Como pudimos ver el viernes, antes de rendir París von  Choltitz había participado en otras operaciones militares, entre ellas la conquista de Sevastopol. Sin embargo esta no fue su  operación más interesante. Uno de las acciones más llamativas e innovadoras de la guerra fue sin duda la invasión alemana de Holanda, en Mayo de 1940; y von Choltitz también estuvo allí. Entonces comandaba el III Batallón del Infanterie Regiment 16.

Tropas alemanas en Rotterdam.

                Este regimiento formaba parte de la 22 Infanterie Division, cuyo nombre llevaba el añadido de “Luftlande”, es decir, aerotransportable; y así fue como los hombres de Choltitz llegaron a Holanda, a bordo de una flotilla de Ju-52 que los llevó hasta el aeródromo de Waalhaven, al sur de Rotterdam y del río Mosa, que la cruza. Era el 10 de mayo de 1940. Aunque no todos.

                Dos pelotones de su 11ª compañía y dos escuadras de ametralladoras de su 12ª habían embarcado horas antes en una docena de hidroaviones Heinkel 59-D. Estas fuerzas aterrizaron en el río y rápidamente ocuparon el extremo norte del puente de Williamsburg, en el corazón de Rotterdam. Los días siguientes verían una intensísima lucha en este extremo del puente, muy parecida a la que poco más de cuatro años después dirigirá John Frost un poco más al este, sobre el Rhin, en Arnhem; aunque mucho menos contada.

En esta vista aérea podemos ver la isla de Noordeireland, y la máxima expansión de las tropas alemanas el primer día, que pronto tuvieron que retirarse al extremo norte del puente de Williamsburg.

                El resto de la fuerza de Choltitz aterrizó en Waalhaven a las 06:30, y su misión era ir lo más deprisa posible a unirse a los hombres que habían aterrizado al norte del río (a los que ya se había sumado una pequeña fuerza paracaidista, en total eran 90 hombres).

                La ruta del III/ I.R. 16 hacia donde los esperaban sus compañeros resultó tranquila hasta llegar a la altura del estadio del club de futbol Feyenoord, donde elementos de dos compañías holandesas habían establecido sendas posiciones defensiva en Afrikaander Plein y cerca del puerto. La lucha se hizo muy intensa, hasta que los holandeses posicionados junto al puerto recibieron la orden de replegarse, abriendo un camino desenfilado hacia los puentes por el que Choltitz envió a parte de sus hombres de inmediato; mientras el resto se quedaba, primero controlando a los holandeses, y después atacándolos hasta que estos acabaron rindiéndose, no sin antes haber gastado toda su munición.

                Tras estas aventuras el III/I.R. 16 se concentró por fin en la isla de Noordeireland, que parte el Mosa en dos en pleno centro de Rotterdam, sin embargo no pudieron cruzar el tramo que les quedaba para ir a sumarse a sus compañeros en la orilla norte; pues ambos puentes estaban bajo fuego enemigo y en ese momento los holandeses habían concentrado fuerzas lo suficientemente potentes como para barrer a cualquier que tratara de cruzar.

Rotterdam tras los bombardeos, una tragedia.

                 Al anochecer quedaban en la orilla norte del Mosa muy pocos atacantes originales; y a primera hora del día 11 eran menos aún, solo 25, atrincherados en la central de una compañía de seguros que había frente al extremo del puente. Pero mientras tanto von Choltitz había organizado a sus hombres, y si ellos no podían cruzar porque los holandeses dominaban el puente con su fuego, tampoco los neerlandeses podían recorrer los muelles hacia la sitiada vanguardia, pues estos estaban controlados por el fuego alemán desde el norte de la isla de Noordeireland.

                    Estos combates seguirán rugiendo durante toda la jornada del 11, la del 12 y hasta el atardecer del 13 cuando, en torno a las 19:00 horas, llegarán a la parte sur de la ciudad los primeros blindados de la 9. Panzerdivision, habiendo recorrido varios puentes, y varias islas, curiosamente por una sola carretera.

Blindados de la 9. Panzerdivision desfilando por Holanda.

               No obstante tampoco con esta fuerza de apoyo conseguirían los alemanes cruzar hasta el norte, y en cierto modo el puente de Williamsburg se convertiría en el “puente lejano” de los alemanes en esta operación. Si ellos no tuvieron que retirarse de noche a través del río fue porque Holanda, presionada por todas partes, se derrumbaba lentamente ante el violento asalto alemán; y los errores y desencuentros que llevaron al brutal bombardeo de la ciudad, a las 13:20 del día 14, llevaron a la caída definitiva de la ciudad –que ya se había rendido- en manos alemanas.

Viene de Junio de 1942, Von Choltitz y el Ataque a Sebastopol.

Sigue en Agosto de 1944. Von Choltitz en París.

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