Esta es la historia de una misión especial de ataque a los confines del desierto en el Chad, para tratar de impedir las operaciones del LRDG y del SAS británicos en la antesala de una ofensiva de Rommel.

Entre 1940 y 1941, las fuerzas especiales británicas habían estado causando estragos detrás de las líneas del eje, asolando aeródromos y llevando a cabo tareas vitales de reconocimiento, que ayudaron a los mandos británicos a diseñar sus líneas defensivas y a planear incursiones contra las líneas de aprovisionamiento alemanas.

Una unidad aérea especial, el Sonderkommando Blaich, fue constituida bajo el mando del capitán Theo Blaich, que había sido un rico hacendado y aventurero en África antes de la guerra, para enfrentarse en el desierto con el Long Range Desert Group y con el SAS. La pequeña unidad se componía de un He-111 y el Bf-108 Taifun de Blaich.

Bf-108 en primer plano y He-111 detrás

Los Franceses Libres ocupaban el puesto avanzado de Fort Lamy en el Chad, a unos 2,500 kilómetros de las bases de la Luftwaffe destacadas más al sur en África. La posición era de la mayor importancia estratégica para los Aliados, al ser el enclave principal tierra adentro de suministros provenientes de los puertos y yacimientos petrolíferos de la costa occidental africana. Era también un depósito de suministros vital para las fuerzas especiales aliadas. Habida cuenta de la ofensiva sobre El Algheila planeada por Rommel para el mes de enero, se decidió bombardear Fort Lamy e intentar interrumpir las operaciones del LRDG y del SAS.

Oasis de Hun en 1941

El 21 de enero de 1942, la pequeña fuerza despegó hacia lo desconocido. La tripulación a bordo del He-111 estaba compuesta por el teniente Bohnsack, el sargento Geibler, el cabo Wichmann, y el teniente Dettmann, un corresponsal de guerra. Blaich volaba su propio aparato. (en realidad hay divergencia en las fuentes. Carell lo situa en el Bf-108 y Kurowski en el He-111). La primera parada del bombardero para repostar se hizo en la diminuta pista italiana del Oasis de Hun.

Blaich fue recibido allá por el mayor Conte Vimercati- Sanseverino, que había volado hasta allí en un Savoia el 20 de enero. El oficial italiano había traido combustible para el viaje de vuelta del avión alemán. De paso, se unió a la tripulación para el vuelo final sobre el objetivo.

La pequeña fuerza partió de nuevo esa misma tarde. Pronto, Blaich ordenó a la tripulación ir a sus puestos de combate. Fort Lamy apareció en el horizonte con su aeródromo y sus gigantescos depósitos de combustible para el ejército británico. Se lanzaron 16 bombas de 50kg. El He-111 dio la vuelta para observar el resultado del lanzamiento, viéndolas estallar en los almacenes y depósitos.

Gigantescas columnas de humo se alzaron hacia el cielo. Todo el combustible acumulado se consumía en el aire, unos 400.000 litros de gasolina de aviación, asi como varios tipos de aceites y lubricantes. También fueron destruidos diez aviones en el suelo. Un solo bombardero acababa de obtener un gran éxito; Fort Lamy quedaba fuera de combate para unas cuantas semanas.

Sin embargo, como veremos en la siguiente entrega, la vuelta iba a ser más accidentada de lo previsto.

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