Lo que había ocurrido en la Misión de San Sabá podría constituir un peligroso precedente si no se castigaba con contundencia a los culpables de la Masacre. Si España quería mantenerse en Texas, estaba obligada a devolver el golpe.

La expedición se puso al mando del coronel de dragones Ortiz Padilla, que había sido testigo de lo ocurrido por estar al frente del Presidio. Ortiz era un verdadero veterano de la frontera y conocía bien a los indios. Una de sus principales preocupaciones era la utilización cada vez mayor por parte de las tribus de caballos y armas de fuego (suministradas por los franceses).

Tras la llegada de algunas tropas de Méjico y de los presidios fronterizos del Río Grande, se planifica la expedición en San Antonio de Bexar en el mes de enero de 1759. La expedición se llevaría a cabo en los territorios de los Tawakonis, Tonkawas y Wichitas. Una vez hechos los preparativos, las tropas partieron de San Sabá en el mes de agosto. En total unos 576 soldados españoles y 176 indios apaches de la Misión, además de algunos guías.

En el mes de octubre, tras una larga marcha, los españoles avanzaban ya por el mar de hierba de las praderas del medio oeste. Junto al río Brazos encontraron un asentamiento Tonkawa que atacaron inmediatamente, recuperando 100 caballos procedentes de San Sabá. El capitán Oyarzum, que llevaba un diario de campaña recoge la muerte de 55 indios (entre ellos 10 mujeres y niños) y la captura de 149 prisioneros.

El resultado de este primer choque animó a los españoles a seguir avanzando hacia el norte. Se enviaron al Río Rojo exploradores indios para que hicieran pesquisas sobre quién pudiera haber estado detrás de los hechos de San Sabá.  El 7 de octubre, una patrulla avanzada de unos 70 hombres se enfrentaron a un grupo de guerreros indios, a los que fueron persiguiendo hasta llegar a un gran asentamiento Wichita cercano a Spanish Fort, en las riberas del río Rojo. De repente, un gran contingente de indios a caballo, y armados muchos de ellos con armas de fuego, atacaron al contingente español, que se vio sorprendido en una trampa en las arenosas orillas del río.

Según el coronel Ortíz, los indidos lucharon con determinación y valor. Durante 4 horas, los españoles, que llevaban también dos cañones pedreros, lucharon desesperadamente contra indios pertenecientes a las naciones Comanche, Wichita, Yaceal, Tawakoni y Taovaya. La situación de los españoles era bastante comprometida. A la caida de la noche, Ortíz dio la orden de retirada, teniendo que dejar abandonados los cañones en el campo. Retirados a una distancia prudente del poblado, el coronel español organizó una conferencia de oficiales.

Al día siguiente, Ortíz estuvo reconociendo el campo de batalla con detalle, llegando a la conclusión de que la tarde anterior debieron caer unos 60 indios en el combate. Además, le preocupaba sobre manera la bandera francesa que ondeaba en el campamento indio, pues existían sospechas de que franceses pudieran haber dirigido el ataque de los indios, algo que ya había ocurrido con anterioridad.

Placa en el lugar de la batalla, Spanish Fort – Texas

Además, indios Taovayas habían contado a Oyarzum que habían sido ellos, junto a miembros de las Tribus Comanches, Yascales, Taguacanas, Paisas, Quichais, Yanes, Caudachos, Yatase, Nochonas, Nasones, Nacuadachos, Aianaia , Nabaidachos, Bidais, y otras, los instigadores de la masacre de la Misión. Esto cambiaba las cosas, pues apuntaba a la clara implicación de la Confederación de Tribus Nachitoches de Luisíana, entonces bajo el dominio francés, lo que podía presentar implicaciones de mayor calado en la política de frontera de España en sus dominios del norte.

La expedición había fracasado en sus objetivos, pero puso de manifiesto la absoluta necesidad de que España tomara en serio su presencia en aquellas tierras. La seguridad de la frontera del norte con las tribus indias, y de la frontera de Texas con la Luisiana francesa solo se podría conseguir con el envío de tropas regulares de entidad y con el refuerzo de todos los enclaves fronterizos. En el futuro se lograría pacificar el territorio de Texas, ya con la Luisiana en poder español. Pero eso será motivo de otra entrada.

Viene de La Masacre de San Sabá y la Campaña del Río Rojo (I) – La Misión de San Sabá

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  1. Hugo A Cañete says:

    Hola Dani, pues no está claro. Según la fuente se manejan dos cifras: 99 o 55 entre españoles e indios apaches aliados. Lo interesante del asunto es que se trata de un enfrentamiento muy parecido al de Little Big Horn, del que las tropas españolas logran salir con vida tras un enfrentamiento de 4 horas.

    saludos

  2. dani says:

    Si que es parecido. Exceso de confianza. Quizás contra Custer contaban con más armas de fuego. O los cañones pedreros fueron determinantes.

  3. Lander says:

    Interesantísimo post, no conocía nada sobre estos episodios de nuestra historia porque poco se cuenta sobre nuestra colonización en aquellas tierras. Muchas gracias don Hugo!

  4. alfredo gonzalez seulveda says:

    me encantaron estas historias de los soldados de cuera, ojala tengan mas contenido sobre este tema.

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