Veremos hoy la extraordinaria historia del sargento sanitario Bleak, que salvó a varios soldados americanos y eliminó a varios soldados chinos con sus propias manos en el ataque a la Cota 499.

David Bleak nació el 27 de febrero de 1932 en Idaho. Medía más de 1,90 y pesaba 125 kilos. Bleak. Se alistó en el ejército en noviembre de 1950. Bleak hizo la instrucción en Fort Riley, Kansas, siendo posteriormente asignado a una compañía sanitaria dependiente del 223 Regimiento de la 40 División de Infantería. Esta división era una unidad de la Guardia Nacional de California que había sido llamada para el servicio activo en la guerra de Korea, embarcando en enero de 1952.

Poco después, era ascendido a sargento. Al llegar a Korea, se ordenó a la 40 División defender un área montañosa en los alrededores de Minari-gol, cerca del paralelo 38.  Allí se combatía en las trincheras, como en la Primera Guerra Mundial, con ataques y escaramuzas continuas.

Para recabar información sobre si los comunistas chinos estaban planeando una ofensiva, el 2 Batallón del 223 Regimiento recibió la orden de explorar las posiciones enemigas y hacer prisioneros para someterlos a interrogatorio. Bleak se ofreció voluntario para compañar al pelotón de inteligencia y reconocimiento (I&R en inglés) en su peligrosa misión sobre la Cota 499.

La patrulla se componía de 20 hombres a las órdenes de un sargento, y salió de las líneas americanas a las 0430 horas del 14 de junio de 1952. La única cobertura disponible consistía en arbustos y en lo irregular del terreno. La compañía F ya había iniciado un asalto a las 0245 horas a la izquierda de la patrulla de Bleak, con la intención de distraer al enemigo. Mientras el pelotón I&R subía por la colina quedó bajo el fuego de ametralladoras.

Desde su posición en la retaguardia, Bleak se adelantó rápidamente en busca de los heridos. Después de aplicar vendas y estabilizar a algunos hombres, siguió al resto de la patrulla hacia el cima de la colina. Bleak vio caer a otro soldado, derribado por fuego procedente de una posición china oculta. Rápidamente se arrojó a una trinchera. Bleak agarró a un soldado chino y le rompió el cuello con sus manos. Cuando se disponía a salir, se le echó encima otro soldado. Cogiéndolo por el cuello con ambas manos y ejerciendo fuerza, le rompió la traquea. Un tercer soldado chino se precipitó sobre Bleak, que le atravesó el pecho con su puñal.

En ese momento, decide regresar para efectuar sus cometidos asistiendo a los heridos. Mientras Bleak trataba a un compañero herido, una granada de mano china rebotó sobre el casco del soldado y rodó un poco más allá. Rápidamente lo tiró al suelo y se echó sobre él protegiéndolo. La explosión no afectó al otro soldado pero sacudió a Bleak. Incluso entonces, siguió asistiendo a los heridos. Cuando el pelotón bajaba ya de vuelta un nido de ametralladoras camuflado hizo fuego y tres soldados cayeron heridos. Ignorando el fuego enemigo, Bleak corrió hacia los hombres. Una bala lo hirió en la pierna, pero continuó su camino después de aplicarse una venda en la herida.

Dos de los hombres heridos lograron volver a las líneas americanas caminando después de una primera asistencia, pero el tercero no se podía mover. A pesar del fuego enemigo Bleak se lo echó a hombros, echando a correr. Dos soldados chinos con la bayoneta calada fueron a su encuentro. Bleak dejó cuidadosamente en el suelo a su compañero y se enfrentó a los soldados chinos. A pesar de su herida, logró esquivar el embate, agarrándolos por las cabezas con sus grandes manos. Con un rápido ademán, chocó las cabezas de los soldados, dejándolos caer al suelo insconcientes. Entonces volvió a coger al soldado herido y logró alcanzar las líneas americanas.

Los 20 hombres que componían la patrulla lograron regresar con varios prisioneros. Un tercio de ellos estaban heridos, pero se recuperaron, incluyendo al propio Bleak, que se recuperó de su herida pese a haberle afectado un nervio. Tras su servicio en Korea, Bleak fue trasladado a Japón, donde se enteró que se le había concedido la Medalla de Honor del Congreso por su bravura bajo el fuego enemigo asistiendo a los heridos y dejando fuera combate o matando a varios soldados enemigos.

Bleak recibió su Medalla de Honor en la Casa Blanca el 27 de octubre de 1953, de manos del presidente Eisenhower. Tras la guerra, Bleak abandonó el ejército y volvió a Idaho, donde se casó y tuvo cuatro hijos. Bleak renunció a utilizar su estatus de héroe para encontrar trabajo, acabando de conserje en el Idaho National Engineering Laboratory, jubilándose como jefe técnico a mediados de los años 90. Murió el 23 de marzo de 2006.

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  1. Eduardo Reyes Beltran says:

    Es gratificante cuando uno se entera de estas actuaciones mas alla del deber, hay que saber valorar y entender lo que se cruza por la mente del ser humano en una situación de combate, solo el que ha estado en guerra lo sabe, mi saludo reverente a este hombre de honor-

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