Habíamos dejado al general Silkow atacando con la 15 División Panzer desde la retaguardia del dispositivo de la 7ª División Blindada británica, viniendo desde el este.  En uno de los numerosos encuentros que se produjeron ese día, llamado por los alemanes Totensontag por lo sangriento de los enfrentamientos, el 8º Regimiento Panzer de la 15 División Pz barrió del mapa a la 4ª Brigada Blindada, una de las puntas de lanza de la ofensiva del XXX Cuerpo.

Con la llegada de la tarde noche del día 22 de noviembre, el 8º Regimiento Panzer del Teniente Coronel Cramer rompió contacto con el enemigo en retirada. Pasado un tiempo y sin esperárselo, la 1ª Sección (Abteilung I), que iba en vanguardia, se dio de bruces con una formación de carros en las tinieblas de la noche. Solo cuando estaban a unos 10 metros, se dieron cuenta de que se trataba de blindados británicos. Unos y otros se llevaron tal sorpresa que durante unos instantes fueron incapaces de reaccionar.

Instantes después, el mayor Fenski, jefe de la 1ª Sección, tomó la iniciativa. Condujo su carro de mando a través del dispositivo británico mientras radiaba órdenes a sus tanques para que rodearan la posición. Su adjunto, el teniente Beck al mismo tiempo lanzaba bengalas desde el interior de de la formación británica. Como consecuencia, la concentración enemiga quedó totalmente iluminada en las tinieblas de la noche.

Los británicos se habían quedado estupefactos y pocos tuvieron sangre fría para reaccionar. Entretanto, soldados alemanes al mando del sargento Sauter se habían adentrado, gritando manos arriba, en la formación ante los boquiabiertos soldados ingleses. Un tanque intentó escapar. Sauter saltó a su torreta, abrió la escotilla y roció una ráfaga de metralleta en el interior. En la parte norte del dispositivo otros carros intentaron escapar también. Se oyó por los auriculares de los jefes de carro: destruyan a los que intentan huir. Una nube de explosiones se abatió sobre los tanques británicos en fuga. Los tanques alemanes, mientras, rodean la posición y reciben órdenes de disparar contra cualquier carro que se mueva.

Una vez asegurado el despliegue, Fenski ordenó a sus jefes de carro bajar con metralletas y tomar prisioneros. A la luz de los faros de los tanques alemanes fueron desarmados los británicos. Se perdieron tres sargentos alemanes en la refriega. De esta bizarra manera se produce el desastroso final de la 4ª Brigada Blindada británica, una unidad que cayó casi entera e intacta en poder de los alemanes frustrando el ataque británico sobre Tobruk. Como resultado de la acción, se capturó a un brigadier, 17 oficiales, 150 suboficiales, 35 carros y gran cantidad de vehículos. El mayor Fenski murió en combate al día siguiente.

Viene de  El trágico final de la 4ª Brigada Blindada británica al sur de Tobruk (I)

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