Esta es la historia del hurón en la madriguera del oso. A las siete de la tarde del 13 de octubre de 1939, junto a las islas Orcadas, surge de las heladas aguas la torreta del submarino alemán U-47.

El capitán de corbeta Günther Prien, uno de los más prometedores comandantes de submarinos de la Kriegsmarine, está al mando. Aunque las condiciones climáticas eran perfectas, tal y como se había predicho –una noche sin luna, un mar picado pero no demasiado revuelto, y una fresca brisa-, todo se veía estropeado por un espectacular fenómeno de luces árticas, la aurora boreal. Destellos luminosos de luz cruzaban el horizonte septentrional, iluminando la mitad del cielo y amenazando con descubrir la presencia del submarino.

El contratiempo hizo que Prien considerase por unos momentos abandonar su misión, pero habrían de pasar semanas antes de que las condiciones ideales de marea y luna se presentaran de nuevo. Además, la moral que había insuflado a los hombres del U-47 cuando les puso al corriente de su misión tal vez fuera imposible de recuperar.

Prien

Para Prien, de 31 años, el U-47 era su primer mando, y ésta su primera gran misión. Había sido elegido por el mismísimo Almirante Karl Dönitz, jefe de la flota submarina alemana, para llevar a cabo la primera gran operación submarina de la guerra: un audaz ataque contra la flota británica en lo más profundo de la rada de su base en Scapa Flow.

En toda la segunda guerra mundial, a ningún otro comandante de submarino alemán se le pediría que efectuara una misión más atrevida o difícil. Scapa Flow, en las islas Orcadas, era uno de los fondeaderos más celosamente guardados del mundo. Su entrada, constantemente patrullada por la Royal Navy, estaba bloqueada por barcos hundidos, minas y redes. Además, un submarino que intentara deslizarse en su interior habría de enfrentarse con toda probabilidad con corrientes excepcionalmente fuertes.

Las tripulaciones alemanas hunden los barcos en Scapa Flow

Scapa Flow tenía un significado especial y amargo para los alemanes. Las principales unidades de la flota alemana del Kaiser habían sido internadas allí después de la Primera Guerra Mundial. En 1919, mientras los aliados discutían sobre el destino final de la flota, las tripulaciones alemanas hundieron la mayoría de los barcos.

Dönitz y Prien

Ahora los alemanes regresaban a Scapa Flow. El propio Dönitz había planeado la operación, que denominó Operación Especial P. Tras estudiar la zona con fotografías del reconocimiento aéreo, estableció la mejor ruta hasta el interior del fondeadero; y recordó a Prien que en la Gran Guerra dos submarinos alemanes habían intentado un ataque similar contra la flota británica en Scapa Flow y no habían regresado…..

Sigue en Operación Especial P – Prien en Scapa Flow (II)

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