Recientemente se ha descubierto una cápsula del tiempo de la Segunda Guerra Mundial, encontrada por un ciudadano en su casa de verano en Besh-Kungei.

Tras unos minutos cavando un pozo aséptico para un aseo, la pala golpeó algo metálico que resultó ser el baúl de pertenencias de de un oficial de la Wehrmacht. El contenedor fue llevado a la superficie. No era muy pesado, pero a juzgar por el sonido al moverlo, había algo que tintineaba en su interior.

Es difícil describir las sensaciones cuando uno ve este tipo de mensaje de hace más de 70 años ve la luz de nuevo. El baúl fue abierto utilizando las herrmientas disponibles.

El contenido del baúl pareceía ser las pertenencias de un oficial de 1944-45. Estaba muy bien sellado con un borde de goma, de manera que el contenido apenas ha sido afectado por la humedad.

En las fotos se puede observar: en la parte superior unas gafas en su funda con la inscripción «Mastenbrille» en el centro y un neceser. Hay también unos guantes, un jersey, insignias de cuello, tirantes y calcetines. Había también una máscara para el polvo y un cepillo para la ropa. En el fondo se encontró una bolsa con tela y cuero para reparar prendas de ropa.

También en el fondo del baúl había una guerrera de oficial de la Wehrmacht en excelente estado de conservación. En los bolsillos había un emblema de pecho de las fuerzas armadas y un pasador de metal.

También se encontraron en una cartera los salvoconductos y un billete de 5 Reichmarks, una caja de puros y dos botellas de ron. Por desgracia no había documentación del oficial. ¿Cómo pudo acabar este baúl en la aldea de Bishkek?

Tras anunciar la victoria, en incluso unos pocos meses antes de la misma, los comandantes de las unidades de las fuerzas armadas de la Unión Soviética que ocupaban los territorios antes ocupados por los alemanes, recibieron permiso para disponer de las armas, equipo y uniformes capturados si ello no contravenía la Convención de Ginebra.

Cualquier soldado tenía permiso para enviar a casa bultos de hasta 6 kilos una vez al mes. En los primeros meses de posguerra los soldados enviaron principalmente comida y latas de conservas. Eran tiempos de necesidad, no tenía mucho sentido enviar las pertenencias de un soldado alemán, cosa que ademas podía resultar peligrosa. Ni los vecinos ni los agentes del NKVD de la población lo hubieran visto con buenos ojos.

Con total seguridad se trata de un error postal y un intercambio de paquetes. Cuando la familia del soldado recibiera semejante regalo no es de extrañar que quisieran deshacerse de él lo antes posible enterrando el baúl.

A juzgar por las insignias y los distintivos de las hombreras, todo apunta a que se trata de las pertenencias de un oficial del Servicio Financiero del Tercer Reich. Parece ser que este soldado empaquetó el baúl con algunas de sus pertenencias para que se lo enviaran al frente y que nunca llegó a recibirlo, quedando quizá en alguna estación o algún vagón de tren y siendo capturado por las ropas soviéticas.




Vía: English Russia

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  1. Jose says:

    Anda que no es viejo ni nada ese ‘hallazgo’. Lo recuerdo,creo de inicios de esta decada en detektorweb.cz , aunque me asombró entonces,el estado demasiado bueno de todo me hace pensar en un fake.

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