Sin embargo el sistema de Jefferson Davis se enfrentó a tres grandes tipos de inconvenientes, los geográficos, los propios jefes de departamento y la fragilidad del sistema de transporte confederado. Podemos organizar las diversas manifestaciones de estos inconvenientes en nueve puntos básicos.

El General Halleck, sucesor de Winfield Scott, fue el primero en orquestar ofensivas simultáneas. Era la concentración en el espacio.

1º.- Frente a la idea de “concentración en el espacio” propuesta por la estrategia confederada, los federales optaron por emplear el concepto de “concentración en el tiempo”, coordinando varias ofensivas simultaneas. Así sucedió a finales de 1862, cuando se lanzaron a la vez las campañas de Vicksburg, en el Oeste, Stone´s River en el centro y Fredericksburg en el este.

2º.- La información no fluyó. Dese Richmond, la capital confederada, Jefferson Davis no siempre dispuso de los conocimientos suficientes como para poder anticiparse a los ataques unionistas. Esto se dio tanto por la insuficiencia de los servicios de información confederados como por el hecho de que ninguno de los generales al frente de los diversos departamentos estuvo dispuesto a informar de que su frente estaba tranquilo y arriesgarse a que su ejército disminuyera.

3º.- El sistema dependió de que los diversos generales a cargo de los departamentos estuvieran de acuerdo con la interpretación que se hacía en Richmond de los futuros acontecimientos militares, y de que obedecieran la orden de enviar tropas. Es decir, casi todos los traslados de tropas se enfrentaron a las protestas del jefe de departamento correspondiente, que casi siempre alegaba un peligro inminente para su propio frente.

Los ferrocarriles de la confederación. La pérdida del tramo Memphis – Chattanooga fue un desastre para el sur.

4º.- Problemas en las cadenas de mando. A raíz de lo dicho anteriormente, Davis tuvo tendencia a saltarse las cadenas de mando, con lo cual más de un jefe de división (por ejemplo) se encontró con órdenes contradictorias emitidas por el presidente confederado unas y por su superior inmediato otras.

5º- Otro de los vicios del sistema fue la falta de asertividad en las órdenes que se enviaban. Esto se debió en parte a que muchos de los altos cargos políticos y militares de la confederación se reconocían más como iguales en una sociedad civil que como miembros de una jerarquía militar; y en parte al hecho de que Davis siempre fue consciente de que no tenía toda la información sobre todo lo que sucedía en un escenario de guerra tan extenso. Pero lo cierto es que órdenes del estilo de “envíe todos los refuerzos disponibles” o “envíe refuerzos si es posible”, se encontraron a menudo con que no había refuerzos “disponibles”, o no era “posible” enviarlos. La historia de la guerra nos habla incluso de tensísimas conversaciones telegráficas entre los implicados.

6º.- Una vez en marcha las tropas, el ferrocarril demostró no estar a la altura de las expectativas. En primer lugar porque la falta de medios para su mantenimiento provocó que los ferrocarriles confederados fueran perdiendo poco a poco su capacidad de transporte; y en segundo lugar porque la conquista por parte de la unión de la línea férrea que iba desde Memphis a Chattanooga, pasando por Corinth y Iuka, obligó a los ferrocarriles del sur a hacer un inmenso rodeo para trasladar tropas de este al oeste o viceversa, hasta el punto de que estas vías perdieron su condición de interiores; y los traslados de tropas confederadas llegaron a ser más largos que los de las tropas unionistas.

El General Ulisses S. Grant fue el tercer comandante en jefe de la unión, y el que terminó la guerra.

7º.- Desde 1862 también empezó a pesar severamente el factor numérico. Con una población varias veces la del sur, y un tejido industrial mucho más denso, el norte no tardó en desplegar ejércitos mucho más numerosos, de modo que las tropas desplazadas acabaron por no ser nunca suficientes como para inclinar la balanza local a favor del sur. Se perdió la posibilidad de efectuar eficazmente “concentraciones en el espacio”.

8º.- Una vez en marcha las tropas, otro de los problemas mayores fue el del aprovisionamiento. Si en las guerras napoleónicas habían hecho falta una media de doce carros por cada mil hombres, en la Guerra Civil Americana esta cantidad ascendió, debido a las malas comunicaciones, al forrajeo sistemático en las zonas de guerra y a la escasa densidad de la población, a entre 20 y 30. Gracias al control de los grandes ríos navegables, los ejércitos federales gozarían de una gran ventaja en este aspecto, pues dispusieron de vías de suministro tan seguras como indestructibles.

