Hasta ahora habíamos visto que los prisioneros de la tripulación alemana no habían podido comunicar a sus familiares que estaban vivos, en flagrante violación de la Convención de Ginebra.

El almirante King dio la orden, asumiendo toda la responsabilidad. La Marina norteamericana entendía que  era esencial que nadie supiera que el submarino U-505 se hallaba en manos estadounidenses. Los prisioneros trataron por todos los medios de hacer saber a su gobierno y a sus familias lo que había sucedido. En cierta ocasión se hicieron con algunos globos y los llenaron con helio acumulado de forma casera a partir de algunos productos de limpieza que tenían a manos en el campo. Se adhirieron mensajes a los globos y se soltaron en la noche de Louisiana. Con toda seguridad no lograron llegar hasta nadie que pudiera hacer llegar el mensaje a Alemania. Tras la guerra, los prisioneros volvieron a casa para la sorpresa de sus seres queridos.

A pesar de las dificultades, Gallery y su agrupación naval, con alguna ayuda, lograron ultimar el remolque del submarino hasta la bahía de Port Royal en Bermuda. Miembros de la partida de salvamento desconectaron los motores diesel de los motores eléctricos lo que hizo que funcionaran sus hélices mientras era remolcado. A su vez, las revoluciones sirvieron para recargar lo suficiente las baterías eléctricas como para poner en funcionamiento las bombas de achique y sacar el agua de los compartimentos.

Después de tres días, con el submarino prácticamente reflotado y sin peligro ya de hundimiento, la agrupación naval se reunió con un remolcador. El submarino se enganchó al mismo y se hizo cargo desde ese momento de las tareas de remolque. También se encontraron con un petrolero que reabasteció de combustible a las necesitadas unidades navales.

Una vez en Bermuda, el U-505 fue objeto de atención de todo un grupo de ingenieros navales, agentes de inteligencia, y otro tipo de personal. Se trataba de un tesoro de información oculta. Sus libros de códigos dieron acceso instantáneo a las comunicaciones entre Berlín y los submarinos de la Kriegmarine que operaban todavía en el Atlántico. Esa información dio a los Aliados una capacidad plena para encontrar y destruir a los esquivos Uboote. Un descubrimiento especialmente sorprendente fue que los alemanes habían comenzado a emplear recientemente un nuevo tipo de torpedo acústico. Ahora tenían un ejemplar en sus manos para su estudio.

Aunque hay numerosos puntos de inflexión en un conflicto, la captura del U-505 en junio de 1944 fue sin ninguna duda uno de los importantes en la guerra naval de la Segunda Guerra Mundial. Además, como sucediera como los prisioneros, la pericia y valentía mostrada por los hombres que arriesgaron sus vidas para hacerse con el submarino formaban parte de esa parte emotiva que no pudo ser contada hasta mucho después de que la guerra hubiese terminado.

El U-505 fue el primer navío de guerra capturado en alta mar por la Marina de Estados Unidos desde la Guerra de 1812, unos 130 años antes. Por el valor mostrado ese día por los miembros de la primera partida de abordaje, el teniente Albert David fue condecorado con la Medalla de Honor del Congreso. El resto recibieron la Cruz Naval.

Cuando a la agrupación naval de Gallery se le concedió una Citación Presidencial a la Unidad, el almirante Royal Ingersoll, comandante en jefe de la Flota del Atlántico, dijo: «Sin temor a un más que probable naufragio del submarino, al peligro de las explosión de las cargas de demolición o a la posibilidad de efectuaran fuego desde la cubierta, la pequeña partida de abordaje subió por la torre, se dejaron caer por la escotilla e hicieron todo lo que estuvo en sus manos para mantener el submarino a flote y recuperar toda la documentación relevante. El resto de partidas de abordaje se enfrentaron a peligros similares a los de la primera, llevaron a cabo tareas que parecían imposibles para mantener el submarino a flote hasta que pudo ser remolcado. Después de tres días de lucha desesperada el submarino fue finalmente reflotado, aunque necesitó de atenciones continuas durante los rigores del viaje hasta su destino a 4.000 kilómetros de distancia».

Además, Ingersoll añadió: «La brillante hazaña de la agrupación naval a la hora de neutralizar, capturar y remolcar hasta una base de Estados Unidos un navío de guerra moderno enemigo, ganado en combate en alta mar es algo sin precedentes respecto de la valentía individual y colectiva y de la ejecución en la Historia Naval de Estados Unidos».  Las condecoraciones vinieron después de al guerra, cuando la captura del U-505 no era ya motivo de secreto.

El Alto Mando alemán nunca supo que uno de sus submarinos había sido capturado o que sus libros de códigos habían caído en manos aliadas. Debieron preguntarse, sin embargo, por qué a partir de ese momento, el enemigo parecía ir un paso por delante de las operaciones de sus submarinos. La efectividad de los legendarios Uboote alemanes no sería la misma en lo que restaba de guerra.

Continuará

Viene de Planificación y captura del U-505 por el Grupo de Combate 22.3 (4.ª Parte)

Sigue en Planificación y captura del U-505 por el Grupo de Combate 22.3 (6.ª Parte)

  1. Dani says:

    Para esa época la Batalla del Atlántico estaba perdida para los alemanes y la esperanza media de vida de un submarino alemán ya era muy escasa.

  2. Marco says:

    Interesante historia, pero no creo que fuera un punto de inflexión, un punto de intereses seguro, pero el verdadero punto de inflexión se habia dado en el mayo negro, más especificamente en el Convoy SC 130, que llevo a Doenitz a decir que habian perdido la batalla del Atlantico.

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