El 8 de Julio, mientras los tanques del II Cuerpo Pz de las SS habían girado hacia el Oeste para ayudar al XXXXVIII Cuerpo Panzer (GD, 3 Pz y 11 Pz), que avanzaba bastante por detrás, sobreexponiendo en consecuencia el flanco izquierdo del cuerpo SS, a los rusos se les presenta la oportunidad de destrozar las posiciones ocupadas por las divisiones SS , que ahora se encuentran apenas sin tanques.

Franz Staudegger y su Tigre detuvieron a una Brigada Blindada soviética

La decisión de Hoth (4º Ej. Panzer) de virar los tanques de las SS (Das Reich y Leibstandarte) hacia el Oeste puede costar la batalla. Además, la Totenkopf tampoco está disponible para cualquier imprevisto, porque está realizando un intercambio de posiciones con la 167 Div. de infantería. El flanco del Este está sobreextendido y ahora está sin Panzers.

Es en esta tesitura en la que se encuentran Franz Staudegger y Rolf Schamp con sus Tigers, en Tetewerino del Norte, en el punto más al noreste de todo el ala sur del avance  de las SS, y por tanto del avance alemán, en la carretera que da directamente a Prokorowka, a unos 10 km. Sólo estos dos Tigers se quedaron en el sector de las divisiones SS, y sólo porque tenían daños en la tracción, y no se iban a poder mover a la par de los demás, que se dirigieron al oeste. Ese día los tanquistas rusos del 10º Cuerpo de Tanques  descubrieron que incluso un Tigre herido podría ser un objetivo muy peligroso.

El General V. G. Burkov, del 10º Cuerpo de Tanques comienza un ataque por la mañana sobre el eje de la carretera que baja de Prochorowka hasta precisamente Tetewerino del Norte. Su misión consiste en fijar ahí al máximo número de tropas para que un posterior ataque al flanco más al este del avance alemán no se vea reforzado por éstas. La Luftwaffe detecta esa mañana una fuerza de unos 50-60 tanques soviéticos que bajan por la carretera, los tanques de Burkov, que avanzan hacia Tetewerino, después de cruzar el Psel en Petrowka.

A pesar de que los dos Tigres habían sufrido daños en el tren de rodaje por las minas y no podían maniobrar rapidamente, Staudegger y Schamp ordenaron a sus tripulaciones que se prepararan para la acción. Cuenta Agte cuáles son las palabras de Staudegger cuando es informado de los tanques que se aproximan: “Yo ya no voy hacia la compañía. Voy de caza a por ellos [los tanques soviéticos]” Los dos tanques tullidos se dirigieron hacia el borde noreste del pueblo, donde Staudegger encontró una posición de disparo cerca de una carretera elevada sobre un terraplén.

El tanque de Schamp se quedó en una posición de apoyo, protegiendo un flanco de Staudegger. Pronto un granadero SS llegó y avisó a Staudegger de que 5 tanques acababan de rebasar su compañía. Staudegger ordena a su conductor, Herbert Stellmacher, que oriente el tanque hacia la posición en la que se encuentra la compañía, hasta que vieron a los tanques. “Un hombre contra sesenta tanques”, saliva Agte. Cuando aparecieron ante sus ojos dos T-34 ya estaban en llamas por el ataque de los granaderos. El cañonero de Staudegger, Heinz Buchner, giró su cañón hacia los otros 3 tanques soviéticos, que se acercaban cautelosamente, con las escotillas cerradas.

Buchner lanzó 3 disparos con su 88, que perforaron el blindaje de cada uno de los otros 3 tanques con falicidad. De repente, dos T-34 más se acercan de detrás de un terraplén, haciendo retumbar el suelo, con sus cañones apuntando al Tigre. Buchner disparó de nuevo y los dos T-34 explotaron atronadoramente. Entonces Staudegger ordenó a su conductor que se cambiara de posición, pero justo cuando el Tigre empezó a moverse emergió una columna de T-34s de detrás del terraplén, uno detrás de otro. Buchner puso el primero bajo su mira y disparó, haciendo impacto el proyectil sobre la torreta y haciendo que el tanque se encendiera en llamas. Varios tanques soviéticos viraron entonces hacia el Tigre de Staudegger, maniobrando hacia posiciones de disparo.

Los cañoneros soviéticos rompieron a disparar, pero los proyectiles fallaron o rebotaron en el blindaje frontal del Tigre sin efecto, mientras Buchner destrozaba metódicamente un T-34 detrás de otro.  En segundos todos los tanques soviéticos fueron puestos fuera de acción o destrozados. El Tigre de Staudegger había destrozado 17 tanques soviéticos, más de una cuarta parte de lo que es una brigada soviética de tanques.

