<<A las 03:00 [hora de Berlín] del 16 de abril de 1945, 40.000 cañones abrieron fuego simultáneamente. Es como si el valle entero se hubiera levantado y hubiera desaparecido. Todo el valle del Oder es sacudido durante el sueño. 40.000 cañones, es decir, un total de 333 cañones por kilómetro. En la cabeza de puente se puede ver como si fuera pleno día. El huracán de fuego alcanza los altos de Seelow. Parece que la tierra toca el cielo, en medio de un muro de fuego muy denso. Lo que no está sólidamente sujeto se cae de las estanterías y de los armarios. Rápidamente estamos cubiertos de polvo y restos. Ninguno de nosotros ha conocido antes algo similar, ni creyó que fuera posible. No hay escapatoria. La mayor concentración de artillería de la historia se encuentra directamente ante nosotros. Tenemos la impresión de que cada metro cuadrado de tierra va a ser volteado.>>

Posiciones de la artillería soviética, no lejos del Oder.

Así describió un subteniente alemán el brutal bombardeo soviético que empezó la última batalla decisiva de la Segunda Guerra Mundial en Europa, el asalto soviético a Berlín. El subteniente exageró un poco las cifras, ya que 40.000 son las bocas de fuego totales (incluyendo piezas autopropulsadas y cañones anticarro pero excluyendo los carros de combate) que sumaban los tres frentes soviéticos: 2º de Bielorrusia, 1º de Bielorrusia y 1º de Ucrania, que participaron en algún momento de la ofensiva, sin embargo el bombardeo que sufrió la primera línea alemana, fue igualmente brutal.

En esta foto se puede ver al Coronel General Kazakov, es el hombre que está de pie, a la derecha de la foto, fumando.

La operación había sido calculada con gran cuidado, el Coronel General Kazakov, comandante en jefe de la artillería, escribió al respecto: <<La entrada en combate de nustra artillería viene precedida por un reconocimiento exhaustivo. Solo para el sector del 1er Frente [Bielorruso, el de Zukhov, que llevó a cabo el ataque directo contra Berlín] son desplegadas 7.000 posiciones de tiro y de observación, con 16 destacamentos de reconocimiento, dos escuadrones de aviones de observación y dos globos de observación, todo ello para dar apoyo a la artillería. Nuestros pilotos de reconocimiento totalizan 248 salidas, gracias a las cuales han sido identificados cientos de blancos, entre ellos 185 posiciones de artillería y morteros.

El General Gotthard Heinrici, el único hombre que podía retrasar a los soviéticos, pero pararlos era imposible.

Para derrotar al enemigo deben emplearse los medios más poderosos, no solo para atravesar las posiciones defensivas, sino sobre todo para permitir a nuestra infantería, a las unidades motorizadas y a las tropas blindadas, avanzar rápidamente con menos bajas. Por esto motivo el Mariscal Zhukov ha pedido que la artillería sea aumentada considerablemente en las zonas de ataque principales.>>

Este aumento, que según las fuentes rusas alcanzó a ser de hasta 350 piezas por kilómetro de frente, en los sectores principales del mismo, resultó, sin embargo, casi inútil. El motivo fue que al frente de la defensa alemana, como comandante en Jefe del Grupo de Ejércitos Vístula, se hallaba uno de los especialistas defensivos más eficaces de la Wehrmacht, el General Gottard Heinrici. Poco conocido, ya que no fue uno de los grandes oficiales ofensivos, este hombre, que había seguido una carrera irregular en parte debido a su propia mala salud y en parte debido a su oposición radical a algunas de las delirantes órdenes de Hitler, era capaz de articular defensas en profundidad muy eficaces y era capaz de <<adivinar>>, mediante un meticuloso análisis de sus fuentes de información, el momento en que los soviéticos iban a lanzar sus brutales ataques, ordenando entonces, en contra de las radicales órdenes de Hitler de no ceder un palmo de terreno, el abandono de la primera línea defensiva.

Un alzado digital de los altos de Seelow. Los alemanes organizaron su posición defensiva principal sobre la cresta, los soviéticos se atascaron abajo.

Así sucedió en Seelow, de modo que, a pesar de la delicada labor de observación y reconocimiento efectuados, el bestial ataque de la artillería soviética observado por el subteniente nunca llegó a impactar de lleno en las trincheras donde realmente se hallaban los defensores, y solo sirvió para que la tierra revuelta y el polvo levantado se convirtieran en un desconcertante obstáculo para las primeras oleadas de asalto del ejército rojo, que aquel día, no consiguieron ni atravesar el frente ni reducir sus bajas.

