La primera ametralladora verdaderamente portátil fue inventada en 1874 por un oficial del ejército norteamericano, el capitán William Gardner.

La Gardner original tenía varios cañones fijos que eran alimentados desde una tolva vertical, pero tras una serie de pruebas, Gardner desarrolló una ametralladora de un solo cañón que empleaba un cargador en forma de peine para sostener los cartuchos. Se podía utilizar tiro a tiro o como ametralladora. La cadencia de fuego en este último modo era de 120 disparos por minuto.

El mecanismo de disparo era parecido al de las anteriores. Con el giro de la manivela se abría la recámara, se depositaba el cartucho alimentado desde el peine y tras percutir y disparar, el giro de la manivela abría la recámara, expulsaba el casquillo e introducía otro nuevo.

Una característica de la ametralladora de Gardner era su montaje en trípode, lo que le permitía ser empleada en un parapeto, y también ser desmontada y acarreada, arma y trípode, a lomos de caballo (ambas cosas pesaban menos de 100 kilos).

Las potencias occidentales no estuvieron rápidas a la hora de ver el verdadero potencial de las ametralladoras pero, sin embargo, modelos como la Gatling fueron vendidos a una serie de países de Oriente Medio, además de a China y a Japón. La Marina Real británica quedó impresionada con las pruebas de la Gardner y la adquirió para dotar a sus buques de guerra y para equipar a su infantería de marina.

Los rusos fabricaron su propia versión de la Gatling, y la emplearon en la guerra de 1877-78 contra los turcos, particularmente en dos operaciones de sitio. Aunque los turcos estaban en una gran inferioridad numérica, sus fusiles de retrocarga eran un magnífico adversario para los asaltos frontales de infantería rusos, de modo que los mandos del ejército del zar tuvieron que emplear la Gatling como apoyo a estos ataques.

Versión naval

Resulta curioso que fuesen las brigadas navales británicas combatiendo en tierra en la batalla de Alejandría de 1882, y más tarde en Sudán y en curso alto del Nilo, las que demostrasen que sus ametralladoras Gatling y Gardner eran mucho más eficientes empleadas como armas de infantería y no como piezas de artillería de campaña.

En pocos años entraría en servicio la primera ametralladora verdaderamente automática, la Maxim, de la que hablaremos en la próxima entrada.

Viene de Las primeras ametralladoras (II) – La Gatling

  1. Gustavo Adolfo Gárriz López says:

    Parece que las Gadner eran letales aunque muy propensas a fallar debido a la suciedad etc…en Abu Klea, cuando las columnas británicas intentaban socorrer a Gordon en Jartum a principios de 1885, la única ametralladora Gadner de la Brigada naval que marchaba con la columna se quedo encasquillada y sus sirvientes fueron rodeados y abatidos…y eso que se enfrentaban a enemigos que fiaban todo al cuerpo a cuerpo en ataques frontales con una nula disciplina de fuego.
    Cuadros británicos y fuego de Martini Henry, cañon y ametralladora frente a fanatismo lanzas y espadas…en Sudáfrica y contra enemigos armados con las mismas armas, o mas tarde los Mauser, los brits se comieron los mocos.
    Saludos

  2. Dani says:

    La pólvora negra deja muchos residuos y por eso es complicado hacer armas que funcionen bien después de muchos disparos. Hasta que no llegó la pólvora sin humo…………

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