No hace mucho tiempo tenía la ocasión de enfrentarme de nuevo al mito de las Waffen SS, uno de los cuerpos militares más populares de la Segunda Guerra Mundial, pero también uno de los más desconocidos, o sobre el que más errores se han acumulado, empezando por su consideración de fuerza de élite. Pero ¿qué es una fuerza de élite? Definido de manera muy breve, podríamos resumirlo diciendo que es aquella que de forma habitual puede cumplir con su misión con la máxima rapidez y eficacia. En estas circunstancias ¿Podemos hablar así de las Waffen SS?

Cartel de propaganda elaborado por Ottomar Anton, cuyo grafismo fue fundamental en las campañas de reclutamiento

Sin duda, uno de los elementos a tener en cuenta es la grandísima diversidad de unidades que compusieron esta fuerza, desde las primeras que se crearon, como la Leibstanderte SS Adolf Hitler, a las más tardías, como las legiones de voluntarios balcánicos o rusos. La baja calidad de estas últimas “divisiones”, que en realidad nunca llegaron a serlo, está fuera de toda duda, por lo que nos centraremos en las diez primeras divisiones, las más famosas.

En los años de preguerra, y tras la purga efectuada en la “noche de los cuchillos largos”, las SS, convertidas en brazo armado político del partido nazi, empezaron a mirar con deseo la posibilidad de convertirse en un cuerpo militar. Aquí es donde podemos encontrarnos con el primer problema: convertir un grupo de soldados políticos en soldados de verdad no es algo tan sencillo, y más hacerlo “en bloque”, como quien dice. En aquel momento, y salvo la rara excepción que eran algunos excombatientes de la primera guerra mundial – y sin olvidar tampoco que los mejores habían sido absorbidos por la Reichswehr–, el material humano disponible eran diversos tipos de matones callejeros y vigilantes de los recién creados campos de concentración; muchos de ellos gente mediocre o desarraigada a la que la “orden negra” ofrecía una posibilidad de promoción y daba una importancia que no hubieran adquirido de otro modo.

La escuela de Bad Tölz, abierta en 1937, centralizó en buena parte el proceso de formación de los oficiales, aunque las indisciplinas de los futuros líderes fueron bastante habituales.

A esto hay que añadir que el programa de formación de oficiales impartido en las SS-Junkerschulen era bastante deficiente. Baste decir al respecto que su duración era de entre 10 y 16 meses, frente a los 24 meses de duración del programa impartido por el Heer; y que hasta 1937 no hubo un programa unificado, de modo que cada subdivisión de las Waffen SS formaba a sus oficiales por su cuenta, en su propia escuela y como mejor entendía hacerlo.

En realidad, el único elemento diferenciador de los soldados y oficiales que iban a formar parte de las Waffen SS, el supuesto cuerpo de élite, fue su adoctrinamiento y su fanatismo, unido al hecho de que tenían que ser los soldados del partido y del régimen muy por encima de cualquier otra consideración, por lo que se les exigía una fe ciega y una valentía más allá de toda duda. La valentía ha sido, precisamente, una de las características más sobresalientes y comentadas de estas fuerzas armadas. Pero llegados a este punto. ¿Puede la valentía de un soldado sustituir su capacidad técnica en el empleo de las armas que se le han suministrado? ¿Puede sustituir su capacidad táctica? Un correcto mantenimiento de las armas, puntería, fuerza para arrojar una granada, saber desplegarse sobre el terreno o asegurar una buena cooperación inter-armas son habilidades absolutamente necesarias e insustituibles para lograr la victoria. A esto hay que añadir, como también indica Jean Luc Leleu (de quien es tributaria buena parte de esta entrada) en su artículo sobre el mito de las SS publicado en la obra colectiva Les Mythes de la Seconde Guerre Mondiale (Perrin 2015), circunstancias como la resistencia personal al frío, a la sed, al cansancio y a otros muchos factores que afectaban por igual a los esculturales soldados de las primeras oleadas de las SS y a los menos elegantes soldados comunes de todos los ejércitos beligerantes.

Por supuesto, imágenes como esta, en la que se veían los vistosos uniformes de camuflaje que llevaban los combatientes de las SS, también fueron un medio para tratar de atraer reclutas.

¿Cuál fue pues el fundamento del elitismo de las Waffen SS? Con vocación de convertirse en el nuevo ejército nacionalsocialista, los SS (en general), que se concebían a sí mismos como la “orden negra”, implementaron unos estándares “raciales” elevadísimos para crear su brazo armado, que a medio plazo, ese era el objetivo, tenían que acabar suplantando al ejército tradicional para convertirse en el ejército del Régimen, o mejor aún, del partido. Sin embargo, se encontraron con un grave problema legal: solo las fuerzas armadas tenían capacidad para reclutar forzosamente a los ciudadanos alemanes y, al menos en los primeros años, tuvieron que conformarse con voluntarios, que nunca serían tan numerosos como se quería. De ahí que se potenciara la idea de élite a través de una ingente propaganda, cuyo núcleo fundamental planteaba a los candidatos la elección entre las ramplonas fuerzas armadas y el estatus, los hermosos uniformes, el material moderno y otras muchas prebendas de las SS.

Más adelante veremos cómo se enfrentó esta élite ideada a la realidad del campo de batalla.

  1. Dani says:

    Cuando las SS por medio de la Gestapo absorvieron a las diferentes policías territoriales, consiguieron un buen número de oficiales provenientes de los cuerpos libres, muchos de ellos oficiales muy competentes y con ideas modernas.
    Hay que tener en cuenta que muchos miembros de los cuerpos libres acabaron en las diferentes policías.

