El material soviético fue el más abundante en las filas republicanas. El Tratado de No Intervención de las potencias democráticas occidentales condenó a la II República.

Esta buscó comprar armamento a otros países, como hemos visto en anteriores artículos. De la Unión Soviética llegaron muchos modelos de armas, pero curiosamente muy pocos subfusiles. Por aquel entonces, en la URSS se había diseñado el PPD-34. Este subfusil era una copia de dos subfusiles disponibles en la época, el Soumi M31 filandés y el MP-18/28 alemán.

El PPD-34 fue el modelo primigenio de la serie de subfusiles soviéticos que luego llegaron a partir de 1940, tales como el PPD-40, PPSh-41 y el PPS-43. Sin duda una de las características más llamativas de estos modelos, a excepción del PPS-43, fue el uso de un cargador de tambor de gran capacidad. El PPD-34 fue fabricado en pequeños lotes, pues era costoso. Nunca llegó a ser reglamentario del todo para la tropa, como si lo fue el PPD-40 y sucesivos. Aunque su fabricación era costosa, los diseñadores soviéticos le añadieron el baño cromado, cualidad que permitía al subfusil resistir a la suciedad y al óxido. A partir de este modelo, el cromado fue introducido en otros subfusiles soviéticos.

El peso era de cinco kilos y medio, lo que es un peso bastante grande para un arma de este tipo. Sin embargo, esta característica era compensada por su robustez y fiabilidad. Los cargadores básicos estándar que utilizaban eran de tambor con cuarenta cartuchos de capacidad. A pesar de todo, también podía utilizar cargadores curvos de veinte o treinta y cinco cartuchos. Su participación en la Guerra Civil Española fue más que tímida, puesto que se especula que se recibieron solo unos pocos lotes, no se sabe si de centenares o incluso de decenas.

El fallecido historiador británico Gerald Howson, en su obra Armas para España: la historia no contada de la Guerra Civil Española afirma la llegada de 8.400 de estos subfusiles en el navío Bonifacio el 7 de febrero de 1938. Este dato queda en entredicho, y como dicen los compañeros de la web SBHAC, son demasiados subfusiles para que no quedara constancia de ellos tras el conflicto. El ejército español de la década de 1940, falto de material como estaba, los hubiera reutilizado, como hizo con otro tanto material republicano. Finalmente, los amigos de SBHAC también tienen testimonios de cómo a estas armas se las conocía popularmente como “regaderas” debido a los orificios del cañón. Se habla también de que los subfusiles PPD-34 llegados a la zona republicana solo disponían del cargador estándar de treinta y cinco cartuchos.

Características del subfusil PPD-34:

Longitud: 779 mm.

Peso: 5,5 kg.

Calibre: 7,62 x 25 mm Tokarev

Cargador: recto, 20 o 35 cartuchos; tambor de 40 cartuchos

Cadencia de disparo: 800 disparos por minuto.

Viene de Subfusiles de la Guerra Civil española (IV) – El Erma EMP

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