El 20 de mayo de 1882 Alemania, Austria-Hungría e Italia firman en Viena, la Triple Alianza, uno de los éxitos diplomáticos del canciller Bismarck. De todas formas, parece ser que, para el alemán, la inclusión de Italia era para evitar que esta quisiera atacar a Austria-Hungría por la espalda en caso de un conflicto con el Imperio Ruso. Si bien inicialmente era una declaración de intenciones sin mayor detalle, al renovarse en 1887 ya se empieza a plantear una cooperación militar seria. Por parte de Italia, tras su fracaso ante Francia en Tunez, tanteó a Berlín para formar una alianza contra su vecino galo.

Imágen italiana de la Triple Alianza con los monarcas que la forman: el Rey Humberto I de Italia, el Kaiser Guillermo II de Alemania y el Emperador Francisco José de Austria.

Imágen italiana de la Triple Alianza con los monarcas que la forman: el Rey Humberto I de Italia, el Kaiser Guillermo II de Alemania y el Emperador Francisco José de Austria.

Una de las crisis iniciales en la Triple Alianza fue en 1885. Las relaciones entre Italia y Austria Hungría ya llevaban tiempo siendo complicadas. En Roma se consideró una ofensa que el emperador Francisco José de Austria no le devolviera al rey Umberto I la visita que este le hizo en octubre de 1881. Y esas relaciones no mejoraron cuando los italianos, con el beneplácito de los británicos, ocuparon el puerto de Masawa (Eritrea). Desde Viena se comunicó a Italia que se esperaba que se retirase de allí a la vez que los británicos abandonaban Egipto. Evidentemente Roma se negó y requirió un gran esfuerzo de la diplomacia alemana calmar a ambas partes.

A principios de 1888 el general Enrico Cosenz, jefe de estado mayor del ejército italiano, se reúne con el general Helmut von Moltke. Siguiendo instrucciones del primer ministro Francesco Crispi ofrece, en caso de una nueva guerra franco-alemana, el envío de 6 cuerpos de ejército y 3 divisiones de caballería para apoyar a los alemanes en el vigésimo día posterior a la movilización. Los alemanes recibieron la oferta con alegría, destinando sobre el papel a los italianos a la zona de Alsacia para asegurarla y colaborar en la toma de Belfort. Se firmó un acuerdo inicial cuyos detalles debían concretarse en meses posteriores.

General Enrico Cosenz

General Enrico Cosenz

Este compromiso italiano derivaba de la imposibilidad de realizar la guerra en los Alpes y el razonamiento de que, en caso de victoria alemana, la ayuda italiana le permitiría ejercer un rol importante en la paz posterior.

Posteriormente,  la alianza defensiva franco-rusa de 1892 llevó a Alemania a tener que plantearse un escenario con una guerra de dos frentes. Para resolver dicho problema el jefe de estado mayor alemán, general von Schlieffen intentó resolverlo con su famoso plan. Y entre las variables de dicho plan se tenía que tener en cuenta a sus aliados italianos, a los que conocía bien de su época como agregado militar en Roma. Los italianos, además del apoyo en Alsacia, podían atacar desde los Alpes en una ofensiva que alejaría del frente alemán, según estimaba, a ocho divisiones francesas. Además, una agresiva guerra naval por parte de las marinas italiana y austrohúngara podían impedir que las seis divisiones francesas en el Norte de África fueran transportadas al continente europeo.

General Alfred von Schlieffen. Un hombre con un plan.

Posteriormente, los planes fueron actualizándose. En 1912 los italianos se comprometieron al envío de solo cinco cuerpos de ejército. De todas formas el compromiso italiano hacia la Triple Alianza tuvo sus altos y bajos. Las relaciones con Francia, debido a su amistad con el Reino Unido, tuvieron cierta mejora. Por otra parte, la posesión por parte del Imperio Austrohúngaro de tierras consideradas italianas llevó a algunos roces. Además, crisis como las de Alemania en Marruecos y la anexión de Bosnia Hercegovina por el Imperio Austrohúngaro hicieron que Italia temiera verse arrastrada a una guerra que no le interesaba.

Y algo que también afectó el compromiso italiano  fue la guerra que inició en 1911 contra el Imperio Otomano y en la que el Ejército Italiano debió emplear solo en Libia unos 110.000 hombres, casi una cuarta parte de las tropas disponibles.

Portada de revista italiana, con una imagen de «bersaglieri» italianos cargando en Libia.

La paz no llevó mejores noticias, pues obligó a tener gran cantidad de tropas acantonadas allí para poner orden y luchar contra la resistencia local. Eso obligó en diciembre de 1912 al general Alberto Pollio, entonces jefe de estado mayor del Ejército Italiano, a cancelar el compromiso a efectos prácticos. De todas formas, Pollio informó a Moltke que Italia seguía apoyando la Triple Alianza y que, en caso de guerra, se movilizaría. En otra carta dirigida a al general von Hötzendorf en Viena le indicó que sus tropas no iban a tener que utilizar las rutas ferroviarias por Austria.

Pese a lo que pueda parecer, la carta de Pollio no fue considerada como una traición por parte germana, pues eran concientes de que el general era un ferviente partidario de la “Triplice”.

Sigue en Los planes militares de Italia en la Triple Alianza (II)

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  1. APV says:

    Desde el punto de vista estratégico, Alemania debería haber hecho esfuerzos para mantener a Italia en la alianza.

    Sus 5 Cuerpos en Alsacia hubieran supuesto el equivalente al 7º Ejército y a la mitad del 6º, lo que permitiría reforzar el ala derecha con más tropas (con un ejército adicional junto al 1º y 2º la ofensiva podría tener éxito) e incluso enviar algún Cuerpo al este sin perjuicio para el frente occidental.

    Además el que Francia perdiera 14 divisiones debilitaría muchísimo a esta.

  2. dani says:

    Y el Imperio Austrohúngaro no hubiera estado tan debilitado frente a Rusia. Pero Italia jugó a hacerse querer y ganó quien más ofreció. Aunque luego no cumplieron. Razón por la que en la IIGM Italia eligió a Alemania.

  3. PABLO BOGGIO-MARZET says:

    Excelente trabajo. Yo agregaria -saliendo del campo militar- que el responsable politico del «cambio de frente» italiano fue el «sindaco» (alcalde) de roma -por decadas- Ernesto Nathan, gran maestre de la mas. italiana y «hacedor de ministros» entre los 2 siglos. Era de origen judeo-britanico y ni siquiera hablaba correctamente el italiano. Se puede consultar la enciclopedia «treccani» en la voz respectiva, y hay mas en revistas especializadas (del tipo «storia illustrata»). Se habia hecho una «posicion» con la modernizacion de roma emprendida por los Saboya, y su influencia era tan grande, que llevo a Italia a los acuerdos de Londres de 1915, mas tarde incumplidos (con la logica que se atribuye al kaiser Guillermo). Veteranos de la RSI-que conozco-hoy consideran que las ofertas de Viena eran las mejores. «Saluti».

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