Descritas las fuerzas británicas que iban a atacar Irán por el sur, vamos a cambiar brevemente el orden previsto de la exposición. En vez de explicar la invasión en este sector dedicaremos la entrada de hoy a describir las fuerzas británicas que atacaron en el sector norte y, como nos pedía Dani, como era el Ejército iraní.

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Fuerzas británicas en Irán.

La fuerza británica del norte estuvo bajo el mando supremo del general Slim, quien luego se distinguiría en Birmania, otro de los muchos frentes olvidados de la Segunda Guerra Mundial. Para su ofensiva, el británico dispuso de la 21.ª Brigada de infantería y la 2.ª Brigada Acorazada India, ambas pertenecientes a la 10.ª División india, cuya 25.ª Brigada, como ya hemos visto, formó parte de la fuerza sur. Además, Slim tuvo bajo su mando un regimiento de artillería, la 9.ª Brigada Acorazada británica (anteriormente conocida como la Household Cavalry Brigade) y los elementos que habían formado la Habforce durante la campaña de Siria (más concretamente, la 4.ª Brigada de Caballería, el 1.ªer Batallón del Essex Regiment, el regimiento mecanizado de la Legión Árabe, la 237.ª Batería del 60.ª Regimiento de Artillería de Campaña, una batería australiana de cañones contracarro de dos libras y la 169.ª Batería Antiaérea Ligera.

Así descrita, la fuerza del ala norte parecía especialmente bien surtida en carros de combate, pues disponía de dos brigadas acorazadas, pero es necesario indicar que la brigada acorazada india no tenía tanques, sino que estaba compuesta por soldados de caballería montados en camiones.

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Los Blenheim del 84.º Escuadrón sobre Habbaniya. Fueron destinados a apoyar la fuerza sur.

El apoyo aéreo de Slim estuvo formado por el Grupo Norte de la Raf, con base en Habbaniya y bajo el mando del vicemariscal del aire D’albiac. Estaba formado por los escuadrones de bombardeo 11.º, 14.º y 45.º, con doce aparatos cada uno. Estos escuadrones tenían como misión principal atacar la zona de Teheran, así como colaborar con el ejército en el ataque al paso de Naft-i-Sha, un impresionante desfiladero montañoso donde una guarnición mínima, bien dirigida, debía de ser capaz de detener cualquier contingente ofensivo.

En lo que a los iraníes se refiere, en palabras del sah Reza Pahlevi (padre, no el que sería depuesto posteriormente por la revolución de Jomeini), desde su llegada al poder este se había “enorgullecido de restablecer el poder militar de Irán, tras más de un siglo de humillaciones a manos del imperialismo británico y ruso”. Sin duda, había llegado el momento de la verdad para los 130 000 hombres y 200 aparatos desplegados por aquellas orgullosas fuerzas armadas. Es cierto que el sah había mimado especialmente a su ejército, dándole gran importancia en los asuntos del país. Para asegurarse la fidelidad del cuerpo de oficiales, el sah había hecho construir, en la capital, una impresionante base militar en la que se incluyó un arsenal, una fábrica de ametralladoras, un taller de reparación aeronáutica, un hospital militar, un club de oficiales, un banco militar y un centro de formación de oficiales calcado del modelo francés en Saint Cyr. Sin embargo, hasta el momento de la invasión estas fuerzas armadas sólo se habían desempeñado en el proceso de sedentarización forzosa de las tribus nómadas que recorrían el país y como fuerza compulsoria en el proceso de centralización del país.

Finalmente, es importante indicar que, por su lejanía, Irán no pudo disponer del apoyo directo de las fuerzas armadas alemanas, cosa que si había sucedido, aunque en muy pequeña medida, en Irak. Sin embargo, si había en el país varios agentes germanos muy activos, como Bernard Schulze-Holthus, del departamento I del Abwehr, encargado de localizar las infraestructuras de aeródromos, fábricas, cruces de ferrocarril y la fuerza de las guarniciones, tanto soviéticas como iraníes, en la región fronteriza entre la Unión Soviética y Persia.

Major (later Lieutenant Colonel) Berthold Schulze-Holthus of the Abwehr

Schultze-Holthus, tras su captura por los británicos.

El 20 de agosto de 1941 el sah pronunció un evocador discurso ante los cadetes que se licenciaban de la academia militar. “No solo ha sido, desde tiempo inmemorial, una de las características de los valientes soldados de Irán dar sus vidas por su país, cualidad que siguen teniendo hoy en día los oficiales y soldados del Ejército imperial, sino que también cada uno de los habitantes de este antiguo territorio tiene en sí el mismo espíritu, y es por medio de este sentido del sacrificio y el cumplimiento del deber de dar sus vidas por su país que la nación iraní ha sido capaz de resistir, durante su larga historia, frente a los acontecimientos más formidables y aterradores del devenir del mundo, y vivir, durante veintisiete siglos, una existencia llena de honores y gloria. Mientras los acontecimientos actuales se van volviendo cada vez más graves, la nación iraní debe incrementar también su estado de alerta y comprometerse a no permitir que su honor y su dignidad sufran mella alguna, debe prepararse para entrar en acción de inmediato”.

Muchos de los recién licenciados cadetes que escucharon este discurso iban a conocer la invasión durante el traslado a sus destinos.

  1. Dani says:

    Muchas gracias por citarme. Supongo que no hubo ni muchas batallas ni mucha resistencia, porque nunca he oído hablar de esta campaña………….

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