  2. Lord Principe says:

    Como cualquier banda politica militarizada a lo largo de la historia una pequeña parte de ella si que es una elite. Como lo habrian sido de alistarse en el Heer.

    Lo malo es que hubo mucha morralla y tanto fanatismo nubla la mente y como bien dices, la prepotencia y los mitos no sustituyen un adecuado entrenamiento.

  3. Miguel Fiz says:

    Es curioso leer sobre este asunto, normalmente tema “tabu” en cuando a historia militar de la IIGM.

    Christopher A. Lawrence, autor de un recientemente publicado “librito” sobre Kursk con mas 1,600 paginas, toca ese tema. Lawrence, colaborador del Dupuy Institute, organización dedicada a cuestiones relacionadas con análisis de defensa, participo en un proyecto patrocinado por el US Army relacionado con crear una base de datos sobre las unidades y combates en Kursk en el saliente sur, usando fuentes primarias alemanas y soviéticas (eran los años 90’s y la gente del Dupuy Institute pudo tener acceso a cantidades entonces sorprendentes de material de archivo de la extinta URSS). Asi que obviamente no es un neófito en el asunto.
    Bueno, entre muchas otras cosas, Lawrence indica que, usando herramientas de análisis de batalla empleadas por el instituto que se usaron en otros escenarios como el de las Ardenas, la conclusión sencilla era que, a pesar de todo el “hype” que las Waffen SS mantienen, cuando menos en cuanto a Kursk, su desempeño no fue mejor que el de las unidades “normales” del ejercito alemán.

    Yo añadiría que, probablemente la principal ventaja que tenían venia de que les acompañaban mas fotógrafos… xD XD XD, eso ultimo es opinión personal mia, no de Lawrence.

    A ver si en los próximos días transcribo la cita exacta.

    • Javier Veramendi B says:

      Interesante comentario Miguel Fiz, que tengo la ocasión de leer justo cuando acabo de programar, para mañana, una primera entrada sobre el comportamiento de las SS durante los primeros combates de la guerra. Será interesante leer la cita.

      Un saludo.

  4. Dani says:

    Tambien durante la GCE las unidades comunistas tenían fama de ser mejores que las otras, pero autores no comunistas lo achacaban a una preferencia a la hora del reparto de armas. Las unidades de las SS también tenían prioridad a la hora de recibir armas «y vehí culos».

  5. Miguel Fiz says:

    Va la primer parte del estracto de la obra de Lawrence, esto viene de un cuadro de texto de las paginas 150-151 titulado «Where the SS ‘Elite’?» (¿eran las SS Elite?), la traducción es mia, Lawrence primero hace una brevisima reseña sobre como las Waffen SS en el imaginario popular tienen una alta estima, para luego irse a dar un pequeño recorrido por la historia de las unidades en cuestion para 1943 :

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    El núcleo de las primeras cuatro divisiones SS eran regimientos que habían visto todos combate en Francia en 1940 y varios también participaron en Polonia en 1939. Todos fueron empleados en el frente del este desde el inicio de la invasión, aunque dichas unidades fueron sistemáticamente retiradas y reconstituidas en 1942. Eran una fuerza unida, entrenada y veterana que había tenido descanso, había sido reorganizada y retornada a combate en febrero de 1943. Como tal, se esperaba ciertamente que fuese altamente competente.

    A pesar de ello, las Waffen SS tenían algunos problemas. Fueron criticados en Francia por tomar demasiadas bajas. Su entrenamiento y motivación ciertamente creo unidades muy agresivas. De todas maneras, eran fundamentalmente unidades motivadas políticamente para el combate. Mientras las Waffen SS tenían algunos líderes muy capaces (como Hausser), también había entre sus filas una cantidad de comandantes relativamente faltos de talento en numerosas posiciones de nivel.

    En 1943, esas divisiones SS eran unas de una gran cantidad de unidades alemanas muy experimentadas en el frente. El ejército alemán tenía una gran cantidad de unidades blindadas, de infantería (incluyendo la enorme división de granaderos panzer Gross Deutschland) que contaban con considerable experiencia en el campo de batalla, confianza y un buen núcleo de oficiales y suboficiales que habían sido promovidos basándose en su competencia. En esa coyuntura, muchas de esas unidades eran tan buenas como las unidades SS.

    De todas maneras, no hay que tomar la palabra de otros para este asunto. En el caso de la batalla de Kursk, tenemos un caso único de experimento tipo laboratorio, donde hay tres cuerpos panzer peleando lado a lado por varios días enfrentándose básicamente al mismo enemigo. Muchas de las condiciones, tales como el clima, eran las mismas. El terreno era mas favorable para el Cuerpo Panzer SS y menos para el III Cuerpo Panzer. Es por tanto posible medir el desempeño de cada uno de esos cuerpos en relación a sus oponentes, y ver si es posible encontrar alguna diferencia cuantificable entre ellos. Esto se discute en mayor profundidad en el apéndice III, y claramente se aprecia que, al menos en cuanto a esta batalla, el XLVIII Cuerpo Panzer supera al cuerpo Panzer SS.

    *************************************************************************

    En otra oportunidad transcribire lo relacionado con el famoso apendice III, dada la metodologia empleada, creo que Lawrence esta en lo correcto.

  6. Jon says:

    Muy buena información Miguel, gracias por compartirla.
    Y muy buen artículo Javier. En mi opinión si hay un desconocido claro en la SGM es el ejercito Soviético, muy poco se sabe sobre el en occidente.

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