1 de Agosto, durante la jornada. El Embajador Cambon en Crisis. 10:00.

¡Van a dejarnos tirados! ¡Van a dejarnos tirados! Gimotea el Embajador Francés, pálido como el papel, al abandonar la sala en la que acaba de reunirse con Lord Grey.

¿Cómo se ha llegado a esto?

Reunión de embajadores, en Londres. Cambon, Lichnowsky, Mensdorf y otros.

LONDRES. A primera hora de hoy el Gabinete se ha reunido para tratar de nuevo el tema de la intervención británica en la guerra. Durante el encuentro los puntos de vista se han polarizado mucho. Morley y Simon, que lideran el grupo anti-intervencionista, exigen una declaración definitiva que diga que el Gobierno Británico no intervendrá en la guerra. Churchill, por otra parte, se muestra belicoso, exigiendo a su vez la movilización inmediata del ejército; y Lord Grey amenaza con dimitir si se acuerda emitir la declaración solicitada por los dos primeros.

Finalmente, el gabinete ha acordado oponerse al despliegue de una Fuerza Expedicionaria Británica en el continente, pero nada más.

Posteriormente, Cambon se ha reunido con Lord Grey, quien le ha informado de que el Gabinete se opone a la intervención. Cambón ha protestado, ha dicho que se negaba a transmitir esta información a París y que les dirá que no se ha tomado ninguna decisión. Pero si se ha tomado, le contesta Grey.

Cambon, desesperado, ha cambiado de argumento. Ha recordado a Grey el Convenio Naval de 1912, en virtud del cual Francia ha trasladado toda su flota metropolitana al Mediterráneo, y ha dejado sus puertos y sus defensas navales en las costas norte y atlántica sin capacidad de defensa; pues se suponía que se encargaría de ello la Royal Navy. ¿Acaso no tiene entonces el Reino Unido la obligación moral de ayudar al menos con su flota?

Grey ha reconocido que un ataque alemán contra la costa francesa o la violación de la neutralidad belga podrían alterar el punto de vista de la opinión pública británica. Pero ha sido su única concesión. Lo cierto es que hoy mismo el Daily News publica un artículo del liberal George Gardiner titulado: “no debemos luchar”, que razona la inexistencia de conflicto alguno entre la Gran Bretaña y Alemania; y que la derrota de Alemania supondría una dictadura rusa sobre toda Europa y Asia.

Ya hemos visto en qué estado ha abandonado Cambon la reunión.

No obstante, se va a recuperar con rapidez y esta tarde ejecutará una jugada maestra. En un encuentro con George Lloyd, miembro del parlamento por el partido conservador, va a indicarle que el Ministro de Asuntos Exteriores ha echado la culpa de la neutralidad británica a la oposición conservadora. Lloyd niega de inmediato tal cosa y al abandonar el despacho de Cambon se va a poner a organizar de inmediato un lobby pro-intervención dentro de su partido.

 

¿Quieres opinar sobre esta noticia? Debate: El Desencadenamiento de la Primera Guerra Mundial

Viene de: 1 de agosto, de madrugada. Un Rey en la Cama.

Sigue en: 1 de agosto, por la tarde. ¡Guerra en el Este! ¿Y en el Oeste?

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.