Cuarta entrega de nuestro album de fotos en color y coloreadas del Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial.

Cuarta entrega de nuestro album de fotos en color y coloreadas del Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial.

Continuamos con el album dedicado al Ejército Rojo. En esta fotografía podemos apreciar a un soldado en un bunker con un rifle contracarro y su munición.

Estamos de lleno en el 70º Aniversario del comienzo de la batalla por Bielorrusia, desencadenada el 22 de junio de 1944 al norte y sur de Vitebsk.

Esa mañana una terrorífica preparación artillera de mil piezas de artillería, morteros y cohetes desató el infierno durante 2 horas y 20 minutos en un sector de frente de 18 kilómetros. Al mismo tiempo un cuerpo coviético de Caza, dos divisiones de Bombarderos y una División de Aviación de Ataque al Suelo pulverizaron los bunkers del VI Corps del general Pfeiffer. Cuando los atónitos soldados alemanes, completamente sorprendidos, asomaron las cabezas, una riada de carros de combate y unidades de infantería pasaron como una apisonadora por entre las líenas alemanas. La Operación Bagration había comenzado. Esta es la primera de una serie de entradas que analizará los factores de éxito de la ofensiva soviética. Empezaremos hoy con el arte de la maskirovka y los planes de decepción soviéticos.
No habrá más retiradas…. Hoy en nuestra Serie GEHM de arengas veremos la que dio el general Montomery al Octavo Ejército a su llegada en agosto de 1942. Por esa época el ejército británico estaba en continua retirada, desmoralizado y sin confianza alguna. Así cogió Monty el toro por los cuernos:

Antes de nada quiero presentarme. Vosotros no me conocéis. Yo no os conozco. Pero estamos obligados a trabajar juntos; por tanto debemos entendernos los unos a los otros, y debemos confiar los unos en los otros. Llevo aquí solo unas pocas horas. Pero por lo que he visto y oído desde mi llegada estoy listo para decir, aquí y ahora, que yo confío en vosotros. Trabajaremos juntos como un equipo; y juntos volveremos a tener confianza en este gran ejército para avanzar hasta la victoria final en África.
Sir Francis Ivan Simms Tuker fue una persona intelectual y tímida, pero dotada, por otro lado, de un agudo sentido cínico. Como general no tenía especiales calidades, lo cual significa que sin ser uno de los grandes ases militares de la historia sabía hacer su trabajo con eficacia; sin embargo en aquel momento esta eficacia se estaba viendo mermada por una misteriosa enfermedad, tal vez una sinusitis crónica, que lo hacía sufrir mucho y debido a la cual debía someterse a molestos tratamientos a base de penicilina. No obstante a él debemos la decisión de que se bombardeara el monasterio. Su médico, John David, con el que le gustaba hablar, menciona en su diario, en la entrada correspondiente al 7 de febrero, una conversación con Tuker en el que este le preguntaba qué le parecía que se bombardeara el monasterio. El médico reconoce haber contestado que dicho bombardeo era un sacrilegio, pero preguntado por Tuker si se le ocurría otra solución, reconoció que no se le ocurría ninguna.

El 15 de febrero de 1944 el infierno decidió derrumbarse repentinamente sobre uno de los lugares más venerables, hermosos y santos de Europa. Una impresionante armada aérea fue enviada sobre la vertical del Monasterio de Monte Cassino, fundado en el año 529 por San Benito.
Tras el brutal ataque sólo quedó del monasterio un montón de ruinas. Uno de los lugares más hermosos de la cristiandad y de la cultura europea y mundial había dejado de existir. ¿Cuáles fueron las circunstancias que llevaron a que esto sucediera? ¿Quiénes fueron los responsables? ¿Estuvo justificado?
En febrero de 1944 se estaba librando en Europa la guerra más terrible que el mundo había conocido. Un solo país, la Alemania dirigida por los nazis, se batía contra medio mundo, y a pesar de que estaba siendo derrotada, disputaba cada metro de terreno con terrible determinación. En el frente oriental los rusos habían derrotado a las fuerzas armadas alemanas en Kursk el verano anterior, y avanzaban decididamente hacia el oeste preparando lo que sería, probablemente, la más importante operación terrestre hasta la fecha: el plan Bagration. En occidente los aliados estadounidenses, británicos y en menor medida la Francia libre, así como muchos otros, habían conseguido liberar el norte de África, tomar Sicilia y desembarcar en Italia continental, avanzando hasta la línea “Gustav”, la última barrera alemana antes de Roma. Mientras, estaban preparando el asalto definitivo contra la “Festung Europa”, el desembarco de Normandía.