejército moderno, la dependencia de munición, combustible, piezas de repuesto (aparte del avituallamiento normal de las tropas) es total.

    Por otro lado, no tengo las cifras totales de combatientes puestos en liza por la Unión Soviética, pero estamos hablando de millones. Demasiados para ser derrotados en una sola batalla operacional.

    Lo que yo planteaba, es que el concepto de atraer al enemigo a una gran batalla decisiva, no era aplicable contra los rusos. Otra cuestión distinta es si los alemanes podrían haber derrotado a la Unión Soviética si hubieran hecho alguna cosas de diferente manera de como las hicieron.

    Eso daría para un largo debate…

    Saludos.

  6. Javier Veramendi B says:

    Buenos días.
    Dani, me atrevería a comparar esos seis meses más de la república francesa con la resistencia ejercida contra la segunda fase de la ofensiva alemana en junio de 1940. La hubo, pero era una guerra perdida.
    Por otro lado, la < > ha pasado de ser la teoría de moda a tener cada vez más críticos.
    Con respecto a lo que dice Carlos, es muy posible que una temprana captura de Moscú hubiera ayudad a derrotar a la Unión Soviética con mucha más facilidad que la captura de los 600.000 hombres (escribo de memoria) de la bolsa de Kiev. Tenemos que pensar que una bolsa no solo hay que cerrarla, sino que hay que reducirla. Hay muy pocas memorias, y no demasiadas monografías, que se explayen sobre la ardua labor de la infantería a la hora de reducir aquellas bolsas. Al contrario, muchos memorialistas, gran parte de ellos adictos del arma < > parecen indicar que una vez cerrada la bolsa, estaba prácticamente todo hecho y en realidad nunca fue así. El desgaste que sufrió la infantería en la campaña del este de 1941 fue incluso superior al de las fuerzas blindadas, entre otras cosas porque ellos no eran la élite, y tenían que conformarse con lo que sobraba.
    Sería un ejercicio interesante, por otro lado, considerar que hubiera pasado con esos 600.000 hombres si en vez de ser cercados en un < > hubieran sido obligados a retirarse, a pie y sin suministro, en una marcha de 300 kilómetros. Tal vez el resultado hubiera sido el mismo, con menos bajas y esfuerzos por parte alemana.

    Opino.

  7. Carlos López says:

    Hola a todos.

    En efecto, coincido con Javier en que una conquista de Moscú por parte alemana a finales de 1941 hubiera dado más réditos que la captura y eliminación de la bolsa de Kiev.

    Es probable que les hubiera dado la victoria… pero no seguro. Ya existían planes para trasladar el gobierno a zonas alejadas. Aunque por supuesto, el golpe, no sólo moral, sino logístico (Moscú era el centro de todas las comunicaciones Norte-Sur), sería devastador.

    En cualquier caso, la bolsa de Kiev sería un objetivo más al estilo de la concepción de la Blitzkrieg, que la toma de una capital. Por lo tanto, afirmar que Moscú hubiera sido mejor objetivo, es tanto como decir que la Blitzkrieg, por sí sola, no podía terminar la guerra en un escenario como el frente ruso (yo sigo erre que erre, sólo por avivar el debate).

    Un saludo a todos.

  8. Eduardo Martín says:

    Javier, el artículo es muy interesante.

    En cuanto a lo de que “los alemanes hubieran necesitado era una industria de guerra mucho más poderosa” sospecho que Hitler necesitaba Kiev para alcanzar el Caucaso por el flanco sur.

    Creo que su idea original era hacerse con las fábricas del Volga y los campos de petróleo del Cáucaso. Esta idea junto a la de tomar Moscú no podían ejecutarse al mismo tiempo por falta de medios.

  9. Javier Veramendi B says:

    Gracias Eduardo.

    Con respecto a lo que comentas, se suele citar la captura de la industria y los recursos soviéticos como una especie de panacea para Alemania, pero lo que muy pocos autores se atreven a explicar es como habrían hecho los alemanes para reconstruir toda aquella industria o trasladar todos esos recursos.

    En realidad, lo único que pudieron aprovechar, en parte, fue la agricultura y la ganadería; para lo demás, en el mejor de los casos no había infraestructura de transporte y, lo único que podía hacerse, era negarselo a los rusos.

    Dos ejemplo claros de lo que digo los encontramos en Citino, que explica que el Carbón del Dombas no servía para la industria alemana; o en Jean Lopez, que se pregunta como habría hecho Alemania para trasladar el petróleo del Cáucaso en caso de haberlo conquistado y podido extraerlo, ya que no tenía ni flota de petroleros ni oleoductos para hacerlo.

    un saludo.

