El 30 de abril de 1942, el almirante Ishizaki zarpó de Penang, al noroeste en el I-10, un submarino Type A1 diseñado para hacer las funciones de cuartel general de una flotilla de submarinos, y que llevaba un avión de reconocimiento Yokosuka E14Y1 «Glen». Con el I-10 zarparon el I-16, el I-18 y el I-20, llevando cada uno un minisumbarino Type A.

Mini submarino japonés Type A

El 5 de mayo tomaron combustible en el mar del crucero auxiliar Hokoku Maru, de cara a iniciar una travesía hasta las costas del sur de África en busca de blancos idóneos para los minisubmarinos. Al anochecer del 20 de mayo, el avión de exploración del I-10 reconoció Durban, y en las noches siguientes continuó buscando navíos de guerra británicos en East London, Port Elizabeth y Simonstown sin éxito. Más al norte, el avión continuó buscando unidades de la flota británica en Aden, Djibouti, Zanzibar, Dar-es-Salaam y Mombasa.

En noviembre de 1941, a causa de la presión alemana, el gobierno de Vichy francés había dado su visto bueno a la ocupación japonesa de la isla de Madagascar. Aunque había pocas posibilidades de que los japoneses pudieran hacerse con el control total de una isla tan grande a través de su ocupación, los Aliados no podían ignorar la amenaza que suponía para las rutas marítimas del Océano Indico la presencia japonesa en la base francesa de Diégo-Suarez, en la punta norte de la isla.

Así que en mayo de 1942, los británicos pusieron en marcha la Operación Ironclad, un ataque anfibio a Diégo-Suarez, leal a Vichy. Para finales de mayo la base había sido asegurada y la mayoría de los buques participantes en la operación se habían dispersado. No obstante, permaneció allí una fuerza compuesta por el acorazado HMS Ramillies, tres destructores y dos corbetas.

I-10 en Penang

A las 22:30 horas del 29 de mayo, el avión del I-10 sobrevoló la bahía de Diégo-Suarez y regresó para informar de la presencia de un acorazado de la clase Queen Elizabeth y de un crucero. El avión había sido detectado por los británicos, que supusieron que se trataba de un aparato francés que buscaba submarinos franceses leales a Vichy y que se suponían también en el área.

A las 05:00 horas de la mañana siguiente, el mejor momento para el ataque de un submarino, el Ramilllies levó anclas y se puso a navegar alrededor de la bahía hasta que hubo salido el sol, mientras que un avión de la flota sobrevolaba la zona en busca de posibles sumergibles.

Los minisubmarinos del almirante Ishizaki fueron lanzados al anochecer del 29 de mayo. El Type A que llevaba el I-18 tuvo problemas técnicos, así que solo partieron los minisubmarinos del I-16 y del I-20. Resultaba obvio que los minisubmarinos no tenían ninguna oportunidad de regresar: lanzados a 18 kilómetros mar adentro, se esperaba que pasaran sin ser detectados a través del estrecho paso de Oronijia (1,2 kilómetros) y navegar durante 15 kilómetros por un estrecho canal con peligrosos arrecifes, rocas y tremendas corrientes antes de llegar  a la rada en Antisirane.

Miembros de la flotilla de minisubmarinos de la armada imperial japonesa.

Una vez hubieran llevado a cabo sus ataques, las tripulaciones tenían órdenes de barrenar sus naves y regresar a la flotilla de la forma que pudieran, presumiblemente huyendo por tierra y fijando posteriormente un punto de reunión en la costa.

Se cree que solo uno de los submarinos enanos logró llegar a la rada. El otro se perdió para siempre en algún punto del trayecto. Las primeras noticias que llegaron a la Royal Navy sobre la presencia de un intruso se recibieron a las 20:25 del 30 de mayo, cuando un torpedo alcanzó al Ramillies a la altura de la Torre A, causando grandes daños en la proa del acorazado.

Poco después, otro torpedo impactó en el petrolero British Loyalty (7.000 toneladas), que se hundió casi de inmediato. Las corbetas británicas se pusieron en marcha en seguida, peinando la bahía en mitad de la noche y efectuando frecuentes ataques con cargas de profundidad. Aunque oficialmente no se confirmó ningún contacto, el Type A resultó probablemente dañado, ya que por la mañana había sido abandonado por su tripulación encajado en unos arrecifes, donde fue encontrado semi destruido dos semanas más tarde.

HMS Ramillies

El Ramillies, con un agujero de 84 metros cuadrados en su costado de proa, comenzó a embarcar agua rápidamente en sus compartimentos y en la santa bárbara. Una rápida operación de descarga de fuel y munición niveló el casco, de modo que pudo navegar hasta Durban para entrar en reparaciones. Estuvo fuera de combate durante un año.

El petrolero British Loyalty se había hundido en aguas poco profundas, así que fue reflotado y reparado. En un primer momento se pensó que el ataque había sido efectuado por submarinos franceses leales a Vichy, pero unas pocas noche más tarde dos japoneses fueron sorprendidos por una patrulla de comandos británicos y fueron muertos tras negarse a rendirse.

Lápida eregida por la embajada japonesa en Madagascar. El texto en japonés y francés dice: «Aquí murieron dos bravos marinos japoneses el 3 de junio de 1942»

De haber conocido de inmediato el origen de los atacantes, quizá los británicos hubieran podido evitar otro gran ataque de la misma naturaleza que será contado en otra ocasión. Los tripulantes de los dos submarinos enanos fueron los oficiales Katsusuke Iwase, Kozo Takada, Saburo Akeida y Masami Takemoto.

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