La de Guadalajara es la historia de un fiasco, qué duda cabe, y en consecuencia el final de un mito y el origen de otro, y además también podría ser la historia de una traición, o de un antagonismo sucio entre dos supuestos aliados. Tras el alzamiento de 1936 el Duce Benito Mussolini decidió enviar un Cuerpo de Ejército a España con el fin de dar un empujón definitivo a los sublevados en su búsqueda de la victoria en la Guerra Civil recién iniciada.

Sin embargo ese no era el acuerdo que había suscrito con el general Franco, quien había aceptado la llegada de tropas italianas para integrarlas en unidades de combate junto con las españolas pero no las cuatro divisiones, totalmente equipadas, lujosamente equipadas incluso dadas las circunstancias del Ejército español de la época, que fueron desembarcando en Cádiz a lo largo de los últimos meses de 1936 y los primeros de 1937.

Maquetación 1

¿Qué hacer con este aluvión de soldados, camiones, carros de combate, cañones y aviones que se habían presentado tan de improvisto y que tantas ganas tenían de ganar la guerra ellos solos para dar una lección a sus aliados? Hubo muchas reuniones en torno a esta cuestión. Los italianos pretendían nada menos que ir a atacar (y conquistar) Valencia, sede del gobierno republicano, para poner fin a la guerra rápidamente por medio de la aplicación de las nuevas teorías militares que habían ido surgiendo en el país después de la Primera Guerra Mundial, la llamada guerra celere. Sin embargo, para empezar tuvieron que conformarse con Málaga.

No cabe duda que para el general Franco aquellos aliados tan entusiastas debieron de ser un problema, como lo era Madrid, la esquiva capital cuya captura se le llevaba resistiendo desde el principio de la contienda. Ya se habían lanzado varias ofensivas destinadas a envolverla por el oeste y el norte que tan solo habían llegado hasta la carretera de la Coruña; y en ese momento se combatía a vida o muerte en el Jarama para tratar de cortar la carretera que unía Madrid con Valencia, también sin éxito. Así fue como surgió la idea de atacar en la Alcarria, hacia Guadalajara, en una tercera tenaza que, ella sí, acabaría con la férrea defensa organizada por el Ejército republicano del Centro.

Carros de combate italianos CV35

Carros de combate italianos CV35

Aquel debía ser el escenario ideal para el recién completado Corpo Truppe Volontarie (el nuevo Cuerpo de Ejército italiano), pues se trataba de una zona llana y firme por la que podrían circular los miles de vehículos que lo componían, eso si no llovía. Lo malo es que justo aquellos días lo hizo, y a conciencia, por lo que el firme se convirtió en barro y los flamantes vehículos se atascaron, los combates se redujeron a puntas de lanza concentradas sobre las carreteras y a enfrentamientos de infantería entre los bosques de encinas que enlazaban Brihuega con Trijueque, y al final la ofensiva no tuvo nada de celere por mucho que los italianos lo desearan. Caía así el mito de la invencibilidad de los ejércitos fascistas, pero estaba a punto de nacer otro para sustituirlo, el de la gran victoria de las fuerzas republicanas.

Ayuntamiento de Trijueque tras los bombardeos

Ayuntamiento de Trijueque tras los bombardeos

La derrota italiana tuvo que ver, qué duda cabe, con la también magnífica actuación de los combatientes republicanos: nacionales e internacionales, sin embargo aunque estos consiguieron contenerlos, tampoco parece claro que hubieran sido capaces de rechazarlos y acabar con ellos. También los italianos lucharon valientemente, pero no solo contra otros soldados, sino también contra carros de combate muy superiores y contra una aviación omnipresente. La moral vaciló, y no solo en las trincheras sino que también en los puestos de mando, el CTV empezó a mirar por encima del hombro y sus jefes a pedir el relevo y, mientras llegaba, a pensar en líneas de defensa en retaguardia.

Cuando tras algunos furiosos contraataques, es innegable reconocer que en la difícil situación en que se encontraban los mandos republicanos fueron capaces de optar por el contraataque en vez de esperar pasivamente los golpes de sus enemigos, los italianos decidieron retirarse al fin, es imposible que los vencedores no consideraran aquello un éxito de proporciones colosales, y así lo transmitió su propaganda de guerra: los invencibles ejércitos fascistas habían sido derrotados en campo raso.

Artillería republicana posicionándose

Artillería republicana posicionándose

Un análisis más racional hubiera detectado múltiples carencias en aquel ejército de élite: carencia de mandos preparados, falta de soldados entrenados y motivados y nula coherencia dentro de las unidades pues habían sido formadas mediante la simple suma de hombres y sin prestar atención alguna a las capacidades y habilidades de cada cual. Los cañones no pueden ganar la guerra solo. Sin embargo una de las evaluaciones de los hechos achacó la derrota del CTV a la ausencia de acción de las tropas franquistas en el frente del Jarama, donde hubieran tenido que intimidar a los defensores republicanos para impedir que se redesplegaran en Guadalajara. Según algunos oficiales italianos, la culpa habría sido pues de Franco. ¿Es posible que dejara que su exigente aliado fuera derrotado para darle “una lección”? No hay datos que permitan afirmarlo de forma definitiva, pocos saben lo que pasaba por la cabeza del jefe del alzamiento en aquellos días, pero si hay testigos que hablan de cierta satisfacción en el Cuartel General de este, de cierto orgullo hispánico incluso, a la hora de afirmar que, incluso republicano, el combatiente español era mejor que el italiano.

Todo esto y sin duda más en el número de Desperta Ferro Historia Contemporánea n.º 16, Guadalajara 1937, hoy a la venta.

  1. Dani says:

    Llamar tanques a esas pauperrimas tanquetas italianas ……………. Pero si, para la época eran toda una novedad, solo que para la época de la batalla ya no eran tan novedosas, ya no asustaban tanto como al inicio de la guerra.
    El CTV tenía muchos problemas, para empezar de sus 4 divisiones tres era de camisas negras en las que el profesionalismo de los mandos era dudoso, solo una era del ejército regular.
    A muchos soldados los engañaron y les dijeron que iban a Etiopia como colonos.
    Por otra parte los franquistas acusaron a los italianos de tardar demasiado en desplegarse con lo que no se pudo coordinar con el ataque en el rio Jarama. Que los italianos pidieran más apoyo justo después de esta batalla que había sido agotadora para los franquistas es ……………….
    Otra ventaja del mal tiempo para los republicanos fue que al disponer de aeropuertos con pistas asfaltadas pudieron seguir operando mientras que las pistas más cercanas al frente de los franquistas eran de tierra.

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