El presente fragmento es de las memorias de Patton, publicadas recientemente por Ediciones Salamina y pertenece al día 20 de diciembre de 1944, cuando Patton concibe su maniobra con el Tercer Ejército en la Batalla de las Ardenas.

A la mañana siguiente llegué al cuartel general de Bradley en Luxemburgo y me encontré con que, sin notificármelo, había retirado la Agrupación de Combate B (brigadier general H. E. Dager) de la 4.ª División Acorazada de Arlon para enviarla a una posición al suroeste de Bastogne, y que había detenido a la 80.ª División en Luxemburgo. Gracias a que la agrupación de combate todavía no había iniciado la lucha, la retiré de nuevo a Arlon e hice que la 80.ª División reanudara su marcha hasta las inmediaciones de Mersch.

Mientras Bradley y yo discutíamos los planes para una operación combinada entre los Primer y Tercer Ejércitos, llamó Eisenhower e informó a Bradley que le iba a dar a Montgomery el mando operacional de los Primer y Noveno Ejércitos de Estados Unidos, ya que las comunicaciones telefónicas entre Bradley y estos ejércitos estaban atravesando dificultades. En realidad esto no era del todo cierto, y me pareció por entonces que estaban dejando de lado a Bradley, bien por falta de confianza en él o bien por ser la única manera que tuviera Eisenhower de evitar que Montgomery se «reagrupara».

Hablar de la falta de velocidad de Montgomery me recuerda algo que el sargento Meeks me dijo al principio cuando comenzábamos las operaciones y Montgomery estaba aguantando valerosamente en Caen mientras nosotros llevábamos la iniciativa. El sargento Meeks observó: «por Dios, general, si el general Montgomery no hace por moverse a esos soldados británicos les van a crecer algas y lapas en su pie izquierdo de tanto estar en el agua».

En cualquier caso, el general Bradley se tomó de una forma muy marcial lo que era prácticamente una degradación y en ningún momento de la campaña posterior se inmiscuyó en las operaciones del Tercer Ejército, como muy bien pudiera haber hecho, ya que era la única unidad que permanecía bajo su mando. Por otra parte, siempre lo mantuve informado de lo que iba a hacer y les hice partícipes de mis consultas a él y a su estado mayor.

george-patton-la-guerra-como-la-conoci-ediciones-plateaMemorias de guerra del general Patton – publicadas por Ediciones Salamina (antes Platea)

Desde Luxemburgo me dirigí a Arlon y vi a Middleton, Millikin, Gaffey y Paul, recibiendo de Middleton un informe de primera mano de lo que estaba sucediendo. El VIII Cuerpo estaba combatiendo muy bien pero no tenía otra cosa que restos con los que luchar, a excepción de la 101.ª División Aerotransportada en Bastogne. También había en esta población una agrupación de combate de la 9.ª Acorazada, una de la 10.ª Acorazada, el 705.º Batallón de Cazacarros y algunas unidades de artillería y de intendencia de soldados de color. Al diferencia de los de las unidades de artillería, los hombres de color de intendencia se hicieron con fusiles y lucharon muy bien.

Tras concluir esta reunión visité los cuarteles generales de las 9.ª y 10.ª Divisiones Acorazadas y de las 4.ª y 80.ª Divisiones de Infantería (todas al noreste de Luxemburgo) y ordené al general Morris, que estaba al mando de la 10.ª División Acorazada, que asumiera el mando provisional de las dos agrupaciones de combate de su división allí presentes, de la agrupación de combate de la 9.ª División Acorazada que estaba en sus inmediaciones y también de la 4.ª División de Infantería, en espera de la llegada del XII Cuerpo del general Eddy desde el sur.

Le dije al general Leonard, comandante de la 9.ª División Acorazada, que trasladara su cartel general para reunirse con el VIII Cuerpo y asumir el mando de las dos agrupaciones de combate de la 9.ª División Acorazada y de uno de la 10.ª Acorazada en Bastogne. En mi opinión, separar las unidades de las 9.ª y 10.ª Divisiones Acorazadas había sido un error; no obstante, la situación en ese momento podría haberlo hecho necesario.

También hice un montón de llamadas para poner en marcha batallones de cañones contracarro autopropulsados, batallones de carros agregados a las divisiones, hospitales, munición, equipo de pontones, etc. Y ordené a las dos divisiones acorazadas y a la 4.ª División de Infantería que canibalizaran sus unidades de cañones contracarro y las convirtieran en unidades de fusileros, ya que las tres divisiones andaban escasas de ellos.

A últimas horas de este día más bien frenético mi conductor, el sargento Mims, me dijo: «general, el gobierno está gastando un montón de dinero empleando a todo un Estado Mayor. Usted y yo hemos estado gestionando el Tercer Ejército durante todo el día y hemos hecho un mejor trabajo que el que ellos hacen». En realidad la notable maniobra que efectuó el Tercer Ejército desde el Sarre a las Ardenas se debió enteramente a la superior eficiencia del estado mayor del Tercer Ejército, particularmente de los generales Gay y Muller, del coronel Nixon y del coronel E. Busch, jefe de la intendencia del Tercer Ejército.

Aquellos que deseen informarse de cómo debería moverse un ejército tendrían que dedicarse al estudio de esta operación tal y como viene meticulosamente detallada en el «Informe Post Misión de Operaciones» del Tercer Ejército. La situación a media noche del 20 de diciembre era como sigue: en la izquierda el VIII Cuerpo (Middleton), agregado ahora al Tercer Ejército, estaba compuesto por la 101.ª División Aerotransportada con elementos agregados, la 28.ª División de Infantería menos quizá dos regimientos, la 9.ª Acorazada, y algunas unidades de artillería de cuerpo; el III Cuerpo (Millikin) tenía a las 26.ª y 80.ª Divisiones de Infantería y a la 4.ª División Acorazada; el XII Cuerpo (Eddy) disponía en ese momento en Luxemburgo de las 4.ª y 5.ª Divisiones de Infantería y a la 10.ª División Acorazada, por entonces mandada por Morris en espera de que llegara Eddy; el XX Cuerpo (Walker) tenía a las 90.ª y 95.ª Divisiones de Infantería y a la 6.ª Acorazada.

Mapa regalo replica del original del Ejército de EEUU, sector de Bastogne adquiriendo el libro en la tienda de Salamina. Dimensiones: 42×59 cm

Sin embargo, ésta última no tenía libertad para abandonar su posición cerca de Saarguemines hasta que fuera relevada por elementos del Séptimo Ejército. La 35.ª División iba camino de Metz, donde debía recoger reemplazos y ser asignada al XII o al VIII Cuerpos según indicaran las circunstancias. El momento del ataque para el III Cuerpo fue fijado finalmente para las 04:00 horas del 22 de diciembre.

El día 21 recibí un montón de llamadas telefónicas desde varias instancias superiores expresando preocupación respecto a mi capacidad para atacar con éxito con solo tres divisiones. Yo mantuve mi postura de que es mejor atacar de inmediato con una pequeña fuerza y conseguir la sorpresa que esperar y perderla….

Ediciones Salamina ha creado una página temática del general Patton para complementar la lectura del libro, en la que se puede acceder al Prólogo de Rick Atckinson, la sección de fotografías, una colección de mapas a color de las operaciones y mucha más información.

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