Progresión de la guerra. Hubo regiones del sur que ni siquiera vieron acciones militares.

Y 9º.- Quedaba, por fin, la cuestión de encontrar los generales lo suficientemente dispuestos y capaces como para, una vez solventados todos los impedimentos y concentradas las tropas, derrotar al adversario y reenviarlo de vuelta al norte. Pero esta es una cuestión mucho más compleja.

                El fracaso del plan estratégico de Jefferson Davis, por los motivos que acabamos de esbozar, tuvo como fruto diversos intentos de llevar la guerra al norte, como sucedió en la campaña de Gettysburg, o en las de Hood y Jubal Early en 1864; sin embargo ninguna de ellas fue suficiente para reequilibrar la situación, y poco a poco los ejércitos del norte acabaron internándose en el sur profundo: Vicksburg y Atlanta fueron dos conquistas clave, pues la toma de la primera de estas localidades supuso el control del Mississippi, y la segunda la creación de una base estable en las puertas del sur profundo. Aunque los ejércitos confederados trataron de retrasar los avances federales por medio de raids que desbarataran sus sistemas logísticos (empezando por los de Van Dorn  y Kirby Smith en 1862), solo consiguieron retrasar el final. La “marcha hacia el mar” de Sherman y la rendición del Ejército de Virginia del Norte de Lee, sumados a la pérdida de Richmond, la capital confederada, y a las cada vez más intensas penurias de una población económicamente asfixiada, dejaron al sur sin voluntad de seguir combatiendo, y a su gobierno sin capital político para obligarlo; y esto a pesar de que en la ya extinta confederación hubo inmensos territorios que jamás llegaron a ver un solo soldado de azul.

Viene de Estrategia, Como se Ganó y se Perdió la Guerra Civil Americana. (2/3)

Si ge gustó, te puede interesar Los errores cometidos en la campaña de Gettysburg según sus protagonistas (1)

  1. dani says:

    Muy buen trío de artículos. Si os fijáis en el mapa que habéis puesto se puede observar como el Sur fue perdiendo los puertos.

  2. margat says:

    La formulación de una estrategia eficiente por parte de los Estados Confederados era una autentica pesadilla, marcada por una abismal diferencia con sus vecinos del norte.
    La población en edad de ser militarizada en los estados del sur era de 1 millón, mientras que la del norte era de 3,5.
    Por cada 100 armas de fuego que salían de las factorías del sur, 3.200 salían de las del norte.
    El 90% de las manufacturas consumidas en el sur, provenía de los estados del norte.
    Estos son solo algunos ejemplos,para comprender lo complicado que debió resultarle a los dirigentes de Richmond, trazar un plan medianamente consistente.

  3. Javier Veramendi says:

    Buenas noches Margat.

    Con respecto a las armas, lo cierto es que Archer Jones indica que a los estados confederados nunca les faltaron armas. De hecho, parece que su gestión económica de la guerra fue bastante buena.

    Con respecto a la estrategia y a la población movilizable, lo cierto es que los estados del norte no tuvieron en ningún momento los recursos necesarios para ocupar el sur. El territorio era demasiado extenso, y no estaba lo suficientemente poblado como para que un ejército se sostuviera sobre el terreno, de modo que cada vez que se internaban en el sur, los ejércitos de la unión se iban debilitando al dejar atrás guarniciones que vigilaran los ferrocarriles y los puntos de cruce de los ríos. Por ejemplo, en su avance hacia Atlanta Sherman dispuso de 120.000 combatientes; de los cuales 50.000 acabaron vigilando su retaguardia. Es decir, la estrategia del sur pudo funcionar cediendo terreno, dejando que los ejércitos unionistas se debilitaran y enviando caballería a saquear sus líneas de comunicación.

    Finalmente, volviendo a Archer Jones, este explica la derrota del sur en la esfera política. Indica que, simplemente, a los ciudadanos del sur dejó de parecerles rentable el precio que estaban pagando por su independencia, máxime cuando el propio gobierno confederado se planteó liberar y armar a los esclavos (terminando con uno de los elementos definitorios del sur); y Lincoln ofreció una paz en la que los Estados podían reintegrarse en la Unión como si nada hubiera pasado.

    Un saludo.

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