Otro de los argumentos típicos sobre la batalla de Kursk, es que el retraso de los alemanes a la hora de lanzar la ofensiva supuso dar tiempo suficiente a los soviéticos para reforzarse, lo que provocó el fracaso final del ataque.

Von Mellenthin

Los memorialistas coinciden en que “Zitadelle” debió iniciarse antes. Von Mellenthin habla de abril o mayo, Manstein de mediados de Mayo, sin embargo no tienen en cuenta una serie de factores importantes:

–  El barro, la famosa “rasputitza” se hizo dueña de la estepa ucraniana tanto durante abril como durante la primera mitad de mayo, lo que excluyó por completo lanzar un ataque hasta finales de este mes o primeros de junio, debido no solo a la imposibilidad de que las tropas de combate pudieran desplazarse, sino a que tampoco podían hacerlo las unidades encargadas de preparar los depósitos de suministro; y una vez que se secara el terreno hacían falta al menos quince días más para acumular todo lo necesario para la batalla.

Circulando por el mar de barro.

–   Otro motivo de retraso fueron las disensiones entre los grandes jefes militares alemanes, algunos de los cuales nunca estuvieron del todo de acuerdo con la operación, tanto por motivos militares como por motivos personales. Guderian (Inspector General de las tropas acorazadas) se opuso; Model (Comandante en Jefe del 9º Ejército, pinza norte del ataque) nunca llegó a creer que se llevara a cabo; Keitel (Jefe del OKW), quien odiaba a Manstein, se opuso con todas sus fuerzas mientras Manstein (Comandante en Jefe del Grupo de Ejércitos Sur) estuvo a favor, y cuando Manstein se opuso, consideró que había que lanzarla a cualquier precio. También von Kluge (Comandante en Jefe del Grupo de Ejércitos Norte) cambió de opinión en varias ocasiones, en este caso por oposición a Model, su subordinado, de quien no se fiaba.

–   Y finalmente tenemos que hablar del interés, tanto de Hitler como de algunos de sus altos jefes militares, en hacer entrar en combate armas nuevas: el cazacarros “Elephant” o el carro de combate “Panther”, entre otros.

Carros de combate Pz V «Panther»

Por otro lado el retraso no resultó ser necesariamente negativo para las armas alemanas. Como ya hemos tenido ocasión de exponer, los alemanes no tuvieron nunca la ocasión de perder el factor sorpresa, pues los soviéticos sabían perfectamente lo que iba a pasar.

Tampoco es cierto que los soviéticos tuvieran la ocasión de aprovechar el retraso para crear una defensa infranqueable, como han criticado algunos de los memorialistas, pues las estimaciones de las fuerzas rusas se basaban en los informes de Gehlen y su organización: “Ejércitos Extranjeros Este”, que siempre estuvieron muy por debajo de la verdadera fuerza soviética.

Por el contrario, la fuerza de las divisiones “Panzer” aumentó muy considerablemente entre mayo y julio de 1943, es decir, gracias a la espera, porque en junio fue cuando empezaron a fructificar tanto la reconversión alemana a la guerra total como los planes de fabricación impulsados por Guderian como Inspector General de las Tropas Acorazadas. A modo de ejemplo, Zetterling y Frankson indican que el 10 de mayo había en el frente del este 584 Pz IV de cañón largo, 106 “Tiger” y 812 cañones autopropulsados capaces de enfrentarse con los T-34 (1.502 blindados en total), mientras que el 30 de junio había 862, 147 y 1.036, respectivamente, más 204 carros de combate “Panther” (un total de 2.249).

Y carro de combate T-34, caballo de batalla de las fuerzas acorazadas soviéticas.

Sin embargo este crecimiento, superior al de las fuerzas armadas soviéticas, benefició sobre todo a la pinza sur de la operación “Zitadelle” (la de Manstein), mientras que quien si salió perdiendo fue el 9º Ejército, de Model, en el norte, cuyo aumento en fuerza resultó inferior al del Frente del Centro de Rokossovsky. Mientras que el primero  veía crecer su fuerza blindada en un 25% y recibía unos 9.500 combatientes nuevos, el segundo aumentó sus blindados en un 90%, y recibió 37.000 combatientes más.

Para resumir, lo cierto es que la espera pudo haber sido una ventaja para los alemanes, si se hubiera gestionado mejor, pero no parece, en todo caso, que fuera la causa de la derrota.

MISTERIOS DE KURSK (VII) – ¿Estaba von Manstein Ganando la Batalla?

MISTERIOS DE KURSK (V) – ¿Qué sabían los soviéticos de las intenciones alemanas?

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