El 13 de julio, tras ocho días de lucha durísima, y empleando como razón el desembarco aliado en Sicilia, Hitler ordenó la suspensión de “Zitadelle”, sin embargo von Manstein, entonces al mando de ala sur del ataque, sostiene en sus memorias que aquella fue una “victoria frustrada”.

El General Hermann Hoth

Para empezar debemos oponer a esto la realidad de que el ala sur norte de la pinza había sido contenida por los ejércitos de Rokossovsky en torno al 8 de julio, y el 12 se había lanzado una gran operación (soviética) para reconquistar el saliente de Orel. Esto nos lleva a dudar de la viabilidad de la continuación de “Zitadelle” tal y como la entendía Manstein, pues para obtener el objetivo estratégico de la ofensiva, además de reventar el frente desplegado por los soviéticos delante de él, hubiera tenido que recorrer un centenar de kilómetros hacia el norte y romper tres barreras defensivas más, con tropas muy cansadas y dejando su flanco derecho totalmente expuesto a un contraataque. Algo muy difícil y que cualquier reacción enérgica del Ejército Rojo hubiera podido desbaratar, con gravísimas consecuencias. Poco después, para empeorar la situación del ala sur, la ofensiva soviética contra Orel obligó a la Luftwaffe a retirarle parte de su apoyo para enviárselo a Model en el norte.

Por otro lado si era posible aún obtener un objetivo más limitado. Aunque la infantería estaba exhausta y dos de sus divisiones acorazadas (la 3 y la 11) agotadas, Manstein aún disponía de las tres divisiones de las SS (“LSSAH”, “Das Reich” y “Totenkopf”), así como de la división “Grossdeutschland” al oeste y las divisiones acorazadas 19, 6 y 7 al este. Esto sin olvidar al XXIV Cuerpo Acorazado, en reserva, compuesto por tres divisiones más: la “SS Wiking” y la 17 y la 23 de carros de combate). Con estas fuerzas era plausible la destrucción completa de las tropas acorazadas soviéticas que aún se hallaban frente a él, en concreto el 1er Ejército de Carros de Combate y el 5º Ejército de Carros de Combate de la Guardia, pero no más, pues los soviéticos aún disponían de fuerzas en reserva, especialmente el 4º Ejército de Guardias y los 27, 47 y 53 Ejércitos. En total 270.000 hombres, más de 3.000 cañones y 348 carros de combate, que sumados a los que ya estaban en el frente, daban un total de 750 carros de combate aún capaces de enfrentarse a él. El objetivo pasó a ser Prokhorovka.

El Plan Zitadelle. Faltando la pinza norte, la sur lo tenía muy difícil.

Sin embargo Manstein no fue capaz de tomar dicha localidad entre el 13 y el 17, en buena parte a causa de una lluvia torrencial, y posteriormente muchas de sus divisiones le fueron retiradas para contener a los soviéticos en torno a Orel, en Izium o sobre el Mius. De no haber sido así las ofensivas soviéticas (en la próxima entrada nos fijaremos en ellas) en estos puntos hubieran resultado fatales, y la victoria de Manstein en el ala sur de Kursk hubiera podido convertirse muy rápidamente en un gravísimo desastre para todo el Grupo de Ejércitos. A más abundamiento, tanto Kempf como Hoth (dos de sus jefes de ejército) estaban a favor de suspender la ofensiva, el primero desde el día 11, y el segundo el 13 de julio.

 El General Werner Kempf

Sigue en  MISTERIOS DE KURSK (VIII) – ¿Cual fue la “verdadera” batalla de Kursk?

Viene de  MISTERIOS DE KURSK (VI) – Ventajas y Desventajas de Retrasar una Ofensiva

  1. MANUEL RIEGA says:

    A MI OPINION LE DEJO EL BENEFICIO DE LA DUDA……. ERA VON MANSTEIN Y HABIA DEMOSTRADO EN EL 1942 CONVEWRTIR EL DESASTRE EN EL GRUPO DE EJERCITOS SUR EN UN GRAN TRIUNFO

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