20 de junio de 1783. La batalla naval de Cuddalore

 

Aquel día, y a pesar de la pérdida del Orient y del Bizarre, embarrancados, cuyas tripulaciones habían ido a reforzar los demás navíos, la flota francesa seguía escasa de hombres, una carencia que ni tan siquiera dejando en puerto varias fragatas y reuniendo a los marineros de los transportes se había podido suplir. A modo de ejemplo, los navíos de 74 cañones tienen una dotación de 500 personas, de los que tan solo la mitad son marinos.

La batalla de Cuddalore, con la fragata Cléopatre, en la que navegaba Suffren, a la izquierda de la línea francesa.

Sin embargo, como vimos anteriormente, Suffren ha decidido dar batalla, y para ello diseña, nuevamente, un plan audaz. Mientras sus ocho navíos de 64 cañones formarán una línea larga, bastante separados unos de otros, para entretener al centro y a la vanguardia británicos; sus 5 buques de 74 piezas atacarán la retaguardia para destruirla, apoyados por sus buques más pequeños: la fragata Consolante y los navíos Flamand y Petit Hannibal.

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La Campaña India del Bailío de Suffren (1783)

 

Tras la llegada de los refuerzos británicos, el equilibrio de fuerzas ha cambiado drásticamente en el océano Índico, pues ahora los franceses disponen de 12 navíos, mientras que sus adversarios tienen 17. Solo los holandeses podrían reequilibrar la balanza, pero se negarán en todo momento a desplegar sus 7 navíos y cinco fragatas junto a la escuadra de Suffren. En consecuencia, batallas como la de Sadras y la isla de Providien (narradas anteriormente) o las de Negapatam o Trincomalee (que dejaremos para otra ocasión) no se van a volver a repetir.

Mapa de las acciones terrestres en Cuddalore

Para evitar combatir ante una escuadra tan superior y dado que sus barcos están, además muy dañados, Suffren decide fondear en la rada de Trincomalee, donde estarán bien protegidos, para proceder a las reparaciones necesarias gracias a los repuestos traídos por la flota del almirante Antoine de Thomassin de Peynier. El proceso llevará tiempo, y en mayo solo 5 navíos están ya listos, mientras que los otros aún están siendo carenados. Entretanto, Hughes, aunque sabe dónde está la flota francesa, evitará atacar dentro de la rada y se limitará a efectuar cruceros de bloqueo. Ahora mismo, es en tierra donde están teniendo lugar acontecimientos importantes.

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12 de abril de 1782, la batalla de la isla de Providien.

 

También conocida como primera batalla naval de Trincomalee, podemos decir que esta batalla había comenzado a fraguarse el día 9 cuando Suffren inició la caza de la escuadra de Hughes, que navegaba hacia dicho puerto. Los dos días siguientes fueron testigos de como ambas flotas maniobraban, con el británico tratando de alargar las distancias, pero incapaz de hacerlo debido a la lentitud de sus transportes, mientras el francés intentaba posicionarse de modo favorable para atacar. Finalmente, en la noche del 11 al 12, Suffren se arriesga, sigue navegando en la oscuridad y, al amanecer, consigue avistar a la flota inglesa justo donde la quiere, entre él, que se halla en alta mar, y la costa. Hughes tendrá que combatir si quiere llegar a puerto.

Pero antes de entrar en faena, hagamos recuento. Aquel día los franceses, comandados por el bailío de Suffren y por el capitán Tromelin, disponen de 12 navíos: Vengeur, Artésien, Petit Annibal, Sphinx, Héros, Orient, Brillant, Sévére, Ajax, Annibal, Flamand y Bizarre (mas cuatro unidades menores), con un total de 776 cañones; mientras que sus oponentes, comandados por el contralmirante Hughes y el comodoro King, disponen de 11: Exeter, Sultan, Eagle, Burford, Monmouth, Superb, Monarca, Magnanime, Isis, Hero y Worcester, sumando entre ellos 730 cañones. Como se puede ver, en esta ocasión la diferencia no es muy acusada, pero los franceses tienen el barlovento, y están mejor posicionados.

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17 de febrero de 1782, la batalla de Sadras.

 

Aquella mañana, dos flotas poderosas se hacían frente no lejos del puerto de Sadras, la francesa, comandada por el bailío de Suffren, con 12 navíos, desplegaba un total aproximado de 776 cañones, mientras que la inglesa, comandada por el contralmirante Hughes, solo tiene 9 navíos, que suman un total de 592 cañones (sin incluir las carronadas). La iniciativa la tienen los franceses, que tienen el viento a favor, pero el comandante en jefe de la flota inglesa espera que, como suele suceder en esa época del año, el viento role en algún momento del día, con lo cual se limita a cerrar su formación y maniobrar tratando de retrasar el inicio del combate.

Una vista idealizada de la batalla de Sadras. Aun así, podemos apreciar cierto desorden en la disposición de las velas francesas, a la derecha.