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  1. Uprezhnienie says:

    Muy interesante como siempre Javier. ¿Se implementó con anterioridad y de forma más o menos sistemática esa técnica de retirada temporal? Parece que las preparaciones con artillería masiva de los rusos fueron muy efectivas durante el trayecto a Berlín, ¿Era sólo por las ordenes de Hitler prohibiendo retiradas o por diferencias de orografía que no permitían una defensa tan efectiva como en Seelow? Y respecto a los famosos focos que usó Zhukov para deslumbrar a los alemanes, ¿tuvieron algún efecto real a favor o en contra de éstos o es un mito?

  2. Javier Veramendi B says:

    Buenos días Uprezhnienie, y perdona la tardanza.

    Las retiradas parciales eran un elemento más del manual defensivo de la Wehrmacht, máxime cuando empezaron a comprobar lo efectiva que podía ser la preparación artillera soviética. De hecho, toda línea defensiva constaba de varios cinturones unos detrás de otros, de los cuales uno, más o menos en el centro, en el lugar geográfico teóricamente más idóneo, era la línea de combate principal, es decir, la posición a defender a toda costa.

    Sin embargo,los manuales no siempre se aplican. Si bien la teoría es que las líneas avanzadas debían servir para romper el impulso soviético (hablando del frente del este), a menudo no era posible abandonar estas posiciones sin defensa alguna, principalmente por injerencia de los mandos superiores, vease Hitler, pero no solo él. Así sucedía con las «Festung», ciudades que eran declaradas fortalezas, en las que los defensores debían dejarse cercar, si era necesario, y resistir hasta el final, para lo que se llegó incluso a amenazar a sus familias. También sucedía con algunas posiciones clave, como hubieran debido ser los altos de Seelow, muy cerca de Berlín.

    Otro de los problemas que tenía el abandono de la línea avanzada estaba en que había que calcular el momento justo: con tiempo paramarcharse pero sin tiempo para que los soviéticos pudieran averiguarlo mediante ataques de tanteo, es decir, tenía que hacerse entre el último ataque de prueba y el inicio del bombardeo. En caso contrario, la posición se perdía para nada, y las consecuencias podían ser nefastas (al menos para el general al mando).

    En el caso de Selow y de Heinrici, sin duda se la jugó de cara a sus mandos, sobre todo teniendo en cuenta la escala de la retirada, por número de tropas, y el escaso espacio operacional disponible entre sus posiciones y Berlín. Le salió bien, porque las tropas de Zhukov golpearon, literalmente, en vació. Pero tampoco le valió de mucho, finalmente.

    Con respecto a los focos, fue un desastre. La idea, en si, no era mala; los alemanes los habían empleado en las ardenas, por ejemplo, pero lo habían hecho apuntando hacia el cielo, cargado de nuves bajas, de forma que se produjera un efecto de reverberación que iluminara de forma uniforme, aunque más ténue, toda la zona de combates. Los soviéticos, en cambio, probaron la iluminación directa. La idea era señalar las posiciones alemanas más importantes para ir haciendo fuego directo contra ellas, pero el bombardeo lo impidio.

    Lo cierto es que el bombardeo levantó tal nube de polvo y humo sobre las posiciones alemanas, que el aire, brutalmente iluminado por los focos, se volvió totalmente opaco para los atacantes; pero por el contrario, los alemanes si fueron capaces de ver, perfectamente silueteados, a sus atacantes. Para rematar la faena, parece que los oficiales atacantes que se hallaban en el frente solicitaron, incluso exigieron (en la medida en que tal cosa podía hacerse en el Ejército Rojo) que fueran apagados, y lo fueron en aguna ocasión, pero en algún punto de la escala de mando, más cerca de Zhukov y Sokolovski que lejos, se ordenó que volvieran a encenderse. En todo caso, solo sirvieron para aumentar la escabechina entre los atacantes, y lo mejor aún estaba por venir, porque las tropas blindadas iban a entrar en liza mucho antes de que se abriera la brecha, convirtiendo el asalto en un inmenso tapón.

    Espero haber aclarado tus dudas.

    Un saludo.

  3. Uprezhnienie says:

    Gracias por la completa respuesta, investigando un poco más sobre el tema en algunas obras de Glantz he encontrado lo mismo, la operación era delicada de por si y los soviéticos añadieron patrones de bombardeo más complejos para dificultar esas retiradas. Lo de las ingerencias de los superiores por motivos políticos o de propaganda o por simples inspiraciones de Hitler se merecerían un post en si mismo por como condicionaron la guerra. Un saludo y seguid así.

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