Al final, por supuesto que sí, pero no tan pronto.

A lo largo del día 30, los alemanes siguieron atacando en todos los frentes, para encontrarse ante una férrea y determinada resistencia francesa. En el sector de Loos la División Marroquí contuvo todos los asaltos; mientras que en Haubourdin la 5ª División de Infantería Nord-Africana, aunque tuvo que retirarse un poco, finalmente solo perdió un centenar de metros. La acción más violenta de la jornada, por otro lado, tuvo lugar en el sector de la 2ª División de Infantería Nord-Africana, donde aunque inicialmente los alemanes consiguieron tomar varios puntos defensivos, estos fueron recuperados mediante varios contraataques, tan furiosos como inesperados. Estos logros, al sur del río, no tuvieron su equivalente al norte de la corriente, donde combatían algunos de los soldados que habían protagonizado el intento de ruptura que ya hemos narrado. Mediante violentos asaltos los germanos consiguieron trocear los núcleos de resistencia sitos en Lambersart y Canteleu, aunque no consiguieron acabar con todos los defensores, y algunos pequeños grupos siguieron combatiendo hasta el día siguiente.

En este mapa se pueden ver las posiciones de las divisiones alemanas el 28 de mayo. Muchas de ellas, incluídas las de panzer, acabaron metidas en la batalla que acabamos de narrar.

En realidad, el 31 de mayo fue el último día de resistencia en todos los sectores. Los hombres estaban agotados, la munición era cada vez más escasa, y los alemanes no cesaban en sus ataques; y aunque Loos y Haubourdin aún resistían, Canteleu y Lambersart (entre otras localidades) acabaron por caer. Al final de la jornada la situación era tal que el General Molinié aceptó recibir a un parlamentario alemán, y ante la promesa de que se les rendirían honores si capitulaban, el general francés, finalmente, cedió. El cese el fuego tuvo lugar a las 20:00, y la orden de rendición definitiva se emitió a las 00:00 del día 1 de junio.

Estos son algunos extractos:

“1. A la recepción de la presente orden, cesarán las hostilidades entre las tropas francesas que defienden Haubourdin y Loos, por un lado, y el enemigo por otro. Las tropas serán reunidas de inmediato en sus acuartelamientos por detrás de la línea de fuego.

Aquí podemos ver a parte de las compañías que desfilaron armadas ante los alemanes. Sin duda fue un acontecimiento extraordinario.

                2. En homenaje a la heroica defensa de nuestras fuerzas, se les rendirán honores militares. Se hará de la siguiente manera: Se formará una columna, que a las 09:00 se presentará en la salida suroeste de Lille, viniendo por la carretera de Haubourdin a Lille (orden de marcha: 2ª DINA, 5ª DINA; uniforme de los oficiales, el de campaña, sin armas). Las tropas alemanas rendirán honores. A la cabeza marcharán los comandantes divisionarios y tres compañías armadas, pero sin munición, de 100 hombres. Dos de ellas serán de la 2ª División de Infantería Nord-Africana, y una de la 5ª. El resto de los hombres, con sus oficiales, irán sin armas. Todos irán equipados, en la medida de lo posible, con un abrigo, una manta, un casco, material de acampada, mochila y cantimplora. Las armas de los soldados que desfilarán armados serán depositadas después en la estación de Lille…”

Tras un inicio tan prometedor, esta marcha los llevaría hasta Alemania, donde algunos iban a pasar años como prisioneros de guerra.

El Artillero de Segunda Simon Robert fue hecho prisionero en Lille y enviado al Stalag VI, en Emsland, al noroeste de Alemania.

Posteriormente la batalla de Lille cayó en el olvido, y muy pocos han sido los autores que se han fijado en ella. Uno de los que si la mencionó lo hizo en términos muy elogiosos: “Estos franceses… habían contenido, durante cuatro días críticos, a no menos de siete divisiones alemanas que, de no haber sido así, podrían haber tomado parte en los ataques contra el perímetro de Dunkerque. Haciendo esto, estas tropas hicieron una espléndida contribución para la salvación de sus camaradas y del cuerpo expedicionario británico”.

Sin embargo, es muy posible que Churchill, autor del párrafo anterior, exagerara un poco, pues es muy improbable que las divisiones alemanas que combatieron para tomar Lille hubieran podido participar en los ataques hacia Dunkerque, pues el perímetro no era lo suficientemente extenso como para poder desplegarlas en la línea de fuego.

Viene de La Batalla de la Bolsa de Lille (V)

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