Pero más T-34 y T70s continuaron emergiendo del terraplén, incapaces de localizar al Tigre,  antes de que fuese demasiado tarde. El cañonero de Staudegger informó  que ya se habían acabado los proyectiles antitanque, quedando sólo los de “Explosivos” (high-explosive). En vez de quitarse del medio, Staudegger decidió plantar cara a los nuevos tanques que se presentaban incluso sin munición antitanque, sabiendo que los explosivos que le quedaban sí que podrían ser útiles si eran usados a corta distancia. Otros 4 tanques soviéticos fueron destruidos y otros más dañados.

En este punto, el Tigre empezó a sobrecalentarse, y Staudegger decidió tirar del Tigre hacia atrás, al refugio de Tetewerino. Agte es muy expresivo: “Staudegger hizo retroceder a su pesado tanque, lejos del enemigo… Los granaderos del Regimiento Deutschland (Das Reich) vitorearon a Staudegger y a su tripulación entusiásticamente. Sabían todo lo que tenían que agradecerle”. Sólo el  Tigre de Staudegger destrozó 22 tanques. No hay cifras concretas para el de Schampf, pero se sabe que también destruyó varios. Habiendo sufrido la pérdida de la mitad de la fuerza durante la lucha contra los dos Tigres tullidos, el 10º Cuerpo de Tanques se dio la vuelta por donde había venido. Y no volvió a atacar.

George Nipe ofrece en su Decisión en Ucrania una visión renovada de las operaciones de Kursk, destruyendo los mitos asentados durante la década de los años 50.

La increíble hazaña de Staudegger vino en un momento crítico en el día, cuando los Panzers de las SS estaban muy al oeste y, por tanto, no podían ayudar a los granaderos apostados en Tetewerino del norte. Si los tanques rusos hubiesen penetrado más allá de Tetewerino hacia el suroeste en Lutschki del Norte, las líneas de suministro de varios regimientos de las SS se habrían roto. El potencial desastre, que podría haber devenido en un caos operacional en el ala sur de las pinzas de Kursk, fue solucionado por dos Tigres tullidos en Tetewerino.  Hausser reconoció el extraordinario valor de Staudegger para parar en seco y hacer retroceder a toda una brigada de tanques, e inmediatamente lo recomendó para la Cruz de Caballero, que obtuvo el 10 de Julio de 1943.

Bibliografía:
Nipe, George M. Blood, Steel and Myth. The II.SS-Panzer-Korps  and the road to Prochorowka, July 1943. RZM, 2012

Agte, Patrick. Michael Wittmann and the Tiger commanders of the Leibstandarte. Fedorowicz, 2005

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    • Gluntz says:

      Una hazaña extraordinaria, al alcance de muy pocos tanquistas, rozando lo inaudito. Muchas gracias por publicar esta interesante historia del Frente Oriental.

      Saludos

  1. Rafael says:

    Los relatos alemanes de guerra alemanes son una chulada: son los únicos que son derrotados después de acabar 2 o 3 veces con las fuerzas enemigas…

    • Robert says:

      Si ud suma las bajas militares de todo el conjunto de sus enemigos y las compara, entonces, con las alemanas, es más que evidente que los alemanes eran muy superiores globalmente, y solo la enorme desproporción en fuerzas permitió derrotarlos. Es tan simple como sumar, oiga.

  2. Ricardo says:

    Soy nuevo por acá. Excelente narración. Me hizo acordar a otro artículo que había leido sobre la batalla del Villers-Bocage, en Normandía, donde Michael Wittmann, con otro Tiger I, destruyó 14 tanques y otros tantos vehículos de transporte.

  3. Falcó says:

    Excelente articulo, como suele ser habitual. Si me permite, quizás sería más acertado hablar de artillero o tirador que de “el cañonero de Staudegger”, palabaras más habituales en castellano.

    • Guillermo says:

      No me parece real loque se narra, sé que el tigre era potente, pero no para tanto. No olvidemos que los tanques rusos acabaron con las fuerzas blindadas alemanas. Me parece que quieren cambiar la realidad.

      • Robert says:

        No lo crea. La realidad es que por cada alemán caido, lo hacian cuatro rusos como media. La formación y profesionalidad era muy superior en el ejército alemán. Por ejemplo Carius, ingresó en el ejército en mayo de 1940 y hasta junio de 1941 no fue al frente, estuvo instruyéndose y practicando. Luego aun pasó seis meses de formación para oficial. De cinco años que estuvo en el ejército, año y medio fue de instrucción y aprendizaje ¡y así parecido para todos los soldados, excepto el ultimo año, pues ya todo iba mal! Esa formación tan exhaustiva no la daba ni un solo ejército más en todo el mundo.

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