Y todavía no se habían acabado los problemas. Para el apoyo a la navegación se planeó la colocación de dispositivos y radiofaros en los aeródromos, en la ruta de combate y en la zona de lanzamiento.

Sin embargo, nunca se hizo. Por ejemplo, el localizador SCR, Pchela (Abeja), llegó a su destino en tren (el pueblo de Kapustinstsy) cuando el lanzamiento había terminado. Esto provocó que la mayoría de las tripulaciones no pudieran divisar las indicaciones en la zona de lanzamiento. En cuanto a la señalización de las zonas de salto, debía hacerse por una fuerza adelantada al estilo Pathfinder que debía saltar en los lugares designados. Pero no se hizo. Además, los alemanes, al descubrir a los paracaidistas comenzaron a disparar numerosas bengalas desde todas direcciones para iluminarlos en el aire, lo que confundió totalmente a las tripulaciones y a los miembros de la fuerza de asalto.

Lanzamientos

Tampoco ayudaron las condiciones meteorológicas, habiendo nubes a 600 metros y una llovizna que reducía la visibilidad a entre 1 y 3 km. El Dnper fue el único punto de referencia fiable durante la noche. Las tripulaciones podrían haber calculado más o menos el lugar mediante el rumbo programado, la velocidad y el tiempo transcurrido, con un margen de error de solo algunos kilómetros, pero no habían sido adiestradas para ello, así que calcularon al azar desde que sobrevolaron el río. Por ejemplo, hubo dotaciones que calcularon intervalos entre 1 y 7 minutos tras haber cruzado el Dnieper.

Además, evitando el fuego antiaéreo, hicieron los lanzamientos a gran altitud y a velocidades crecientes. Los paracaidistas no pudieron mantener los intervalos de salto correctos, haciendo que en un mismo avión cayeran unos de otros a unas distancias de hasta 15km, lo que hacía prácticamente imposible su posterior reunión en el suelo. Finalmente, los paracaidistas acabaron dispersos en un área de 25 x 70 kilómetros. Solamente el 5% de las dotaciones alcanzaron el área designada; el 23% cayeron a 10 kilómetros de sus objetivos; el 58% a 15 kilómetros; y el restante 14% más lejos aún. Alrededor de 400 paracaidistas aterrizaron en los bosques de Cherkassy (a 70 kilómetros del área designada), y 230 en sus propias líneas, por no contar los que se ahogaron en el río.

Operaciones de combate

La fuerza de asalto comenzó las operaciones de combate en un marco sumamente desfavorable. La mayoría de los paracaidistas fueron lanzados directamente sobre las posiciones alemanas o en localidades donde tenían sus reservas. Concretamente había elementos de la 19 División Panzer, como el 19 batallón de reconocimiento blindado del mayor Guderian o el 73 Batallón de infantería mecanizada; y unidades de la 10 División de Granaderos Panzer. En algunos sectores el lanzamiento adquirió tintes realmente catastróficos. Según testimonio del teniente coronel Blinder, jefe de operaciones de la 19 División Panzer: El primer salto tuvo lugar a las 17:30. Mientras estaban todavía en el aire, los rusos fueron sometidos al fuego de las ametralladoras y de los cañones múltiples flak de 20mm.

La formación soviética se había deshecho, los grandes aparatos llegaban en solitario, o de dos en dos, en intervalos de medio minuto, lanzando a sus paracaidistas. Esto hizo que nuestra posición fuera mucho más efectiva. Algunos aparatos se apercibieron de lo que sucedía y se desviaron hacia el norte. Nuestro fuego devastador y las brillantes bengalas blancas que había por todas partes sacaron de quicio a los pilotos rusos, que comenzaron a lanzar a los paracaidistas al azar por todas partes. Divididos en pequeños grupos estaban condenados. Trataron de refugiarse en los barrancos, pero fueron rápidamente descubiertos y muertos o hechos prisioneros.

Debido al desorden durante el lanzamiento, paracaidistas de diferentes unidades y subunidades quedaron mezclados sobre el terreno y se enfrentaron al enemigo formando equipos mixtos al mando de oficiales desconocidos. Era el peor escenario posible. El gran número de bengalas de multitud de colores, amigas y enemigas lanzadas desde tierra confundieron las señales de reunión. Los alemanes vieron llegar a los paracaidistas y les tiraron mientras estaban todavía en el aire. Los paracaidistas respondieron disparando sobre los germanos y arrojando granadas de mano. Dispersos sobre un amplio territorio, los rusos tuvieron que combatir durante la noche y el día del 25 de septiembre en pequeños grupos aislados e incomunicados.

Por ejemplo, el jefe de la 5 Brigada, Teniente Coronel Sidorchuk, cayó en un área boscosa de Kanev… dos horas después se tropezó con un soldado de la 3 Brigada… por la mañana, había encontrado a cinco hombres y durante los siguientes 8 días buscó y unió pequeños grupos de paracaidistas. A los 9 días encontró oficiales y soldados que habían saltado desde su mismo avión. Al final del día se habían logrado constituir 35 grupos con un total de 2.300 soldados y oficiales, estando completamente aislados unos de otros.

