Hoy voy a transcribir un pasaje de mi libro Los Tercios en el Mediterráneo – Los Sitios de Castelnuovo y Malta perteneciente al Gran Sitio de Malta.

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Ya desde los días de investigación me fascinó el comportameinto de Lorenzo Puche en la muralla del bastión de Castilla en el asalto general del 21 de agosto de 1565, en el que los cristianos estuvieron a punto de ser arrollados por los turcos. El acto de valentía suicida del español desmoralizó a los otomanos y elevó por los cielos la moral de los cristianos, que momentos antes habían flaqueado hasta el punto de perder también la antemuralla. Desde el primer momento que lo leí me recordó a una escena de la película Bailando con Lobos. Los hechos fueron los siguientes.

Asalto general a San Miguel y Castilla. El 21 de Agosto por la mañana, con la misma pertinacia que el día anterior, vinieron los Turcos al asalto por todas partes. Y después de haber durado cuatro horas y haberse peleado muy bien por ambas partes se retiraron con mucho daño suyo. Este día se vio Castilla en el mayor peligro en que jamás se hubiese visto [Piali efectuó siete asaltos], porque era poca la gente que lo defendía, muriendo cada día mucha, siendo la intención de los enemigos lograr su empresa con este ardid [desgastando], y por eso daban por ahí tantos asaltos.

Pero el peligro de Castilla fue que en lo más intenso de la pelea quedaron frente a frente en los parapetos un Cristiano y un Turco: el nuestro con una pica de fuego y el Turco con una tromba cargada de perdigones tan gruesos como huevos de palomas. Estas dos suertes de fuego hicieron cada una a un mismo tiempo el daño que pudieron, porque la turca, una vez que se cebó, no solo hizo daño con la llama, sino con los perdigones, que además de matar a muchos en el mismo puesto, prendió fuego a todas las piñatas y demás fuegos artificiales, provocando un gran daño en nuestra gente.

Pero remedió Dios nuestro peligro con otro caso semejante, porque al mismo tiempo la pica de fuego de nuestro soldado hizo el mismo daño en sus saquillos, que quemaron a gran parte de los Turcos que peleaban en esta parte, porque de no suceder así no se hubiera dejado de pasar este día gran apuro, debido a que los Turcos estaban ya también sobre el puesto de Maldonado, en el que había muy poca gente para defenderlo. En esos momentos llegó el gran Maestre con la poca gente de socorro que tenía, siendo suficiente su llegada para que se retirasen los Turcos.

Situación a comienzos del sitio. Se puede observar el fuerte de San Telmo sometido a un duro asedio.

En realidad este primer socorro venía a cargo del comendador Saquenville, con el comendador de la Sagra, fray Juan de la Rocha y fray Gerónimo Botello, que arremetieron hasta que hicieron retroceder a los enemigos, capturando una bandera otomana.

Sin embargo, quiso la suerte que un cañonazo disparado desde el Salvador o la Calcara derribase el estandarte del puesto de Castilla, y teniendo los otomanos este hecho por buen presagio y, a pesar de que uno de los pajes de La Valette cogiera el estandarte y comenzara a ondearlo, volvieron a cargar sobre los parapetos del comendador Claramonte.

Tras ser rechazados en esa posición se dirigieron sobre la punta del espolón (donde según Funes perdió un ojo Buena Enseña de un picazo turco, sosteniendo Balbi había sido herido en el asalto del día anterior estando el puesto a cargo de Pereira, después de que Guasconi hubiera sido también herido). Fue entonces cuando llegó La Valette con otro socorro que expulsó definitivamente a los turcos de los parapetos del puesto de Castilla.

Entonces estallaron repentinamente dos barriles de pólvora entre los escombros del espolón de Castilla. Los turcos, pensando que los daños podrían ser grandes, se lanzaron de nuevo al ataque. Por estar La Valette y Mendoza con el socorro cerca de la cortina de Castilla, dejó este puesto Claramonte para acudir con sus hombres en ayuda de lo que luchaban en el espolón, cosa que finalmente consiguió, expulsando a los turcos del baluarte.

Ocurrió entonces según Funes otro hecho curioso. Desde todos los puestos de Castilla llamaron los defensores a los otomanos al combate, ondeando banderas en señal de victoria, e incluso Lorenzo Puche, un mallorquín, corrió por toda la muralla de Castilla ondeando un estandarte sin que le alcanzase un solo arcabuzazo de los que le tiraban.

Si has llegado aquí, amigo lector, habrás notado la similitud entre la acción de Puche y la cabalgada que hace el personaje que interpreta Kevin Kostner frente a la línea de infantería confederada, que le dispara. Aunque los fines no sean los mismos, es extraordinariamente parecida. Y es que para la historia, posiblemente no haya nada nuevo bajo el sol.

Extraido de: LOS TERCIOS EN EL MEDITERRÁNEO – LOS SITIOS DE CASTELNUOVO Y MALTA

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LA GUERRA DE FRISIA: LAS CAMPAÑAS DEL CORONEL VERDUGO EN EL NORTE DE FLANDES 1579-1594


LOS TERCIOS DE FLANDES EN ALEMANIA: LA GUERRA DEL PALATINADO (1620-23).

  1. Joaquin Federico ASIAIN says:

    (por favor en español, no entiendo el ingles.) Soy de Argentina, donde puedo adquirir los libros, me interesan mucho.

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