Tras la derrota de El Alamein y posterior retirada de Rommel hacia Trípoli y luego hacia Tunez, tuvo lugar una curiosa guerra. En el flanco sur, en las profundidades del desierto, las unidades de reconocimiento de ambos ejércitos escaramuceaban: las aliadas para descubrir pasos por los que flanquear a Rommel con columnas blindadas, y las alemanas para impedirlo o para informar de ello.

Mayor Von Luck

En esas condiciones extremas, la diferencia entre la vida y la muerte pendía de un hilo muy fino que ambos contendientes supieron respetar con un juego limpio impensable para otros teatros del frente. Esta es la pequeña historia de los Royal Dragoons y del 11º de Húsares por parte británica, y del 3º Batallón Blindado de Reconocimiento de la 21 División Panzer comandado por Hans Von Luck

Cuenta Luck que una tarde, después de establecer el campamento para pasar la noche, llegó su oficial de inteligencia para comunicarle que los Royal Dragoons habían contactado por radio:

«Hola, aquí los Royal Dragoons, sabemos que no es propio contactar por radio con vosotros, pero resulta que el teniente Smith y su grupo de reconocimiento están desaparecidos desde esta tarde. ¿Está con vosotros? Si es así ¿cómo están él y sus hombres?»

«Sí, está con nosotros. Todos los hombres están bien y envían saludos a su familia y amigos»  «¿Podemos llamaros también a vosotros o al 11º de Húsares cuando tengamos algún desaparecido?» «Por supuesto, vuestras llamadas serán siempre bienvenidas»

Oficiales del 11º de Húsares se resguardan del sol con una sombrilla

 Tras este episodio se llegó a un acuerdo: Todos los días a partir de las 5 de la tarde se suspenderían las hostilidades: se llamaría «la hora del té»; y a las 5.05 se establecería contacto para intercambiar «novedades» sobre los prisioneros. A partir de ese día no fue raro ver los hornillos con los que los británicos hacían el té a unos 15 km de distancia.

Una tarde llegó una de nuestras patrullas con un jeep y dos británicos capturados. Un joven y apuesto teniente y su conductor fueron traidos a mi presencia. El teniente era el típico inglés snob y arrogante. Resultó ser el sobrino de uno de los propietarios de la marca de cigarrillos Player.

«Teniente, ¿que le parecería si hacemos un trato y le canjeamos a usted y a su conductor por cigarrillos? Estamos un poco escasos últimamente.

«Me parece buena idea» dijo el teniente.

«¿Cuántos cigarrilos diría usted que vale? ¿qué cantidad le debería sugerir a su comandante?»

» Un millón de cigarrilos, esto es, 100.000 paquetes», contestó el teniente sin vacilar.

Se hizo contacto por radio con los Royal Dragoons y se les comunicó la oferta:

«Esperen por favor, estamos de vuelta en un momento». Tras unos minutos de pausa los británicos están otra vez al aparato: «Lo sentimos, nosotros  también estamos un poco escasos de tabaco, pero podríamos ofrecerles 600.000 cigarrillos»

Para mi sorpresa, el joven teniente británico rechazó la oferta de plano: «Ni un cigarro menos de un millón, es mi última oferta». Así que tuvo que pagar con la cautividad el alto precio que tenía de sí mismo.

SdKfz 251/6 como los  de la 21 División Panzer en Africa

Una semana más tarde, poco antes del anochecer, nuestro doctor se alejó para hacer sus necesidades. Cuando vimos que no volvía tras media hora empezamos a preocuparnos. Sus conocimientos  y su experiencia en entornos tropicales eran vitales para nosotros. ¿Se habría perdido o lo habrían cogido los británicos?

«Sí, tenemos a vuestro doctor. Fue a parar directo a nuestra patrulla cuando regresaba a vuestro campamento. Esta vez tenemos una sugerencia que hacerles: desde que los japoneses han cortado nuestras comunicaciones con el lejano Oriente es imposible obtener quinina y estamos padeciendo casos de malaria. ¿Podríamos cambiar al doctor por alguna cantidad de Atebrin sintético?»

«Un momento». Se me presentaba un dilema moral: ¿qué era más importante, debilitar la capacidad combativa de los británicos o recuperar a nuestro doctor?. «Ok, hagamos un trato. ¿Cuántos paquetes queréis por el doctor?». Se acordó una cantidad y a la mañana siguiente dos jeeps con bandera blanca se acercaron uno al otro y se hizo el intercambio.

Vehículo blindado de exploración Roll Royce del 11º de Húsares

Sólamente una vez se rompió, inintencionadamente, el «acuerdo». Una tarde regresó una patrulla con un camión de aprovisionamiento británico. El jefe de la patrulla era un joven teniente recién llegado de Alemania. «Mayor, el camión está hasta los topes de carne enlatada, de conservas, cerveza y cigarrillos».  Lo primero que pregunté fue a qué hora había sido, a lo que se me respondió que a las 17:30.

Este hecho iba a traer problemas así que de inmediato envié un radio mensaje a Rommel: «Tengo la impresión de que patrullas británicas intentan flanquearnos por el sur. Sugiero dirigirme al sur». Rommel asintió e informó de que otra pequeña unidad relevaría nuestra posición al día siguiente. Tras el relevo y el apercibimiento al jefe de la unidad de que los británicos podrían aparecer para hacer prisioneros, partí hacia el sur. A eso de las 17:30 un destacamento británico asaltó la unidad, capturó dos camiones y desapareció en la oscuridad. Después de todo, un acuerdo entre caballeros es un acuerdo entre caballeros.

Patrulla del Long Range Desert Group

Un día en las profundidades del desierto de Tunisia llegó un beduino que pedía hablar conmigo. Traía una carta para mí y esperaría para llevar una respuesta. La carta decía:

Del C.O. [oficial al mando]

Royal Dragoons

Estimado Mayor von Luck,

Últimamente tenemos que atender otras tareas por lo que nos es imposible mantener contacto contigo. La guerra en Africa está decidida, y me alegra decir que no en vuestro favor.

Me gustaría por tanto, agradecerte a tí y a tus hombres, en nombre de mis oficiales y mis hombres, el juego limpio con el que hemos luchado por ambas partes.

Mi batallón y yo esperamos que todos vosotros salgáis de esta guerra sanos y salvos y de que tengamos la oportunidad de encontrarnos alguna vez en circunstancias más favorables.

Con el mayor respeto.

Más tarde, von Luck cuenta en sus memorias que en otra escaramuza los ingleses capturaron el camión taller de su unidad y que al poco tiempo lo devolvieron, por estimar que no podían dejar a sus enemigos «tirados» en las profundidades del desierto.

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  1. Pablo García Sánchez says:

    Un libro muy recomendable las memorias de Hans Von Luck. Panzer commander, además es muy interesante en cuanto a las unidades de reconocimiento.

  2. carlos arzubiaga says:

    que suerte que teneisvosotros de poseer tan interesante literatura,en mi pais y graciasanuestros politicos es imposible puesno hay un euro partido al medio

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