Los grupos mayores operaron independientemente: 600 en las áreas boscosas de Kanev y Cherkassy; 200 en el área de Cher-n-yshi; 300 divididos en 4 grupos en el área de Romashki, etc. La constitución de una fuerza mayor fue totalmente imposible. Generalmente, los grupos que llegaban a un punto de reunión o puesto de mando no dejaban detrás a nadie que pudiera servir de enlace a otros grupos y destacamentos que pudieran llegar.

Los alemanes destacaron equipos especializados y establecieron emboscadas en lugares donde se habían encontrado contendores, ofreciendo a la población local un notable premio de 6.000 marcos de ocupación por cada paracaidista capturado. Los grupos y destacamentos más fuertes experimentaron una aguda escasez de municiones. La situación operacional se agravó por la gran escasez de municiones y alimentos provocada por la larga permanencia en la retaguardia enemiga.

Tras las primeras 24 horas los alemanes habían contabilizado 692 eran muertos y habían hecho 209 prisioneros. Entre ellos descubrieron al Director de la banda de música y al Bibliotecario de la 5ª Brigada. Cuando los alemanes les preguntaron quién los había enviado a la acción, simplemente dijeron: ¡Órdenes! Cuando le hicieron la misma pregunta al comandante de la brigada contestó: “Me ordenaron que llevara a todos los hombres disponibles, pese a que la mitad de ellos nunca había saltado”. El equipamiento también era variopinto, encontrando a paracaidistas que habían saltado en monos, con chaquetas de cuero o incluso con guerreras de infantería.

El área donde operó la fuerza aerotransportada puede ser dividida en una parte norte y una parte sur. El área norte, en las proximidades de Rzhishchev, no era particularmente boscosa, y  solo podía proporcionar cobertura temporal. El área sur en cambio tenía grandes zonas boscosas en Kanev, Taganchansk, Mikhailov y Cherkassy. La existencia de un gran número de riachuelos, pantanos, barrancos y una pequeña densidad de población creaban las condiciones más favorables para el desempeño de una fuerza aerotransportada. Por esta razón, la mayoría de los grupos buscaron dejar el área norte y unirse con los del sur o buscar a las unidades del 40 Ejército y del 3 Ejército de Tanques de la Guardia.

Conclusiones

No obstante, con su aparición en la retaguardia enemiga inflingieron al enemigo considerables pérdidas en efectivos y equipamiento. Los mayores éxitos se consiguieron en el área sur por un total de 1.200 oficiales y soldados, siendo los principales destacamentos los del Teniente Tkachyov, Capitán Krotov, Mayor Fofanov, y Teniente Akhromovich. Para describir las acciones que llevaron a cabo estos paracaidistas en la retaguardia alemana, hay un documento muy interesante en los archivos militares soviéticos. Se trata de la Orden Nº 4969/43, de 7 de octubre de 1943, del 8º Ejército Alemán en la que se dice:

“Los medios y métodos de combate de los destacamentos paracaidistas, incluso tras varios días de privaciones, muestran que poseen un buen entrenamiento. Un rasgo inseparable de los paracaidistas es la destreza cazadora de cada combatiente individual. Su comportamiento en circunstancias muy excepcionales es magnífico. Los hombres heridos se muestran particularmente resistentes y entregados en combate, luchando a pesar sus heridas. Los que son heridos varias veces se suicidan con granadas para evitar el cautiverio. Es particularmente difícil encontrar los refugios. Se ha confirmado reiteradamente el hecho de que el enemigo es muy competente a la hora de camuflarse en barrancos… Cuando nuestras partidas de reconocimiento logran hallar tales refugios, el enemigo trata de romper contacto sin disparar un tiro, y sin proferir un grito o ruido. Tan pronto como son alertados, se organizan para oponer una tenaz y desesperada resistencia, haciendo uso de la menor cantidad posible de munición. Pero aún quedándose sin munición, el enemigo se defiende con un fanatismo salvaje. Cada paracaidista está armado con una daga, de la que hace un hábil uso”.

De esta forma, en la situación más difícil, los paracaidistas demostraron la capacidad de encontrar la mejor forma de operar en situaciones casi desesperadas, corrigiendo, con su habilidad, valentía y sangre, los errores cometidos en la fase de planificación y de lanzamiento. Las últimas fuerzas de la 5 Brigada junto con partisanos, enlazaron con unidades rusas en Cherkassy el 15 de noviembre. Enlazar con esperar lo inesperado y con el blunt instrument: los resultados fueron los mismos pese a ser una operación improvisada.

Viene de Otoño de 1943 – Operación paracaidista soviética en el Dniéper (I)

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