Seguramente estemos ante una de las ametralladoras más míticas de la historia militar del siglo XX.

Soldados republicanos con una ametralladora Maxim M1910

A finales del siglo XIX, el ingeniero e inventor Hiram Maxim patentó la ametralladora automática lo que dejó obsoletas a las ametralladoras accionadas con manivela como las Gatling. Al ir vendiendo su patente muchos estados europeos la adquirieron y diseñaron a partir de esta sus propios modelos. Podríamos destacar la MG-08 alemana, la Vickers de 1912 británica o y la misma Maxim M1910 rusa.

La Maxim 1910 tuvo una gran andadura por el siglo XX desde que fuera adoptada por el ejército imperial ruso y utilizada en ambas guerras mundiales y posteriormente en la Guerra Fría. Estaba refrigerada por agua, lo que permitía que en óptimas condiciones de mantenimiento la máquina no tuviera que dejar de disparar; creando barreras de fuego infranqueables para la infantería. Seguramente sus dos mayores características eran el carrito para transportarla y el escudo metálico que protegía al tirador. Cuando se inició la Guerra Civil Española esta ametralladora no estaba presente en la Península Ibérica.

Tras los primeros contactos entre el gobierno de la II República y la Unión Soviética de Stalin, los cargueros soviéticos trajeron una cantidad considerable de estas armas. Muy pronto y cuando estuvieron disponibles reemplazaron a otros modelos que habían sido usados anteriormente como las St. Etienne M1907 francesas. La Maxim “de carrito”, como se la empezó a conocer, prestó un gran servicio al Ejército Popular Republicano. En numerosas instantáneas del conflicto se puede ver a soldados republicanos utilizándola.

Guardias de asalto con una aemtralladora Maxim durante la batalla de Belchite

Según los estudios actuales sobre armamentística en la Guerra de España, aproximadamente 3.200 de estas máquinas llegaron al Ejército Popular. Las fechas de los envíos se alargan desde noviembre de 1936 hasta enero de 1939. Como comentan los compañeros de SBHAC, ambos bandos la consideraban una buena arma salvo por la cuestión de la ruptura, en ocasiones, de la aguja del percutor en los combates. En la guerra también hay imágenes de un fuste y complementos para poder utilizarla en misiones antiaéreas.

El buen número llegado a España no pasó desapercibido por las tropas sublevadas y más tarde por el nuevo Ejército Español del régimen del general Franco. Era una época de carencias y nada se desechó. Las Maxim M1910 que quedaron en España después de la derrota fueron entregadas a los destacamentos de la Guardia Civil hasta la llegada de las ametralladoras Alfa a partir de mediados de la década de 1940 y sobre todo en 1950.

Características;

Longitud: 1,06 centímetros

Peso: 23,58 kg sin nada, más de 50 kg con todos los complementos

Calibre:  7´62 x 54 mm

Cargador: cintas de lona de 250 cartuchos

Cadencia de disparo: aproximadamente 600 disparos por minuto

Sigue en Ametralladoras de la Guerra Civil (III): St. Etienne M1907

  1. Dani says:

    ¿Realmente se retiraban las otras ametralladoras? Tenía entendido que el ejército republicano siempre estuvo falto de armamento. Si funcionaban no entiendo la razón de retirarlas.

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