Veremos hoy no solo la muerte en combate de un general alemán, sino también la destrucción casi completa del Cuerpo de Ejército que mandaba, el XIII Armeekorps, por incurrir en un retraso consciente de 24 horas mientras se hallaba cercado en el contexto de la ofensiva soviética Lvov-Sandomierz

Hauffe con Antonescu

La situación del XIII Armeekorps del general Hauffe en el area de Brody (bajo el mando del 4 Panzerarmee) en julio de 1944 se deterioraba diariamente. Sus cinco divisiones (178 y 349 Infanterie-Divisionen, Korpsabteilung C, 14 SS Grenadier Division, 454 Sicherungs-Division [División de Seguridad], y una débil formación de policía) resultaron cercadas por un Cuerpo de Fusileros soviético traido para reforzar a las formaciones blindadas. Los carros de combate, avanzando por ambos lados de Brody, habían atravesado los bosques y se habían colado por la brecha que había al norte de Koltov por el otro flanco del Cuerpo de Ejército alemán.

Gradualmente aprisionado en una zona elevada al norte de Koltov, el XIII Armeekorps fue puesto otra vez al mando del 1 Panzerarmee. Desde el cuartel general le dieron instrucciones al general Hauffe para que retrocediera lo más rápidamente posible hacia el sur y concentrar sus fuerzas el 19 de julio al oeste de Koltov para realizar una ruptura hacia la cararetera principal, donde la 8 Panzer-Division del XLVIII Panzerkorps llevaría a cabo un avance para encontrarse con las tropas de Hauffe desde el sur.  Las armas, equipo y vehículos que no pudieran llevarse consigo, debían ser destruidos, especialmente la artillería y los vehículos a motor.

Debido a la crítica situación de Hauffe en Brody, el 1 Panzerarmee se vio obligado a detener al XLVIII Panzerkorps otro día al sureste de Koltov y, a pesar de todas las dificultades en el frente, se ordenó al general Balck que prescindiera de la 8 Panzer-Divison en su línea de frente para que pudiera ser empleada en el avance para liberar al XIII Armeekorps.

El mismo 18 de julio, desde el cuartel general del 1 Panzerarmee se informó por teléfono al general Hauffe que lanzara su ataque hacia la carretera en toda circunstancia y a toda costa, por haberse detenido al XVLIII Panzerkorps con el único motivo de crear una posición de bloqueo, sin poder aguantar más en su posición sin que colapsara su sector de frente. El general Hauffe obejtó que necesitaba un día más, so pena de perder todo el equipo, y la orden que recibió fue tajante: «Entonces preocupese de salvar solo a los hombres». En ese momento se cortó la señal telefónica: un avión ruso había bombardeado la última estación de radio del XIII Armeekorps.

Con los primeros rayos del amanecer del día 19 de julio, la 8 Panzer-Division del general Frölich se puso en marcha, según las órdenes, para recibir al XIII Armeekorps. Frente a una fuerte oposición soviética, la división rompió sus líneas y justo antes del mediodía, alcanzó la carretera al oeste de Koltov, donde aniquiló las posiciones soviéticas a ambos lados, abriendo un hueco considerable. Las divisiones del general Hauffe estaban apenas a cuatro kilómetros  de distancia y pese a que obeservaron esta acción pero no se concentraron para llevar a cabo la ruptura de la bolsa.

El general Lange y las unidades de su Korpsabteilung C no sabían nada de la operación de rescate. Solo los dos batallones más adelantados, que vieron a los carros Tiger apoyando el avance de la 8 Panzer-Division se dirigieron a su encuentro. Estas dos afortundadas unidades alcanzaron la carretera con todas las armas y equipo que pudieron llevar con ellas, pasando a la retaguardia del XLVIII Panzerkorps sin apenas sufrir bajas.

Mientras tanto, los rusos enviaban refuerzos desde todos los lados y esa tarde lograron expulsar de sus posiciones a la 8 Panzer-Division y al XLVIII Panzerkorps varios kilómetros hacia la retaguardia alemana. El general Hauffe no había rentabilizado las horas que había puesto el 1 Panzerarmee a su disposición para la evacuación de sus tropas, concentrando finalmente sus tropas para la ruptura a la mañana siguiente del 20 de julio.

Tras el grito «¡Adelante!» las decenas de miles de soldados del Cuerpo de Hauffe avanzaron sobre la débil línea soviética que los cercaba rompiéndola, y alcanzando la carretera, donde el día anterior había esperado impaciente la 8 Panzer-Division con sus carros Panther y Tiger. El Ejército Rojo se recuperó rápidamente y desencadenó un ataque con todo lo que tenía: artillería, ametralladoras, carros de combate, cañones contracarro, morteros desde todos los lados contra esa masa humana que avanzaba hacia lo que pensaban que era la salvación: la linde del bosque que había al otro lado de la carretera.

A la cabeza de estas columnas, que se alargaban hatsa donde llegaba la vista, avanzaban los generales y los oficiales de estado mayor, compartiendo las miserias y las esperanzas de los soldados, que empezaban a caer por cientos y por miles bajo el mortífero fuego soviético. En el talud de las vías de ferrocarril se encontraron los cuerpos del general Hauffe y de su jefe de estado mayor, en medio de sus hombres, destrozados por proyectiles enemigos. Las formaciones que venían más a la retaguardia fueron en su mayor parte hechas prisioneras.

Solo 6.000 hombres lograron escapar de aquel infierno, alcanzando los bosques al sur de la carretera de Lvov. Pero entonces se llevaron la amarga sorpresa de descubrir que no se hallaban en la retaguardia alemana cuando fueron atacados y puestos en desbandada por un Cuerpo soviético de Fusileros. En un instante sus ilusiones dieron lugar a la consciencia de que todavía se hallaban en la retaguardia del frente soviético.

Solo al quinto día de andar deambulando por ahí escucharon los alemanes fugitivos el sonido de la artillería alemana, que anunciaba la cercanía de las propias líneas, cruzando esa noche el río Gnila-Lipa, donde se hallaba el frente del 1 Panzerarmee. Eran los testigos de la total destrucción del XIII Armeekorps, que había perdido la oportunidad de salvarse por pensar su comandante, el general Hauffe, que necesitaba 24 horas más de lo que el cuartel general estimó, acertadamente, que era posible para realizar con éxito la ruptura y evacuación.

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  1. Daniel Carmona says:

    Muy bueno el artículo. Pero permítanme una sugerencia, este tipo de relato bélico es conveniente acompañarlo de alguna imagen cartográfica. Clarifica mucho el evento.

  2. Hugo A Cañete says:

    Gracias Daniel por tu comentario. Nos encantaría poder acompañar de mapas todas nuestras entradas, realmente somos unos convencidos de la cartografía y sobre todo Javier Veramendi, procura añadirla a sus entradas. Desgraciadamente el tiempo no da siempre para todo lo que quisiéramos, y ese es el motivo por el que muchas veces, más de las que quisiéramos, las entradas no van acompañadas de material cartográfico.

    saludos

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