Es una iniciativa acertada, porque en torno a las 15:00, un violento chaparrón desorganiza la flota francesa mientras se dirigía hacia su enemigo y los barcos pierden sus posiciones. El plan de Suffren había sido atacar la mitad posterior de la línea inglesa, organizando su flota en dos filas, una de las cuales debía cruzar la popa de la formación británica para atacarla desde el sur mientras la otra se ponía en paralelo por el norte, atrapándola juntas entre dos fuegos. Sin embargo, ya sea porque el comandante en jefe francés no ha sido capaz de explicar bien sus planes, ya sea debido a la desorganización provocada por el clima, va a ser el azar quien decida la formación francesa, y no el plan de batalla previsto.

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La Campaña India del Bailío de Suffren (1782)

 

                El 7 de diciembre de 1781 la escuadra del almirante D’Orves abandona por fin Île de France con destino a las costas de la India. Se compone de 11 navíos de línea, 5 fragatas y otros barcos ligeros y 8 buques de transporte, todos ellos operacionales y con sus dotaciones completas, pero no tienen repuestos, con lo que la escuadra tendrá que tener muchísimo cuidado a la hora de arriesgarse a sufrir daños, pues no tienen con que repararlos. A bordo viajan un total de 8500 marinos y 2300 soldados.

Mysore y la costa este de la India, donde tuvieron lugar las acciones navales que comentamos.

                Para Suffren el viaje no empieza mal, pues el 22 de enero se topan con el navío inglés Hannibal, que capturan y redenominan Petit-Hannibal, para distinguirlo del buque propio que lleva el mismo nombre; y el 3 de febrero el almirante D’Orval, que sigue enfermo y morirá seis días más tarde, le cede el mando de la escuadra.

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La Campaña India del Bailío de Suffren (el combate de La Praya -16 de abril de 1781)

 

                Brest, 22 de marzo de 1781, una gran armada abandona el puerto para adentrarse en el Atlántico. El grueso de esta fuerza lo comanda el almirante De Grasse, y su destino es la costa americana; pero hay otro destacamento, una fuerza menor que ha zarpado junto con la gran flota para engañar a los observadores enemigos, y que se separa una vez llegados a mar abierto. Se trata de la escuadra comandada por el aún capitán de navío Suffren, formada por cinco buques de guerra: Héros, Annibal, Artésien, Vengeur y Sphinx  y una corbeta (356 cañones en total), y ocho buques de transporte. Su misión es marchar hacia Sudáfrica y el índico, pues pocos meses antes (el 24 de diciembre de 1780) el Reino Unido ha declarado la guerra a Holanda y ahora sus colonias están en peligro, sobre todo la de Ciudad del Cabo, escala vital en la ruta de los mares de oriente.

Escena de la batalla, en la que se pueden ver los navíos combatiendo.

                Se sabe que los británicos han enviado una fuerza para tomar esta colonia, y la misión fundamental de Suffren es llegar primero para desembarcar a los 1200 hombres que transporta antes de seguir hacia Île de France, en el índico, donde se pondrá a las órdenes del almirante D’Orves. Su competidor, que le lleva una semana de ventaja, es el comodoro Johnstone, que comanda una fuerza compuesta por cinco navíos: Romney, Hero, Monmouth, Jupiter e Isis; tres fragatas: Diana, Active y Jason: y tres buques más ligeros: Terror, Infernal y Rattlesnake. Todos ellos forman la fuerza que escolta a 14 “indiamen” (los barcos de la compañía de las indias orientales, que solían ir artillados con unos 20-30 cañones cada uno) y 11 buques de transporte. En total, la escuadra británica cuenta con un millar de piezas de artillería.

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La Campaña India del Bailío de Suffren (el personaje)

 

                Pierre Andre de Suffren nació el 17 de julio de 1729, tercer hijo de una familia de nueve hermanos, de los cuales dos niños morirían siendo muy pequeños, su padre era Señor de la Môle, de Richebois y de Saint Cannat, y marqués de Saint Tropez, nobleza suficiente como para que el joven sea inscrito en la Orden de Malta en septiembre de 1737. Sin embargo, como los novicios han de tener un mínimo de 11 años, el padre adelantará la fecha oficial de su nacimiento a 1726. Pasará los años siguientes estudiando con los jesuitas, en Tolón, y recorriendo su costa natal, donde nacerá su interés por el mar.

Plano esquemático de la batalla de Tolón.

                Terminada la primera parte de su educación, Suffren tiene 14 años cuando entra en la Escuela de Guardiamarinas, y solo quince cuando, el 22 de febrero de 1744, hallándose a bordo del Solide, un navío de 64 cañones, participa en su primera batalla, la de Tolón, o del cabo Sicié, que enfrenta a las armadas española y francesa contra la británica. Con la Guerra de Sucesión Austríaca (en lo que a España se refiere, la Guerra de la Oreja de Jenkins) en pleno apogeo, Suffren participa en diversas acciones por todo el escenario naval, hasta que en octubre de 1747, hallándose a bordo del Monarque, de 74 cañones, tiene que participar en la protección de un convoy atacado por una escuadra francesa superior en el que, finalmente, su navío quedará deshecho y el será capturado.

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