7:10 am: Continúa el baño de sangre en Playa Omaha. Está llegando la segunda oleada de tropas.

En un sector hay tanto humo que es difícil para los timoneles de las lanchas saber qué está sucediendo; pueden oír el estruendo de las armas de fuego pero no se imaginan que son los alemanes los principales responsables. Un oficial que se hace una idea clara de lo que sucede en su sector de playa es el teniente McNabb. Les está diciendo a los hombres de su Higgins que mantengan las cabezas agachadas para que no vean lo que sucede y se desmoralicen.

La Higgings del capitán Smith está a unos 500 metros de la playa de Omaha, y a apenas unos metros de otras lanchas a ambos lados. Las bordas chirrían cuando se tocan entre sí. De repente un sonido áspero indica que están varando en la orilla. El timonel de la Navy se dispone a bajar la rampa. El capitán Smith el grita que no lo haga, ya que puede oír claramente los impactos de fuego de ametralladora contra el acero de dicha rampa y de los costados. Las ráfagas se trasladan entonces a la lancha que ha varado a la izquierda.

«¡Ahora! ¡Baja la rampa!», le gritó el capitán. Ésta cae y los 34 hombres saltan a la orilla. Las ráfagas vuelven poco después cazando a los dos últimos soldados en abandonar la lancha.

La Compañía D tiene que desembarcar a unos 30 metros de la orilla. El primer hombre en salir de la lancha del sargento Slaughter salta en el momento en que una ola empuja la lancha hacia delante y el soldado muere aplastado bajo la quilla. La compañía está bajo un intenso fuego cruzado, y como los miles de hombres que han desembarcado antes que ellos, las tropas tratan de ganar la playa saltando por los laterales de la lancha. Algunos corren hacia popa a refugiarse del fuego de las ametralladoras.

Los recién desembarcados no podían imaginar una potencia de fuego semejante, pensaban que las Compañías A y B habrían neutralizado a los alemanes para entonces. Algunos hombres lloran, otros maldicen y otros se lo hacen encima. Slaughter es el último en salir. Se sienta en la rampa y espera a que el balanceo de las olas sea favorable para el salto. No quiere morir aplastado por la lancha.

En los acantilados de Pointe du Hoc, tras sufrir numerosas pérdidas, los Rangers han logrado llegar finalmente a la cima, apoyados por los cañones del USS Satterlee y el HMS Talybont. La mayoría de los alemanes habían huido. Transmiten de inmediato el mensaje de radio previsto para el caso de que la misión fuese un éxito: «Praise to the Lord». Sin embargo, pronto descubren que la información de inteligencia era defectuosa.

Han luchado y muerto en los acantilados para nada. Las baterías no eran operativas, no había cañones emplazados. Los postes con cable telefónico instalados en todos los emplazamientos habían logrado engañar al reconocimiento aéreo y a la información de la resistencia.

Viene de Playa Omaha hora a hora (II) – 75.º Aniversario: 6:30-6:45 a.m.

Sigue en Playa Omaha hora a hora (IV) – 75.º Aniversario: 7:35-7:40 a.m.

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