Cuando Nelson puso en estado de navegar el Agamemnon a comienzos de la guerra con Francia en 1793, se llevó como parte de la tripulación a una serie de mozalbetes de su propio condado de Norfolk.

Entre ellos estaba William Hoste, por entonces de doce años de edad, que se convertiría con el tiempo en uno de sus mejores oficiales. Este discípulo aventajado de Nelson sirvió con él en numerosas batallas, incluidas las del Cabo de San Vicente y la del Nilo, siendo capitán a la edad de veintidós años. Siempre le pesaría no haber combatido en Trafalgar por haber estado desempeñando una misión en otro lugar.

Hoste se hizo un nombre en buques de guerra más pequeños, bergantines y fragatas, donde se forjó una reputación en misiones con mandos esencialmente independientes en un área de operaciones relativamente aislada como era la del Adriático. El mayor logro de Hoste fue una victoria en miniatura en la que el buque insignia tenía solo 32 cañones.

Y lo mejor era que la había obtenido contra una fuerza superior, algo que le hubiese gustado a Nelson. Además mostró lo apropiadas que eran las tácticas empleadas en Trafalgar cuando se empleaban contra un enemigo compacto, bien preparado y resuelto.

Un control semejante del Adriático fue posible para las fuerzas británicas, una vez se hubo generalizado la guerra en el mar, mediante el empleo de fragatas. Al estar el litoral en  manos de Francia y sus estados satélites, y ser la costa particularmente accidentada, principalmente en su lado oriental balcánico, la zona era muy dada a la guerra irregular.

William Hoste

Fue en el mes de marzo de 1811 con bandera de comodoro en el Amphion, una fragata que le había dado Nelson y que hacía tiempo que necesitaba un buen carenado, cuando Hoste tuvo su encuentro más famoso. Había elegido Lissa como base y fondeadero, y fue en las costas de esa isla donde su pequeña fuerza (Amphion, de 32 cañones; Active, de 38 cañones; Volage, de 22 cañones; y el Cerberus, de 32 cañones) avistó a un escuadrón de buques franceses y venecianos integrado por cinco fragatas, una corbeta, un bergantín, dos goletas, una cañonera y un jabeque.

Al mando de esta fuerza variopinta iba el comodoro Dubordieu, que procedía de su base de Ancona, en territorio de los antiguos Estados Pontificios. Dubordieu puso a seis de sus buques en línea. Su poderío de combate era relativamente imponente, con los Favorite, Flore, Danae y Carona, todos de 44 cañones; el Bellona de 32, y el Carolina de 28.

 

El objetivo de Dubordieu era derrotar primero a Hoste y luego ocupar Lissa. Al estar al otro lado del Adriático, la ocupación de la isla le hubiese brindado la oportunidad de controlar la parte septentrional del mar, incluido Venecia y sus accesos.

A primera hora de la mañana del 13 de marzo de 1811, la Active informó que había divisado una extraña flota por barlovento, era hora de desplegarse para la batalla, prolegomenos y desenlace que veremos en la próxima entrada.

Sigue en Batallas navales – 1811 La otra batalla de Lissa (II)

 

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