Tras la llegada de los refuerzos británicos, el equilibrio de fuerzas ha cambiado drásticamente en el océano Índico, pues ahora los franceses disponen de 12 navíos, mientras que sus adversarios tienen 17. Solo los holandeses podrían reequilibrar la balanza, pero se negarán en todo momento a desplegar sus 7 navíos y cinco fragatas junto a la escuadra de Suffren. En consecuencia, batallas como la de Sadras y la isla de Providien (narradas anteriormente) o las de Negapatam o Trincomalee (que dejaremos para otra ocasión) no se van a volver a repetir.

Mapa de las acciones terrestres en Cuddalore

Para evitar combatir ante una escuadra tan superior y dado que sus barcos están, además muy dañados, Suffren decide fondear en la rada de Trincomalee, donde estarán bien protegidos, para proceder a las reparaciones necesarias gracias a los repuestos traídos por la flota del almirante Antoine de Thomassin de Peynier. El proceso llevará tiempo, y en mayo solo 5 navíos están ya listos, mientras que los otros aún están siendo carenados. Entretanto, Hughes, aunque sabe dónde está la flota francesa, evitará atacar dentro de la rada y se limitará a efectuar cruceros de bloqueo. Ahora mismo, es en tierra donde están teniendo lugar acontecimientos importantes.

Aprovechando que Tipoo Sahib está combatiendo a los Mahrattas, los ingleses han decidido lanzar una ofensiva terrestre desde Madras, que los lleva hasta la localidad de Cuddalore, defendida por Charles Joseph Patissier de Bussy-Castelnau, largo nombre para un valiente general, que va a plantar cara a pesar de la fiebre y de la gota que lo aquejan. Los ingleses, reabastecidos por su flota, se despliegan en torno a la ciudad y el fuerte, sucediéndose diversos combates, hasta que los defensores se ven obligados a refugiarse en su última línea defensiva. Ante la deserción de algunos de los soldados indios y de los cipayos, la situación no tarde en volverse desesperada.

Sin embargo, Bussy ha sido capaz de pedir ayuda, y en Trincomalee, Suffren ha decidido que es mejor salir a combatir, aunque sea en inferioridad numérica y con los barcos en mal estado, que esperar atrincherados. Así, el 20 de junio de 1783 se producirá la batalla naval de naval de Cuddalore, que acabará con una resonante victoria francesa, y a la que dedicaremos nuestra próxima entrada.

El general James Stuart, el comandante británico en tierra.

Entretanto, cerremos nuestra historia. La batalla de Cuddalore acababa de dar un vuelco a la situación, obligando a los británicos a retirarse hacia Madrás y permitiendo que Suffren empezara a planear un avance hacia dicha localidad para acabar con ellos. Sin embargo, aunque sus protagonistas aún no lo saben (aunque hay teorías que sostienen que los ingleses si lo sabían antes de asaltar la localidad), lo cierto es que había sido la última batalla de la guerra.

De Bussy-Castelnau, en sus años jóvenes, durante su juventud, cuando se cubrió de gloria combatiendo en la India durante la Guerra de Sucesión Austríaca y la Guerra de los Siete Años. Moriría en enero de 1785, apenas dos años después de estos sucesos.

El 29 de junio un parlamentario inglés se presenta ante los franceses. Las noticias que trae deberían alegrar a todo el mundo, aunque tal vez no a Suffren, que ve esfumarse la posibilidad de acabar completamente con sus enemigos. Se ha firmado la paz. El 25 de julio llega un buque correo francés confirmando la noticia a la flota del Índico y, finalmente, el 21 de septiembre, llega el barco que trae el texto de los acuerdos definitivos: los Estados Unidos serán una nación independiente, pues el Reino Unido ha claudicado. También hay órdenes para que la flota vuelva a casa, los navíos de 64 cañones a Tolón, los de 74 a Brest.

Lo que las misivas no dicen es que Francia ha quedado muy dañada económicamente, y las hambrunas por venir van a desesperar al pueblo. Si ha Suffren le quedan cinco años de vida (murió el 8 de diciembre de 1788), a la monarquía francesa apenas le quedaba uno más antes de empezar a tambalearse. El 5 de mayo de 1789, empezaba la Revolución Francesa.

  1. Renato says:

    Excelente artículo, siempre les leo y es la primera vez que les comento. Sigan así, se aprende de vuestra mano, datos hasta ahora (para mi) muy poco ampliados. Un saludo desde Paraguay.

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