El Trágico Hundimiento Del Submarino C-4

El día 27 del pasado mes de junio, la localidad mallorquina de Sóller, y concretamente su endémica y mundialmente zona portuaria, tuvo lugar, como cada año por esta fecha, un emotivo acto en recuerdo de una tragedia naval ocurrida en esas aguas sesenta y ocho años, en la que perdieron sus vidas 44 militares de nuestra Marina de Guerra, y que sus empleos y nombres figuran en un plaza de bronce en la estación Naval de esa hermosa y romántica ciudad mallorquina de la Serra de Tramuntana.

Este submarino, perteneciente a la clase C, fue construido por la Sociedad Española de Construcciones Navales de Cartagena, del tipo “Holland” dentro de la serie 105F, anteriormente se habían construido los C-I, C-2 y C-3.La quila le fue puesta el 5 de mayo de 1924, botado el 6 de julio de de 1929, entregado a la Marina de Guerra el 1 de septiembre de ese mismo año, realizando su primera maniobra marítima dos meses después, participando, y con gran éxito, tácticas contra otros submarinos españoles muchos más anticuados que él, los de las series A y B.

Sus principales características, casi similares de las unidades de su clase, eran: desplazamiento en superficie 925 t., en inmersión 1144 t; manga 6,3m; eslora 73,3 m; calado 5,7 m; propulsión 2 motores diesel Vickers, 2 eléctricos, 2 hélices; potencia en superficie 1.000 CV, en inmersión 375 CV; velocidad en superficie 16,5 nudos, en inmersión 8,5 nudos; autonomía 320 millas a 16 nudos en superficie, 150 millas a 4,5 nudos en inmersión; armamento, 6 tubos lanzatorpedos de 533 mm, 1 cañón Bonifaz de 75 mm., la tripulación era variable entre 40 y 50 personas, el primer comandante que tuvo el C-4 fue el capitán de corbeta Manuel Pasquin de Flórez (1929-1931) y el último, el del mismo empleo Francisco Reina Carvajal (1946).

El 18 de julio de 1936, día en que se dio inicio la Guerra Civil en España, la mayoría de unidades submarinas quedaron en zona republicana, sus mandos fueron relevados por otra oficialidad, aunque la mayoría de ellos por personal soviético, situación que no ocurrió con el submarino que tratamos, ya que su nuevo oficial al mando fue el Capitán de Corbeta Jesús Lasheras Mercadal. En base en Cartagena, durante la contienda participó en constantes servicios por el Mar Mediterráneo, Estrecho y Mar Cantábrico, en uno de ellos sofrío un bombardeo causándole graves desperfectos en el casco, por lo cual, el 27 de agosto de 1937 se traslada a los arsenales de Burdeos, en Francia, para su reparación permaneciendo hasta el 14 de abril del año siguiente, con nuevo mando, el soviético G.I. Kuzmin, cuyo nombre de guerra era Víctor Nicolás, con rumbo a Cartagena, ya que Lasheras había desertado pasándose al bando Nacional.

El 12 de agosto de 1938, el submarino C-4 protagonizó uno de los históricos de nuestro país, el nacimiento del correo submarino. A las 20:00h de ese día, zarpaba del puerto de la ciudad de Barcelona con destino a Maó, capital de la isla de Menorca, llevando a bordo dos sacas postales que contenían 1.100 cartas de correspondencia ordinaria, un centenar de postales y 300 certificados, siendo algunos encargados para la Agencia Filatélica Oficial para su posterior venta a coleccionistas. En la ida figuraba en todos los envíos el matasellos “CORREO SUBMARINO 11 DE AGOSTO 1938 BARCELONA”, un día antes de la partida, y en el regreso, “CORREO SUBMARINO 13 DE AGOSTO DE 1938 MAHON “, aunque la travesía fue realizada al día siguiente, siendo la tarifa única de 3,75 ptas.

Por hora de viaje; en cuanto a los valores faciales de los sellos emitidos para la ocasión, y en el que estaban submarinos en servicio en ese momento, fueron de 1 (20.000 ejemplares) y 15 (8.000 ejemplares) ptas. con el submarino D-1, construido en 1933 pero que entró en servicio en 1944; de 2 (15.000 ejemplares) y 6 (10.000 ejemplares) ptas., con un submarino A-1, tres unidades fueron compradas en Italia; y de 4 (12.000 ejemplares) y 10 (10.000 ejemplares) ptas., el submarino era el de tipo B-2, seis unidades construidas en Cartagena. En el año 1988, con motivo del cincuenta aniversario de ese hito histórico, la Fabrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT), emitió una serie de sobres timbrados y matasellados, y hojitas bloque con los valores faciales originales, hojas y sobre conmemorativo que adjunto imágenes en este artículo y los cuales forman parte de mi colección de filatelia.

