Nuestro compañero Hugo A Cañete acaba de sacar nuevo libro de la saga de los Tercios. Esta vez, una gran armada con 5 tercios veteranos cruzará el Atlántico para recuperar la ciudad brasileña de Salvador de Bahía, arrebatada por una flota holandesa.

Los Tercios en América – La jornada del Brasil. Salvador de Bahía 1624-1625

En la mañana de Pascua de 1625, con los estandartes y gallardetes al viento y las cubiertas altas adornadas de pavesadas encarnadas, una magnífica Armada, la más poderosa organizada por España desde la La Felicísima, cruzó la barra de San Antonio en la costa de Brasil y se adentró en la Bahía de Todos los Santos. La vista era imponente. Se trataba de la mayor fuerza naval que jamás hubiese cruzado el océano Atlántico y su frente de combate se extendía 6 leguas sobre el mar: 56 navíos y 1.185 cañones pertenecientes a las Armadas del mar Océano, del estrecho de Gibraltar y de Portugal, y a las Escuadras de Vizcaya, de Nápoles y de las Cuatro Villas. Embarcados iban 12.463 soldados españoles, portugueses y napolitanos encuadrados en 5 tercios de infantería, 2 españoles, 2 portugueses y 1 napolitano.

El objetivo era recuperar la ciudad del Salvador, capital del Brasil, conquistada por una expedición holandesa el año anterior. Fue, junto con Breda, Cádiz, Génova y Lima, una de las grandes victorias de las armas hispanas que hicieron de 1625 el Annus Mirabilis español.

Una vez en la bahía, los mandos españoles formaron consejo, donde se abordó la forma en que se  había de iniciar el sitio. Los maestres de campo de los cinco tercios hicieron un recuento de sus unidades que arrojó un total de 7.500 soldados. A continuación se abordó la cuestión de cual había de ser el contingente de desembarco. Los jefes de la armada eran de la opinión de que debían quedarse embarcados más hombres de los que saltasen a tierra, por tener noticias de que el socorro holandés estaba en el mar y no convenía que la flota enemiga sorprendiera a la española sin defensa.

Don Fadrique decidió finalmente que desembarcaran 4.000 hombres escogidos de los 5 tercios con sus maestres de campo y que estableciesen dos cuarteles, uno en la parte de San Benito y otro en la del convento del Carmen, a los que había que sumar el contingente de 1400 portugueses y 400 indios flecheros que tenía Francisco de Moura en el Arrabal del río Bermejo.

Salvador de Bahía, grabado del siglo XVII

Los holandeses querían mostrar a los españoles que no iban a rendirse y que estaban dispuestos a pelear, así que decidieron hacer una salida por la puerta de Santa Lucía. Era el mejor momento para hacerlo, ya que los trabajos de fortificación de los cuarteles estaban todavía en sus inicios.

Salió de la ciudad una primera manga de 300 mosqueteros formados en tres compañías al mando de Hans Ernst Kijf, de las que dos debían atacar el lateral del monasterio y una su frente, lanzándose al asalto por dos avenidas distintas. A retaguardia salieron otros 300 mosqueteros que formaron en escuadrón delante de la puerta de Santa Lucía para cubrir la retirada e impedir una posible entrada al interior de la ciudad. El alférez de Vega opuso la primera resistencia, y rápidamente llegaron también al quite los capitanes Enrique de Alagón, don Diego Ramírez de Haro, don Pedro de Santisteban y, poco después, don Diego de Espinosa, que se alojaban en las casas con sus arcabuceros.

Cuenta el cronita Juan de Valencia, soldado viejo del Tercio de Orellana que participó en la jornada: «La escaramuza duró más de una hora. Pero el dicho alférez de Vega, como soldado advertido, acudió a sus obligaciones como a todos es notorio, defendiendo el puesto que tanto importaba, aunque con artillería y mosquetería desde ventanas, puertas y tejados, no dejaron cosa en su ser. Le mataron a dos hombres y le hirieron a tres. No desistiendo el enemigo de su intención, temiendo el maestre de campo don Pedro Osorio que se apoderasen de la iglesia y del convento, por la poca gente que tenía consigo el alférez Damián de Vega, los embistió valerosamente con la compañía del capitán don Enrique de Alagón, de su tercio, acudiendo también, como se ha dicho, la de don Pedro de Santisteban y la de don Diego Ramírez de Haro.

Detalle de grabado del siglo XVII que muestra el cuartel de San Benito, incluido como desplegable en el libro

Socorrió la iglesia el maestre de campo, y hallándose empeñado en hacer que se retiraran los enemigos, pareciéndole que los podía degollar, los atacó con más valor que disciplina militar. El enemigo, que no deseaba otra cosa, se fue retirando con cautela e incitando la carga de los nuestros hasta que los sacó a lugar en que quedaron a descubierto de la ciudad, donde desde los caballeros y terraplenes de las murallas tenían asestada mucha artillería y la mosquetería a punto.

En ese tiempo iban los nuestros cargando y el enemigo retirándose con prisa hasta meterse debajo de su muralla, habiéndolos seguido los nuestros hasta allí. Entonces, preparados ellos y los que estaban en las murallas, comenzaron a darnos gruesas e incesables descargas de artillería y mosquetería. Hirieron de muerte al maestre de campo don Pedro Osorio, que no vivió más de dos horas, muerte muy sentida, y asimismo salieron muy mal heridos los cuatro capitanes de arcabuceros, los tres de aquí y don Diego de Espinosa [que acudió al rescate], y en el cuartel del maestre de campo general otros caballeros y soldados particulares».

FICHA DEL LIBRO:
Colección Historia de los conflictos
14,8×21 cm.
Nº de páginas: 338
Incluye 28 páginas con mapas y croquis de batallas a todo color
Incluye un grabado a color de la época 40×21 cm desplegable
Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 9788494497155
Año edicón: 2017
Precio: 20€

  1. Dani says:

    Pues para 7.500 soldados cinco tercios, se me hacen unos tercios un tanto pequeños. ¿Sufrieron muchas bajas por enfermedad al cruzar el Atlántico?

  2. Gustavo Adolfo Gárriz López says:

    Escuche a Hugo en Histocast en el monográfico sobre el libro, Estupenda la labor divulgativa a la historia de nuestros Tércios por todo el mundo. Sin duda alguna en la lista de mis adquisiciones. Gracias y seguir demostrando que la historia no es cosa de los anglosajones.
    Saludos

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