Galeones vs Galeras: Batalla Naval del Cabo Celidonia

mayo 16, 2012 en Batallas de los Tercios, Edad Moderna, Los Tercios por Hugo A Cañete

La batalla naval del Cabo Celidonia puso de manifiesto, quizas por primera vez de manera contundente, la superioridad de las “Naves Mancas” españolas sobre las galeras turcas. El combate, por la desigualdad en las fuerzas enfrentadas, puede considerarse uno de los hechos navales más grandes de todos los tiempos.

Recién nombrado Virrey de Nápoles en 1616, llegaba el III Duque de Osuna, Don Pedro Téllez de Girón, a dicha ciudad procedente de Sicilia. El pueblo le había preparado una gran bienvenida y le solicitaban “Justicia para nosotros y guerra al Turco”. Osuna les contestó desde la Tribuna: “Tendréis una y otra”.

En seguida inició la construcción de cinco grandes galeones, recogiendo artillería y pertrechos con que ocuparlos, estimulando en gran medida el desarrollo del arsenal. Entró en campaña con su escuadra de vela al mando de Francisco de Ribera. Ésta estaba compuesta de los siguientes navíos: “Concepción”, capitana de 52 cañones; “Almirante”, de 34 cañones al mando del alférez Serrano; nao “Carretina”, de 34 cañones al mando del alférez Valmaseda; “San Juan Bautista” de 30 cañones, al mando del alférez Juan de Cereceda; y el patache “Santiago” de 14 cañones, al  mando del alférez Garraza.

Entre todas las naves se repartieron 1.000 mosqueteros españoles. La misión consistía en “llegar hasta el fondo del Mediterráneo”, buscar por cualquier parte a la Armada Turca y batirla ocasionándole todo el daño posible. Habiendo recalado la escuadra en las costas de Chipre y dejándose ver por Famagusta y otros puertos, puso Ribera proa hacia el Cablo Celidonia, donde estaba convencido que le estaría esperando el enemigo.

Después de 3 días, el 14 de julio, se aproximaron a la escuadra española 55 galeras turcas en su formación habitual de media luna. Ribera apartó dos naves como reserva, uniendo las restantes proa con popa. Se inició el cañoneo a las cuatro de la mañana, durando hasta la puesta de sol, hora en que las naves turcas rompieron el contacto. Ocho galeras habían escorado, lo que indicaba haber sufrido daños bajo la línea de flotación. Ambas escuadras pasaron la noche con fanales encendidos sin perderse mutuamente de vista.

Al día siguiente se arrimaron las galeras a tiro de mosquete y se decidieron a abordar, atacando dos grupos a la capitana y a la “Almiranta”, siendo rodeada la capitana hasta por cinco galeras, pero al sufrir el fuego directo de los navíos españoles fue tan grande el estrago, que se se separaron y huyeron. Igual que la noche anterior, se contaron otras diez galeras muy averiadas en las que los turcos trabajaban tapando agujeros.

El tercer día, con intervalos de descanso, continuó el combate. Un par de veces intentaron los turcos el abordaje sin conseguirlo. Finalmente los turcos reconocidéndose vencidos y los restos de la escuadra abandonaron el lugar de la batalla. El resultado de la misma fue: una galera hundida, dos desarboladas y diecisiete galeras con averías graves. El Combate de Celidonia tuvo gran resonancia y sirvió de enseñanza a muchas Marinas. Las versiones difieren, habiendo quien dice que fueron 5 las galeras hundidas y 2 más voladas. También se dice, quizá exageradamente, que de los 12.000 componentes de la flota turca, se dio muerte a 1200 genízaros y a 2000 marineros. Por parte de la escuadra española hubo 34 muertos, 93 heridos graves y muchos heridos leves por astilla de madera. Tras la victoria, se dirigieron a Candia para reparar y proveer todo lo necesario, y después pusieron proa a Nápoles, donde les esperaba Osuna, que repartió premios entre sus subordinados, concediéndole el Rey a Ribera el hábito de la Orden de Santiago y el titulo de Almirante.

Habían librado a las costas cristianas de un gravísimo conflicto y habían cortado una vez más las alas del turco. Con posterioridad, los cinco galeones fueron llamados “Las Cinco Llagas” y patrullaron por las costas turcas y griegas durante cinco meses sin ser siquiera molestados.

PD. Si alguien ha leido la entrega de Alatriste “Corsarios de Levante” verá ciertos paralelismos entre ambas batallas navales.

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