El 5 de marzo de 1939, el C-4, tras un bombardeo que sufre la Base Naval de Cartagena, zarpa junto a otros buques rumbo a Argel, pero las autoridades galas le deniegan la entrada a puerto sugiriéndole que atraque en Bizerta, en Túnez, donde solicitan asilo político, pero parte de la tripulación fue internada en campos de concentración quedando a bordo una pequeña dotación para vigilancia. El último día de ese mes de marzo, el teniente de navío Juan García, de la Marina Nacional, llegaba al puerto tunecino haciéndose cargo, con nueva tripulación, del submarino que tratamos, llegando a Cádiz el 2 de abril, pasando a la segunda situación, siendo dado de alta en la Marina Nacional el 12 de mayo.

El 27 de junio de 1947, en unos ejercicios navales, una flotilla de submarinos, compuesta por el “General Sanjurjo, el C-2 y el C-4, salían de la Estación Naval de Sóller (Mallorca) realizando varias maniobras de inmersión y de superficie. Tras esas prácticas, las tres unidades pusieron rumbo a 15 millas del faro del Cap Gros, desplegándose en formación de triangulo equilátero de 10 millas y cambiando de rumbo frecuentemente. Faltaban 17 minutos para el medio día horario, cuando el submarino C-2 dio aviso del avistamiento de “Churruca”, “Lepanto” y “Alcalá Galiano, destructores que también participaban en esos ejercicios tácticos. Minutos después, el C-4 subió a la superficie, y por causas desconocidas, impactó con el “Lepanto” y partido en dos mitades se hundió en el fondo del mar, no pudiendo hacer nada para salvar a su tripulación.

Por cuestiones varias hicieron que parte de la dotación del C-4, al quedarse en tierra en ese fatídico día, salvasen sus vidas: el Teniente de Navío Enrique Rolandi Gaite, segundo comandante del sumergible, con proceso gripal; el Cabo 1º Manuel Nieto Fernández y el Cabo 2º Matías Peña, ambos de especialidad de torpedistas, se quedaron en el arsenal para preparar la munición a disparar en las siguientes jornadas de las maniobras navales; el Marinero 2º José Gutiérrez Menéndez por ser el estafeta del navío; y uno más, no perteneciente a la tripulación pero agregado, que no he podido localizar su empleo y nombre que se quedó en la Base Naval redactando los partes de maniobras de los días anteriores.

En el D.O. nº 34 de la Armada del día 7 de febrero de 1947 se le daba oficialmente de baja en la Lista Naval. “Visto el testimonio de la causa nº 70 de 1946, instruida en el Departamento Marítimo de Cartagena, con motivo de la pérdida del Submarino “C-4” y habiendo sobreseída definitivamente, por no existir indicios de responsabilidad criminal por parte de persona determinada, vengo en disponer sea dado de baja en la Lista Oficial de buques de la Armada el antes citado “C-4”.

La Estación Naval de Sóller, conocida popularmente como Sa Base, tiene su origen en el 14 de abril de 1937 mediante una orden ministerial con el fin de dar cobijo a la flota de submarinos y en sus instalaciones podían dar albergue a unos mil marinos; aunque a decir verdad, ya en el año 1915, en plena I Guerra Mundial, el Port de Sóller era lugar para repostaje de submarinos alemanes, carburante que era suministrado por la petrolera del financiero mallorquín Joan March Ordinas. Además de los submarinos, esta estación, durante la Guerra Civil, fue base permanente del destructor “Almirante Miranda”.

Al finalizar la guerra en España fue reconvertida en Escuela de Armas Submarinas, escuela que se instaló en el antiguo convento de monjas y que permaneció activa hasta 1972, hoy en día ese lugar acoge el Museu del Mar. Finalizando la década de los años setenta del pasado siglo España entra en la Otan y el uso de Sa Base empieza a declinar. En 1998, el Ministerio de Defensa cedió al ayuntamiento de Sóller 25.000 metros cuadrados de la estación. Hoy en día parte de las instalaciones navales están dedicadas a residencia de vacaciones de miembros de la Marina.

MEMENTO, ET EOS, QUI EXAUCTORATI HONOREM PATRIAE, REQUIESCANT IN PACE, AMEN

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