La Batalla de Bicoca tiene lugar en 1522 en el lugar del mismo nombre al oeste de Milán. La acción se produce en el contexto de las guerras de Italia, concretamente la Guerra de los 4 años (1521-1526) que enfrentó una vez más al emperador Carlos V con Francisco I de Francia y con el Dux veneciano.

El ejército franco-veneciano contaba con los reputadísimos cuadros de piqueros suizos, verdaderas fuerzas de élite de la época, consistentes en compactas falanges temidas por sus abigarradas cargas y su ferocidad e imperturbabilidad a punta de pica y alabarda. Formaban en densas columnas, en las que la coordinación y la disciplina eran su principal baza.

Estamos en pleno Renacimiento y como todas las cosas, también la ciencia militar está cambiando rápidamente. La batalla tiene lugar en un sitio despejado con una leve pendiente, en cuya cima hay atrincherados unos 4.000 arcabuceros españoles, algo de artillería y una presencia testimonial de lansquenetes alemanes.

Esta disposición, anómala para la época, tiene un claro precedente en la Batalla de Ceriñola (1503) donde el Gran Capitán se atrinchera en una loma rodeada de zanjas y estacas, y provoca una carga de la caballería pesada francesa que se estrella contra el muro de plomo de los arcabuceros españoles. Es la primera vez que las armas de fuego portátiles toman el protagonismo y son el elemento decisivo en una batalla.

En el caso de Bicoca, son los cuadros de piqueros suizos los que atacarán frontalmente las posiciones defensivas españolas. Los suizos están confiados en lo que aparenta ser una fácil victoria. Entonces 15.000 piqueros suizos, formados en dos columnas, comienzan a cargar subiendo por aquella condenada pendiente, mientras los arcabuceros y la artillería española descargan sus rociadas de plomo. Pese a que las armas de fuego eran todavía rudimentarias por aquella época, la concentración de fuego de 4.000 arcabuces y de los cañones sobre una formación compacta que avanza lentamente es demoledora.

En poco rato 3.000 piqueros suizos y 22 capitanes yacen muertos en el suelo sin siquiera haber entrado en contacto con el ejército enemigo. Los suizos comienzan a retirarse, cosa inaudita hasta ese momento, y abandonan el campo de batalla.

Los españoles no tuvieron una sola baja. Esta gran victoria obtenida de forma tan poco costosa dio lugar a la expresión castellana “esto es una bicoca”, que utilizamos cuando hablamos de gangas. La revolución militar estaba servida. La combinación de cuadros de picas y caballería pesada, que tan buenos frutos había dado hasta entonces al ejército francés, pasó a la historia, y las armas de fuego se fueron erigiendo en las reinas de los campos de batalla.

Sin embargo, trece años más tarde tendremos las primeras noticias de unas formidables unidades militares mezcla de picas y armas de fuego de gran movilidad, potencia de fuego y robustez. Son los Tercios Españoles, que reinarán en los campos de batalla del mundo conocido durante 150 años.

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