  10. samuel valencia says:

    Hola a todos.
    Aquí un seguidor de histocast y de esta misma web. Me gustaría hacer una pregunta al señor Veramendi.
    Veo que los comentarios no se mueven desde hace bastante tiempo pero es un tema bastante interesante y me voy a arriesgar a escribirles.
    Uno tiene muy en mente las carencias del ejercito alemán en las campaña rusa… Falta de capacidad industrial, de flota de bombarderos estratégicos, de ropa adecuada para el invierno ruso… Las dificultades que planteaba el teatro ruso: Inmensas extensiones de terreno a abarcar, la rasputisha, el invierno… y todo lo que conlleva en cuestiones logísticas y de combate.
    Y las ventajas del ejercito soviético: superioridad acorazada (a partir de los T34 y KV…), mayor producción de guerra, gran disponibilidad de materias primas y potencial humano, Préstamo y Arriendo…
    La cuestión es: Cuál cree usted que hubiera sido la forma correcta de afrontar las campaña para que la Werhmacht tuviera posibilidades de derrotar al ejercito rojo?
    Entiendo que es una pregunta que no tendrá una respuesta correcta, pero me gustaría saber como enfocaría el tema.
    Muchas gracias de antemano.

  11. Javier Veramendi B says:

    Interesante cuestión.

    Hay un autor, llamado Bernard Schnetzler, que plantea esta misma pregunta en su obra sobre los errores estratégicos del III Reich durante la segunda guerra mundial.

    No obstante, antes de describir el planteamiento de este autor tenemos que pasar por Karl-Heinz Frieser y su Mito de la Blitzkrieg. Hay dos planteamientos de esta obra que nos interesan: el de la Guerra Móvil Operacional como teoría, que ya hemos comentado y el de la Blitzkrieg como aplicación práctica descubierta casi por casualidad; y el fracaso que esta forma de hacer la guerra sufrió en la Unión Soviética.

    Para entender los motivos de que funcionara en el oeste y no en el este, hay que tener en cuenta varios factores. Entre otros:
    La diferencia de espacio estratégico entre ambos frentes de guerra, mientras que para Francia el Atlántico y los Pirineos suponían un fondo de saco cercano, la inmensidad de Rusia daba al Ejército Rojo un espacio de maniobra casi ilimitado.
    La diferencia en las redes de comunicaciones, indudablemente mucho mejores en el oeste, lo que facilitaba no solo la maniobra de las fuerzas atacantes, sino sobre todo la del muy poco valorado escalafón logístico.

    La diferencia de objetivos y realidades entre la guerra de coalición anglo-francesa y la singularidad soviética. Mientras que los primeros nunca tuvieron claros unos objetivos comunes a nivel estratégico más allá de derrotar a Alemania mediante una guerra de desgaste, y además combatieron bajo premisas muy distintas, pues donde uno defendía su última posición y su territorio nacional, el otro no; la Unión Soviética combatió en una guerra a vida o muerte, sin aliados de los que preocuparse y en su propio territorio.
    Ya hemos comentado los condicionantes de Alemania en esta entrada y anteriores. Necesitaban una victoria rápida, fundamentalmente por la probable entrada en guerra de los Estados Unidos, y también porque, según el pensamiento estratégico germano de aquel momento, la derrota del Reino Unido pasaba por la de la Unión Soviética. Por ello, decidieron desencadenar una Blitzkrieg, y que duda cabe de que funcionó, al menos durante los primeros meses.

    Llegamos aquí a los planteamientos de Schnetzler. Desde su punto de vista, el debate relativo a la bolsa de Kiev y el supuesto retraso que ello supuso en la conquista de Moscú, es estéril. El autor se plantea qué hubiera pasado si en vez de conquistar Ucrania y hacerse con 600 000 prisioneros, las fuerzas alemanas hubieran seguido hasta llegar a la capital soviética entre uno y dos meses antes de cuando lo hicieron, y se contesta que el resultado hubiera sido un super-Stalingrado antes de tiempo, con un ejército de al menos 600 000 hombres amenazando la retaguardia del Grupo de Ejércitos del Centro desde Ucrania; es decir, un desastre potencial mucho mayor.

    ¿Cuál es la solución que propone Scnetzler? Que los planificadores alemanes se hubieran planteado la invasión de la Unión Soviética en dos años, deteniendo las operaciones tras el cierre de la bolsa de Kiev, a los sumo de las de Vyazma o Kaluga, y estableciendo una posición de invierno que hubiera servido a un triple objetivo: contener con mayor seguridad y menos pérdidas los eventuales contraataques soviéticos (que, huelga decirlo, entonces tal vez no se hubieran producido); resguardar al Ostheer de las difíciles condiciones del invierno ruso y dar tiempo para su reconstrucción; y finalmente dar la posibilidad al Ejército Rojo de volver a concentrarse en la línea de frente, para someterlo, dado que aún estaba en fase de aprendizaje, a un nuevo vapuleo como el de 1941.

    Por supuesto, estos planteamientos se pueden discutir hasta el infinito. ¿Y si los soviéticos hubieran aprendido? Pero sabemos que no lo hicieron hasta finales de 1942. ¿Y si los estadounidenses se hubieran mostrado más activos? Ya habían decidido que Europa seria su primer objetivo, pero no estuvieron en condiciones de actuar hasta 1942. Realmente, la pregunta más pertinente que se me ocurre es la de plantear si los soviéticos hubieran podido soportar un segundo año de derrotas como las de 1941 o no. ¿Tenían los medios para ello? entramos en la guerra de cifras ¿y la moral? nos lleva al debate del posible derrumbe del régimen estalinista.

    En resumen, la teoría de Schnetzler es interesante, aunque sin duda debatible.

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