Como se ha podido comprobar en artículos anteriores, en la década de 1920 y sobre todo 1930, los subfusiles que aparecieron en Alemania fueron variados.

Con la llegada de los nazis al poder en 1933 las restricciones del Tratado de Versalles comenzaron a flaquear y el rearme alemán comenzó de manera imparable. Años antes, en 1932, Emil Bergmann había diseñado un subfusil muy parecido al MP-18/28, pero con ciertas diferencias. En un primer momento la patente fue cedida a una empresa armamentística danesa, que, comenzó a producir dicha arma para suministrársela a su ejército. Así es como apareció el BMP-32.

Después de varios años, E. Bergmann volvió a retomar el diseño de su subfusil, ya que este tenía fallas. Tras diferentes mejoras, apareció el MP-34, que no debe confundirse con el subfusil S1-100 con el que tiene cierto parecido, pero tiene otro origen totalmente distinto. La Compañía Bergmann era pequeña y su capacidad de producción limitada, por lo que se tuvo que traspasar la misma a una de las plantas de otro importante fabricante de armas, Walther. De este primer modelo se fabricaron 2.000 unidades. En 1935 apareció una nueva versión menos costosa de producir, esta recibió la denominación de MP-35, aunque era el mismo arma.

De esta nueva versión se ensamblaron bastante más unidades; además las dos variantes fueron exportadas a otros países. Algunas de ellas llegaron a Latinoamérica donde se utilizaron en la desconocida Guerra del Chaco y también llegaron a Suecia y Etiopía. El MP-35 disponía de disparo selectivo y se montaba con un sistema de cerrojo que recordaba a los fusiles Mauser. Una diferencia perceptible con otros subfusiles alemanes era que el cargador se introducía por el lado derecho, cuando normalmente se hacía desde el izquierdo.

Respecto a este subfusil y la Guerra Civil Española, las fuentes dan por seguro que llegó a la Península Ibérica. El autor Juan L. Calvó en un artículo publicado en la revista Armas y Municiones también asegura que este tipo de armas llegó a España durante la guerra. Parece ser que los MP-35 llegados a España fueron entregados a las unidades del Ejército Sublevado, no hay datos sobre el Ejército Popular. Estos subfusiles llegarían a manos de los rebeldes gracias, primero, a la Legión Cóndor, y segundo por el famoso HISMA (Sociedad Hispano-Marroquí de Transportes), una empresa fantasma alemana dedicada al envío de material de guerra al ejército de Franco. 

La cantidad exacta de MP-35 que pudieron llegar es desconocida. Actualmente se baraja una cifra de cerca de unos 170, aunque una parte de ellos seguramente fueran MP-28. En cualquier caso, su escaso número no fue relevante para el conflicto, ya que en la posguerra no hay noticias de esta arma. Si los lotes enviados hubieran sido notables, el ejército español de 1940 los hubiera reutilizado.

Características;

Longitud: 840 mm

Peso: 4,5 kg

Calibre: 9 x 19 mm “Parabellum”

Cargador: recto con capacidad de 20 o 32 cartuchos

Cadencia de disparo: 540 disparos por minuto

Imagen 1: vista de un subfusil MP-35

Imagen 2: subfusil MP-35 desmontado

Viene de Subfusiles de la Guerra Civil (VII) – El Labora

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