Las dos hileras de oficiales y la multitud enfervorizada de civiles españoles que dieron la bienvendida al general sir Bernard L Montgomery en Gibraltar, el 26 de mayo de 1944, se habrían sorprendido de saber que estaban honrando a un impostor. Montgomery estaba a 1500 km de distancia, en Gran Bretaña. El hombre que estaba en la pista de aterrizaje era Clifton James, un actor de teatro londinense.

Poco antes del día D había sido requerido para hacerse pasar por Montgomery y trasladado al Mediterráneo para alimentar la confusión de Hitler. No se sabe como reaccionó Hitler a la presencia de Montgomery en el Mediterráneo, pero James había aprendido tan bien cada rasgo de su modelo – la manera en que se perllizcaba la mejilla cuando estaba sumido en sus cavilaciones, los largos pasos con las manos entrelazadas a la espalda, el saludo desenvuelto – que también fueron engañados algunos conocidos del general.

«No me lo puedo creer» le dijo a James un viejo amigo del general. ¡»Vaya, es usted Montgomery»!

Para saber más: Guerra Secreta. Editorial Optima

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